Alerta por un arroyo que se tiñó de rojo en Entre Ríos: investigan una posible bacteria en el agua
Un inusual fenómeno tuvo lugar en los últimos días, cuando las aguas del arroyo El Espinillo, en la provincia de Entre Ríos, aparecieron teñidas de una tonalidad rojiza. El hecho llamó la ate...
Un inusual fenómeno tuvo lugar en los últimos días, cuando las aguas del arroyo El Espinillo, en la provincia de Entre Ríos, aparecieron teñidas de una tonalidad rojiza. El hecho llamó la atención de los vecinos por la particularidad del color y las autoridades provinciales dieron inicio a una evaluación de la situación para determinar qué produjo el acontecimiento.
Según los primeros resultados obtenidos por la Secretaría de Ambiente de Entre Ríos, la principal hipótesis sobre el color del agua apuntó a un proceso biológico natural vinculado con la presencia de bacterias fototróficas del azufre.
Este tipo de microorganismos forma parte de determinados ecosistemas acuáticos —como es el caso del arroyo entrerriano— y su presencia puede generar modificaciones en la tonalidad del agua al contener pigmentos especiales que absorben ciertas partes de la luz y reflejan otras. A su vez, bajo ciertas condiciones ambientales, como variaciones de temperatura y la concentración de determinados compuestos, estos organismos pueden experimentar un incremento temporal en su biomasa, lo que genera una alteración visible en el color.
Desde el organismo provincial, según consignó el Diario UNO, informaron que el fenómeno presenta características similares a otras situaciones que se registraron en años anteriores, por lo que se cree que este podría tratarse de un nuevo episodio. Incluso hace poco más de un año se dieron a conocer imágenes de un grupo de carpinchos teñidos de una curiosa sustancia de color verde en el embalse de la represa de Salto Grande, también en Entre Ríos. Ese fenómeno estuvo vinculado a la presencia de cianobacterias en el agua de la que estos animales beben y en la que se bañan.
En tanto, los análisis y las tareas de muestreo, inspección y seguimiento continúan en marcha hasta que se determinen los componentes biológicos presentes en el agua y si existieron otros factores asociados. Si bien la principal hipótesis apunta a una forma de bacteria natural, deberán descartar que se trate de la presencia de un químico desechado en el lugar.
Algo similar ocurrió en enero del año pasado en la localidad bonaerense de Avellaneda, cuando el arroyo Sarandí apareció completamente rojo. En esa oportunidad, las autoridades recolectaron muestras del agua y confirmaron la presencia de un pigmento orgánico rojo (denominado ACID RED) que se suele utilizar en curtiembres, alimenticias, textiles y farmacéuticas.
“En el ámbito de la gestión ambiental es clave analizar cada evento con rigor y evitar conclusiones apresuradas”, remarcó en diálogo con el mismo medio la coordinadora de Control y Fiscalización de la Secretaría de Ambiente, María Valdez, en el marco de la nueva aparición del fenómeno.
La funcionaria explicó que el seguimiento de las autoridades también contempla un “análisis integral”. “Nuestro compromiso es abordar la situación de manera sistémica, evaluando tanto los parámetros físico-químicos y biológicos del arroyo como la dinámica de las actividades que se desarrollan en su entorno”, señaló.
El seguimiento lo coordina en conjunto con la Secretaría de Ambiente y los municipios de la región. En tanto, las autoridades deberán mantener informados a los vecinos sobre los resultados que surjan de las evaluaciones.