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Argentina-Inglaterra: un partido enorme, por la final, en el Mundial más grande de la historia

Atrás quedaron seis rivales de tres continentes que para la visión argentina no representaban ninguna connotación especial, tanto en lo futbolístico como en lo social. Esa sensación neutra, de...

Atrás quedaron seis rivales de tres continentes que para la visión argentina no representaban ninguna connotación especial, tanto en lo futbolístico como en lo social. Esa sensación neutra, de hasta cierta indiferencia, queda desterrada con el cruce del miércoles próximo. Una semifinal mundialista contra Inglaterra activa inmediatamente recuerdos, enciende pasiones y sensibiliza por razones que exceden a una cancha. Es la clase de encuentro que se trata de vislumbrar apenas se conoce el fixture e imaginariamente se arma el recorrido de la selección para saber qué puede tocar en los play-off. Y la luz roja se enciende cuando el itinerario marca la escala de Inglaterra, primer examen contra un top ten (4°) del ranking FIFA. Será en Atlanta, en el mismo estadio en el que la Argentina alcanzó el pico de estrés emocional para eliminar a Egipto. Si algún acontecimiento puede superar ese clímax, sin dudas es un Argentina-Inglaterra.

“Es un partido de fútbol, no es más que eso”, se preocupó en aclarar una y otra vez Lionel Scaloni sobre el duelo ante Inglaterra, en el intento de quitarle todo condimento nacionalista o político al encuentro

No se enfrentan desde hace más de 20 años, en un amistoso de noviembre de 2005 en Ginebra con victoria británica por 3-2. Ese cotejo pudo haber sido el quinto de Lionel Messi de los 205 que lleva con la camiseta argentina, pero se lo impidió la suspensión que acarreaba por la expulsión en el amistoso ante Hungría, el día de su debut. Y desde ahí se disparó una curiosidad: la extensísima carrera de Leo en la selección, ya sea en juveniles (Sub 17, 20), olímpica o mayor, nunca le deparó un partido contra Inglaterra. Una rareza del destino. Ahora sí, la fascinante película que se sigue rodando sobre su trayectoria en la selección incorporará escenas ineludibles.

En aquel cotejo de 2005 no estuvo Messi, pero la zaga central del equipo que dirigía José Pekerman la integraron dos de los actuales ayudantes de campo de Lionel Scaloni, Roberto Ayala y Walter Samuel. En un historial relativamente corto, compuesto por 14 enfrentamientos, el próximo será el sexto por un Mundial, la mayor caja de resonancia. Nunca lo hicieron por la instancia previa a la final. Y será a 40 años del doblete de Diego Maradona en México ’86, el 2-1 de la Mano de Dios y de la zurda talentosa que trazó el mejor gol de la historia de los mundiales.

"Por Malvinas":
Por la canción durante los festejos de los jugadores de la Selección Argentina pic.twitter.com/0naklhqMTR

— ¿Por qué es tendencia? (@porquetendencia) July 8, 2026

“Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo, Argentina quiero verte bicampeón”, cantaban al ritmo de cumbia y a los saltos los jugadores en el vestuario tras la clasificación a los cuartos de final al vencer a Egipto. El fútbol argentino está muy asociado a la causa por las Islas Malvinas. Es anual la reivindicación de los Veteranos de Guerra que se hace en todas las canchas.

El tributo desde el fútbol se exacerba cuando el escenario internacional presenta un Argentina-Inglaterra. Se inflama el nacionalismo y se mixturan cuestiones que van por cuerdas separadas, como lo son el deporte y los reclamos por la soberanía territorial. Ahora, aceptando esta lectura, hasta la mente más racional asume que la motivación y la adrenalina son mayores a las de cualquier otro partido. Así lo sienten los jugadores y también atraviesa a muchos hinchas. El desafío es llevarlo por cauces naturales, sin desbordes ni excesos. Jorge Luis Borges no creía en esta última posibilidad: “El fútbol despierta las peores pasiones. Despierta, sobre todo, lo que es peor en estos tiempos, que es el nacionalismo referido al deporte”.

Messi ya se sacó la mochila de las comparaciones con Diego Maradona que le colgaron sin haberlo pedido. Desde el título mundial en Qatar, Leo va con autonomía, no le cae ninguna sombra encima. A los 39 años está demostrando que es decisivo para la Argentina como lo fue Maradona a los 25. La apilada de Maradona contra los ingleses Messi la replicó cuando tenía 19 años frente a Getafe. Ahora las proezas del capitán de la selección pasan por una erudición futbolística que puede prescindir de dejar desparramado a medio equipo adversario. Considerando a los rivales más importantes que enfrentó, Messi le marcó seis goles a Uruguay, cinco a Brasil, tres a Francia y Croacia, dos España y uno Alemania y a Países Bajos.

Cada uno de los cinco antecedentes mundialistas de Argentina-Inglaterra fue cimentando una rivalidad que se sustentó en los resultados y las circunstancias que quedaron grabadas en el tiempo. El primero fue en el Mundial de Chile 1962, cuando la Argentina siguió en el pozo que había caído cuatro años antes, en Suecia. Una derrota por 3-1, en un partido en el que marcó Bobby Charlton y descontó José Sanfilippo, aceleró la eliminación en la etapa de grupos del conjunto que dirigía Juan Carlos Lorenzo.

En el Mundial que Inglaterra organizó en 1966 escaló la tensión entre ambas selecciones. Por los cuartos de final, Inglaterra se impuso por 1-0, en Wembley. Fue expulsado Antonio Rattín, que se negaba a abandonar la cancha y exigía un intérprete para comunicarse con el árbitro alemán Kreitlein. Fastidiado, salió del campo y por un momento se sentó en la alfombra roja de la realeza y arrugó el banderín del córner. Alf Ramsey, entrenador británico, calificó como “animal” el comportamiento del capitán argentino.

Pasaron 20 años para que la Argentina se tomara revancha con el primer triunfo mundialista, en México ’86, por los cuartos de final, en un 2-1 que entronizó a Maradona en el imaginario popular argentino, con los recuerdos aún frescos por la guerra para la recuperación de las Islas Malvinas.

Otra eliminatoria, la de los octavos de final, los enfrentó en Francia ’98. Fue triunfo por penales para el equipo que dirigía Daniel Passarella, tras un 2-2 que tuvo un gol de estrategia de Zanetti en un tiro libre y uno de Michael Owen en un esprint de casi 50 metros que fulminó a Ayala y José Chamot. Inglaterra jugó todo el segundo tiempo con 10 jugadores por la expulsión de David Beckham, que reaccionó ante una provocación de Diego Simeone. Carlos Roa fue la figura al atajar los penales de Ince y Batty.

Beckham se sacó la espina en Japón y Corea 2002, al convertir el penal para el 1-0 en la etapa de grupos. La derrota, sumada al empate frente a Suecia en la fecha siguiente, desencadenó la prematura eliminación del conjunto de Marcelo Bielsa. Veinticuatro años después, con casi media formación titular de la selección jugando en la Premier League, vuelve un Argentina-Inglaterra para dirimir el pase a la final. El Mundial más grande de la historia le hace lugar a un partido enorme.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/argentina-inglaterra-un-partido-enorme-por-la-final-en-el-mundial-mas-grande-de-la-historia-nid12072026/

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