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Adrián Suar: su nuevo film con Natalia Oreiro, el regreso a las fuentes y la esperanza de que vuelva la ficción a la TV abierta

A Máximo Rey, cirujano plástico de profesión y narcisista por vocación, el mundo le sonríe. Especialmente, si las sonrisas fueron creadas en su quirófano. Convencido de su talento, sapiencia ...

A Máximo Rey, cirujano plástico de profesión y narcisista por vocación, el mundo le sonríe. Especialmente, si las sonrisas fueron creadas en su quirófano. Convencido de su talento, sapiencia y poder de seducción, Rey avanza por la vida como eso mismo. El monarca de un reinado que solo él sabe valorar. Pero hasta a él que dice saberlo todo se le puede cruzar en el camino la socióloga Rocío Flores, empeñada en tenerlo como su nuevo caso de estudio sin que Máximo advierta la trampa. En manos de cualquier otro actor que no sea Adrián Suar, el personaje bien podría ser el protagonista de un film de terror psicológico, un juego del gato y el ratón entre el cirujano y la catedrática que encarna Natalia Oreiro. Pero lo cierto es que como efectivamente es Suar quién encabeza Yo, Narciso, la película es una comedia que el productor coescribió junto a Pablo Solarz y también dirigió. Un retorno a las fuentes que llegará a los cines el jueves próximo y que Suar anuncia como una despedida.

-Hace poco dijiste que estás buscando tu voz como director, ¿Qué descubriste como realizador con Yo, Narciso?

-Siento que en este caso se trató de volver al tono de Me casé con un boludo, por ejemplo. Tenía muchas ganas de volver a hacer algo en esa vena. En un momento uno se va despidiendo de este tipo de personajes por una cuestión de edad, de estilo. No es lo mismo hacer un personaje así a los 42 que a los 50 y pico. Quise hacer una película en la línea de las clásicas mías. Muchas no me quedan en el tono de un Adrián Suar buscando el humor. Esas que le hacen pasar un momento agradable al público, sobre todo por esa complicidad que tengo con los espectadores, que vieron Un novio para mi mujer, Dos más Dos, 30 noches con mi ex o Me casé con un boludo y piensan: “voy a verlo, me hace reír y me vuelvo a mi casa”. Mi intención fue ir despidiéndome de a poco de ese tipo de comedia.

-¿Despidiéndote de la comedia?

-No, no, no, despidiéndome de este estilo. La comedia para mí es de por vida, pero hay diferentes tipos de comedia. Yo, Narciso es una película en la línea de las pochocleras buenas que hice. Porque he hecho pochocleras malas también. Soy muy fanático de la comedia. Me encanta que el espectador sepa que va a pasar un buen rato, que se va a reír durante una hora y media. Y en ese sentido creo que cumplimos el objetivo en un 80%. Con el nivel de narcisismo del personaje se podía hacer un drama, pero yo lo encaré desde la comedia. El punto de partida es la estructura del narcisismo, lo que vulgarmente se identifica como egocentrismo, pero no lo es. Desde ahí le dimos una vuelta para generar identificación, para instalar un tema, pero obviamente desde el humor.

-Se dice que dirigir comedia es más difícil que hacer un drama.

-Todo es difícil. Hacer un buen drama no es sencillo, pero a la hora de sentarme en la edición para encontrar el ritmo de la historia, me fue más “fácil” Mazel Tov, que era una comedia dramática. Porque la comedia no te perdona, es cuestión de milímetros, si te pasás un segundo el público no se ríe. Es muy interesante porque en el drama podés no dar exactamente en el clavo con el ritmo pero te permite más licencias, te perdona más. En cambio, la comedia te desnuda mucho.

-Da la sensación de que seguís buscándole la vuelta al género.

-Sigo y seguiré buscando. Por eso cuando hablo de una despedida de este tipo de personajes es porque ya lo hice tres, cuatro veces. Entonces me digo: “bueno, Chueco, ya estaríamos”. Y me encanta interpretarlos, me despido con un dolor enorme, pero la vida es así. Me encantaría seguir teniendo 40 años y poder hacer esos personajes que me armo para que sean “incorrectos”. Es el tipo de comedia que me hace reír. No soy de la comedia blanca, tampoco de la más oscura, pero no hago humor para toda la familia. Me animo y me gusta hacer personajes que vayan un poco al borde. Me gusta arriesgar un poquito más, decir algunas cosas que sé que al público que me ve le pueden causar gracia y que no va a juzgar a los personajes. Creo que seguiré por ese camino.

-Como director decís que no tenés mucho recorrido, pero fue por elección el haber demorado esta nueva etapa, ¿no?

-Creo que antes no estaba tan preparado para hacerlo. Me parece que me llegó cuando tenía que llegar, aprendí muchísimo, tengo mi filosofía como director, mi manera de hacer las cosas

-¿Cuál sería esa filosofía?

-Me gusta el entretenimiento. Me gustan las películas que tienen un tema claro, son las que me salen mejor, navego bien en esas aguas. Me siento identificado con personajes sensibles, con emocionalidad. Que atraviesan conflictos familiares, temas de salud mental.

-En ese sentido Yo, Narciso tiene una escena clave, el almuerzo familiar en la que te tocó actuar y dirigir a Moria Casán que hace de la mamá de tu personaje.

