Generales Escuchar artículo

Benjamín Vicuña: de su preocupación por el paso del tiempo a cómo se relaciona con sus hijos y qué comparte con su novia

Benjamín Vicuña está con agenda completa. Este jueves estrena El resto bien (Flow), la serie creada por Daniel Burman, y el 7 de mayo se subirá al escenario del Multiteatro para protagonizar Se...

Benjamín Vicuña está con agenda completa. Este jueves estrena El resto bien (Flow), la serie creada por Daniel Burman, y el 7 de mayo se subirá al escenario del Multiteatro para protagonizar Secreto en la montaña junto a Esteban Lamothe. Además, en junio inicia la filmación de una película de Marcos Carnevale para Netflix. En una charla íntima con LA NACION, el actor se animó a hablar del paso del tiempo y de la andropausia, tema en el que indaga su nueva ficción. Pero también contó sobre la relación con sus hijos Bautista, Beltrán y Benicio (que tuvo con Pampita Ardohaín), y Magnolia y Amancio (que viven en Turquía con la China Suárez), y dio detalles de su historia de amor con Anita Espasandín.

Película El resto bien, de Benjamín Vicuña

La serie que también protagonizan Rita Cortese, Violeta Urtizberea, Andrea Frigerio y Daniel Hendler, que además codirige junto a Burman, se filmó el año pasado en locaciones de Uruguay, Paraguay y la Argentina. “Es una serie utópica, de una familia que vive en un departamento caótico. Es el tercer matrimonio del padre de familia, con cinco hijos, dos gatitos a punto de ser castrados, un diagnóstico de hernia inguinal, una doctora que le dice que no puede cargar más de tres kilos, un par de padres que tienen demencia senil. Ese es el punto de inicio. Todo mal... El resto bien es una actitud de vida. Estás mal en el laburo, por separarte, pero el resto bien. Hay que seguir luchando”, detalla al actor chileno para darle contexto al encuentro.

—Encima tu personaje transita la andropausia. Y como dice uno de los personajes: “Es como la menopausia, pero sin el estigma”.

—A propósito de las igualdades de género ... Este hombre cumple 50 años y hay que entender que también padece su estado físico y los cambios hormonales, que son reales; son científicos. Es parte de la vida. Más allá de que también este personaje busca el cuidado y eso es bien interesante como adulto porque cuando tenés una edad, la vida te empuja a tener que ser padre de tus padres y de tus hijos. Y tenés que ser responsable, buen padre, buen hijo, buen marido... Entonces, ¿dónde queda el niño, el joven, el hombre?

—Claro, ¿dónde quedan los deseos propios?

—Es algo que se preguntan todos en algún momento y esa es la gracia: la serie tiene esta particularidad de la mirada masculina sobre los vínculos, el estrés, la salud, el deterioro de los padres, la incertidumbre con los hijos, con la vocación, con el oficio, con las amistades.

—Aunque sos un poco más joven que el protagonista, ¿cómo transitás el paso del tiempo?

—Desde que hice la serie pienso en la andropausia porque soy bastante hipocondríaco . Ya asimilé todo lo que había que asimilar y lo hice con respeto. Es una mentira que los hombres tengan estas cosas resueltas. No. Los nombres padecemos el paso del tiempo, le tememos, y no solo la muerte, sino también al deterioro físico, a perder ciertas cosas que nos hacían bien, que nos daban seguridad. Más allá de esos temores, debo decir que el paso del tiempo enriquece el oficio del actor porque a esta edad llegan los mejores personajes, esos que uno no puede hacer a los 20 o a los 30. No por nada, sino porque todavía no se tiene el capital humano para poder contarlo. Hoy me siento un actor exquisito que puede contar historias que interpelan, que profundizan. En ese sentido, me identifico mucho con la serie y siento que tiene mucho material para poder construir, para sumar.

—¿Alguna vez te sentiste desbordado como tu personaje?

—Casi todos los días . Son situaciones domésticas, angustias o crisis que te desbordan cuando no encontrás tiempo para cortarte las uñas, por ejemplo, y entonces todo explota. Es un tema con tus frustraciones, con tu miedo, con tu ego, tu ansiedad, tu angustia, los mandatos... Lo mismo pasa con los hijos y ese amor incondicional, y por momentos te preguntás por qué tenés que estar para el cachetazo del hijo adolescente. Y también, en la serie se da otra disyuntiva problemática a propósito de los mandatos y es que supuestamente uno debería ser padre entre los 20 y los 30, y no a los 50. Pero hoy cambiaron las cosas y podés tener un hijo de 20 años viviendo en tu casa y también otro de un año, como es el caso de este personaje que vuelve a ser padre en su tercer matrimonio, por elección. Y su cuerpo ya no sostiene un bebé, aunque van cambiando los paradigmas y los mandatos. También tiene una incorrección política que me gusta y humor negro. Por momentos, este hombre dice: “No quiero más, no soporto más el ruido de mi casa, los pibes y a mis viejos”.

—¿Y vos qué hacés cuando no soportás nada más? ¿Cuál es tu escape?

