Alerta por el Herpes Zoster: cuáles son los síntomas y la vacuna contra la enfermedad que padeció Scaloni tras el Mundial de Qatar
La experiencia del DT de la Selección, Lionel Scaloni, volvió a poner en foco una enfermedad tan común como poco conocida en ...
La experiencia del DT de la Selección, Lionel Scaloni, volvió a poner en foco una enfermedad tan común como poco conocida en profundidad: el herpes zóster. El director técnico de la selección argentina contó que sufrió un brote tras el Mundial de Qatar, en un contexto de estrés extremo, un factor que puede desencadenar la reactivación del virus.
Aunque muchos la asocian con la infancia, por su vínculo con la varicela, la llamada “culebrilla” puede aparecer décadas después y provocar un cuadro doloroso que, en algunos casos, deja secuelas persistentes.
El herpes zóster es, en esencia, la reactivación del virus de la varicela que permanece inactivo en el organismo tras la infección inicial. Ese virus queda alojado en las raíces nerviosas y puede “despertar” cuando bajan las defensas o ante situaciones de estrés intenso.
En el caso de Scaloni, el propio entrenador vinculó el episodio con el desgaste físico y emocional posterior a la consagración en el Mundial, una situación que coincide con lo que describen los especialistas: el estrés es uno de los factores que pueden disparar la enfermedad.
Síntomas: el dolor aparece antes que las lesionesUna de las características más llamativas del herpes zóster es que el primer síntoma no siempre es visible. A diferencia de otras afecciones cutáneas, el cuadro suele comenzar con dolor.
Ese dolor, que puede ser intenso, punzante o con sensación de ardor, suele aparecer entre tres y cuatro días antes de que broten las lesiones en la piel, lo que en muchos casos retrasa el diagnóstico.
Luego aparecen las manifestaciones más conocidas: pequeñas ampollas agrupadas sobre una base enrojecida, que suelen ubicarse en un sector del cuerpo siguiendo el trayecto de un nervio, generalmente en el tórax, la cara o el cuello.
El cuadro puede extenderse durante días o semanas y no se limita a una molestia superficial. El virus puede afectar zonas sensibles como los ojos o los oídos y, en casos más graves, comprometer el sistema nervioso central.
El riesgo aumenta con la edadSi bien cualquier persona que haya tenido varicela puede desarrollar herpes zóster, el riesgo crece con el paso del tiempo.
A partir de los 50 años, las probabilidades aumentan significativamente, en parte porque el sistema inmunológico pierde capacidad de respuesta. Incluso, se estima que una de cada dos personas podría padecer la enfermedad a lo largo de su vida.
Además de la edad, existen otros factores de riesgo:
Enfermedades crónicasTratamientos que afectan el sistema inmuneCuadros oncológicosSituaciones de estrés físico o emocionalLa complicación más temida: el dolor que no se vaMás allá de la fase aguda, una de las principales preocupaciones médicas es la neuralgia posherpética.
Se trata de un dolor persistente que puede continuar durante meses o incluso años después de que desaparecen las lesiones en la piel. Se origina porque el virus inflama y daña las fibras nerviosas, generando un dolor difícil de tratar.
Este dolor puede manifestarse como ardor, punzadas o hipersensibilidad extrema. En algunos casos, incluso el roce de la ropa puede resultar doloroso.
Vacuna: la principal herramienta de prevenciónEn este escenario, la prevención cobra un rol central.
Actualmente existe una vacuna contra el herpes zóster que presenta una alta eficacia y se aplica en dos dosis. Esta inmunización no solo reduce el riesgo de desarrollar la enfermedad, sino que también disminuye la posibilidad de sufrir complicaciones como el dolor crónico.
Está recomendada principalmente para:
Personas mayores de 50 añosPacientes inmunocomprometidos mayores de 18 añosLa indicación responde a que son los grupos con mayor riesgo de reactivación del virus y de evolución complicada.
Una enfermedad más frecuente de lo que se creeAunque no siempre ocupa la agenda pública, el herpes zóster es una enfermedad relativamente frecuente y, en muchos casos, subestimada.
El caso de Scaloni volvió a poner el tema en primer plano y ayudó a visibilizar un problema que puede afectar incluso a personas sanas, especialmente cuando atraviesan períodos de estrés o disminución de las defensas.
Reconocer los síntomas iniciales, consultar a tiempo y considerar la vacunación son hoy las principales herramientas disponibles para evitar que este virus, que puede permanecer dormido durante años, se convierta en una experiencia dolorosa y, en algunos casos, de larga duración.