-Fueron tres días de rodaje hermosos con Moria. La escena tiene casi ocho minutos, seis páginas de texto. El 50% de las cosas que dice su personaje salieron de ella. Pero la verdad es que es una profesional impresionante, se dejó dirigir. La tuve repitiendo escenas a lo loco, pobrecita. No aguantaba más. Me decía: “por favor, Adrián, basta”. Me hizo reír.

-A principio de año rodaste la versión fílmica de la obra de teatro Felicidades para Netflix que dirigió Alex de la Iglesia, ¿qué te llevaste de esa experiencia?

-Fue muy gratificante. Netflix nos propuso hacer la película y por ciertas características de la obra pensamos en él como director. Justo tenía un hueco en su agenda y quiso venir. Para nosotros fue una experiencia muy movilizante tanto en el set como fuera de él. Casi siete semanas de rodaje que se hizo un 80% en el estudio. Lo observé mucho, me sirvió mucho verlo. Cuando te ponés a dirigir ya tenés incorporados los estilos de otros realizadores pero no los tenés tan presentes. Para mí en la dirección cuanto más auténtico seas, con lo bueno y con lo malo tuyo, habrá más honestidad. Tenés el pulso, la sensibilidad y el olfato de lo que necesita determinada escena, qué corte requiere, qué puesta de cámara.

-Y también está el desafío de trabajar con actores, siendo vos uno de ellos. Ya transitaste mucho esos vínculos pero como productor.

-Son situaciones muy diferentes sobre todo porque el productor no está interviniendo todos los días en un rodaje. Al menos no es mi estilo. El director está siempre tomando decisiones. Una filmación es democrática hasta cierto punto porque el realizador tiene que tener la última palabra. Siempre se deja lugar para que sucedan cosas durante la filmación pero después hay un momento en el que tenés que poner los límites. Le hace bien al actor y le hace bien al proyecto y le hace bien a la sanidad del rodaje. Lo cierto es que hay actores que piensan mejor y otros que no piensan tan bien. Hay actores que uno dice: “che, qué mal piensa, pero qué bien actúa.” Ahí es el director el que tiene que imponerse porque sabe que lo va a hacer bien aunque no tenga idea de cómo llegar a eso por sí solo. Hay otros que tienen las dos cosas, por supuesto. Yo soy producto de la experiencia, de muchas horas de trabajo puestas como productor, director y actor. A los 13 debuté en televisión con El papá de los domingos con Nora Carpena y Guillermo Bredeston, a los 14 me tocó Pelito que fueron tres años en el aire y todo lo que vino después. Una continuidad laboral que me dio mucha cercanía con la gente. Ese lazo que esta comedia siento que me trae de vuelta. Tenía ganas de hacer mis últimos tiros en la comedia en esa sintonía. Sí, el público me habla de mis proyectos como productor, ahora es Envidiosa, antes fueron Gasoleros, Padre coraje o Vulnerables pero hay una mención constante a las comedias que hice en cine, el “cómo me haces reír”, se repite mucho en esos intercambios.

-Más allá del cine, estás muy dedicado al teatro como productor, actor y director.

-Siempre trabajé mucho, pero ahora estoy en un momento de mucho trabajo y de mucho disfrute. Empecé a dirigir teatro con Las hijas, que va a Mar del Plata, además estoy produciendo, actuando. Es una etapa de mi carrera de mucho goce. Estoy disfrutando de Sottovoce, que estoy haciendo en el Teatro Nacional con Carla (Peterson), Lorena (Vega) y Fernán (Mirás). Ahí otra vez se pone en juego el tema del contacto con el público, el cariño de la gente. Eso antes me daba más vergüenza o lo vivía con culpa. Pero hace un par de años estoy muy agradecido por el lugar que tengo. Es un regalo para mí. En el sentido de que aunque me gusta mucho producir para que otros actúen también empecé a amigarme con todo lo construido en más de 40 años de carrera como actor. Con las altas y las bajas y fundamentalmente con el cariño de la gente. Me siento más activo que a los 30. Con ganas y disfrutando mucho. Ese es el punto más importante. Yo soy muy ordenado, muy serio cuando trabajo, hago las cosas a conciencia y con profesionalismo para encontrar los mejores resultados. A veces lo he logrado y a veces no. Pero ahora estoy combinando las dos cosas. Lo metódico con el disfrute. Me doy los gustos sin culpa y muy agradecido de poder hacerlo. Estuve casi 15 años muy metido en la producción en Polka, un tiempo en el que solo me permitía algunos huecos para actuar.

-¿Qué cambió en estos dos años desde que Polka dejó de producir ficción?

-Atravesé ese duelo con mucho dolor. Pero también fue un renacimiento. Las cosas pasan, así es la vida. Ahora siento que estoy de vuelta tratando de honrar este oficio tan lindo que amo, que me dio mucho, que me lo dio la gente, mis compañeros, los autores, los directores con los que trabajé, los grandes actores que ayudaron mucho a que Polka haya sido Polka.

-¿Crees que hay posibilidad de que vuelva la ficción a la televisión abierta?

-Si, creo que si. Será de una manera distinta a la que era, pero sí. No será con tiras de 120 capítulos, sino que tal vez tengan 40. Quizás con alguna plataforma involucrada que esté dispuesta a invertir. Tengo la sensación de que en los próximos dos años se harán más series originales para la región, habrá acuerdos con los canales para achicar el riesgo y los costos. Ya estamos en conversaciones para que eso suceda, para encontrar la manera.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/cine/adrian-suar-su-nuevo-film-con-natalia-oreiro-el-regreso-a-las-fuentes-y-la-esperanza-de-que-vuelva-nid09082026/

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