—Tengo dos grandes escapes. Uno es salir a correr y el otro, el teatro que es un refugio hermoso asociado a la creación. Entonces hay una pulsión maravillosa en mi vida y a la vez es reencontrarme con este oficio, con el ser creativo, porque lo que más me gusta es actuar.

Estar presente

—Tu hijo mayor, Bautista, acaba de debutar como boxeador, ¿cómo lo acompañás?

—Me resistí en un principio. Me costó porque en un inicio ni siquiera era boxeo; era otra disciplina en la que vale todo y hay un riesgo y no querés que tu hijo se lastime. Hasta que me di cuenta de que estaba haciendo lo mismo que mi papá cuando le dije que quería hacer teatro. Así que decidí que voy a acompañarlo en esta disciplina que desconozco, que no me gusta, pero que estoy tratando de asimilar y de entender lo más rápido posible para tener algo en común. Por suerte, Beltrán y Benicio son más chicos y van a la escuela todavía.

—¿Fuiste a verlo?

—Sí, fui a verlo y lloré. Fue horrible, fue algo malo, pero no lloré de miedo, sino de emoción porque lo acompaño en sus sueños.

—Tus hijos menores Magnolia y Amancio viven en Turquía con la mamá, ¿cómo lográs sostener un vínculo cercano a pesar de la distancia?

—Aceptando. No sé si es justo o no, si es lo que corresponde o no. Son interrogantes, como la vida misma. Nadie entiende muy bien por qué pasan las cosas, lo importante es que, gracias a la tecnología, estoy presente en sus vidas todos los días y hablamos y nos vemos a través de videollamadas. Lo que más se pierde es el día a día, el estar físicamente, pero he tenido que asimilar algo muy profundo, muy doloroso, que tiene que ver con extrañar. No lo voy a comparar con alguien que no está porque eso es extrañar hasta quemarse. Estoy tratando de asimilarlo sin ansiedad, de desdramatizar lo que está sucediendo, pero no puedo mentir este sentimiento de extrañar profundamente más allá del teléfono, más allá de la videollamada, más allá de tener incluso la certeza de que están bien. Lo trabajo a conciencia.

—¿Es tu novia Anita quien te sostiene?

-Primero, yo la acompaño como mujer, como madre y en su trabajo, en este desafío profesional muy grande del que soy testigo. Eligió un nuevo rumbo laboral, un emprendimiento propio y la acompaño, feliz. Obviamente que ella también me acompaña, pero decido que hay ciertas cosas que yo tengo que manejar. No puede ser que mi pareja sea un paño de lágrimas. Lo resuelvo con amigos, en terapia y en el peor de los casos con mi vieja . Con mi pareja trato de compartir cosas que nos divierten, que nos motivan.

“Un desafío enorme”

—Pronto se te viene otro gran estreno porque el 7 de mayo sube al Multiteatro la obra Secreto en la montaña, ¿cómo te preparás para esta historia de amor?

—Es un desafío enorme y me siento feliz porque es un proyecto espectacular con Esteban Lamothe y dirección de Javier Daulte. Es una obra que tiene una historia muy increíble, basada en una película que sacudió al mundo en su momento. Es un honor y un orgullo ser parte de este proyecto. Y es una de las experiencias teatrales más potentes que he tenido en mi vida. Una historia de amor que a la vez es una tragedia porque transcurre en los 70 en los Estados Unidos, donde la sociedad era muy machista y conservadora. Una tragedia romántica protagonizada por dos hombres que sufren este amor que los atraviesa. Creo que logramos un trabajo profundo y de empatía. Hay personas que se van a sentir identificadas, desde el punto de vista de esa pulsión, de esa locura, de esa necesidad que es estar con el otro.

—¿Tenés otros proyectos?

—En junio empezamos a filmar una película de Marcos Carnevale para Netflix. Es un remake de una película francesa y estoy bien contento con eso, pero todavía no puedo contar más.

—Los argentinos te adoptamos hace muchos años y vos nos adoptaste a nosotros. ¿Cómo es tu ida y vuelta entre Argentina y Chile? ¿Ellos te reclaman?

—Un poquito sí. Tengo un amor infinito por este país. En un momento, tuve la necesidad de estar cerca de mis hijos y me mudé a Buenos Aires, pero nadie me impuso esa decisión, sino que la tomé para poder compartir la crianza, independientemente de estar separado. Y debido a esta decisión, empecé también a tomar proyectos en la Argentina. Soy muy afortunado porque tengo mucho trabajo y lo agradezco. Y en Chile está también mi vida, es mi origen, están mis hermanos, mis amigos de la escuela, tengo mis teatros que son los Moris. Pero bueno, hoy la vida me demanda estar acá y trato de vivir en paz. Mi presente es aquí, y lo vivo feliz. El resto bien...

Para agendarEl resto bien, una serie de ocho capítulos de media hora de duración, que a partir de mañana estará disponible en Flow. Secreto en la montaña, con dirección de Javier Daulte, se podrá ver desde el 7 de mayo, de jueves a domingo, en el Multiteatro (Av. Corrientes 1283).

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/personajes/benjamin-vicuna-de-su-preocupacion-por-el-paso-del-tiempo-a-como-se-relaciona-con-sus-hijos-y-que-nid22042026/

Comentarios
Volver arriba