Borges también le escribió al amor
Cierta vez Pablo Neruda habría preguntado, con un dejo de ironía, cuántos poemas de amor había escrito Jorge Luis Borges. Es sabido que Neruda y Borges se malquerían, aunque de jóvenes se hub...
Cierta vez Pablo Neruda habría preguntado, con un dejo de ironía, cuántos poemas de amor había escrito Jorge Luis Borges. Es sabido que Neruda y Borges se malquerían, aunque de jóvenes se hubieran conocido y elogiado. Borges devolvió la estocada a su manera: elogiando los poemas políticos de Neruda a sabiendas de que eran los más flojos. Sin embargo, ya en la vejez, un año antes de su muerte, Neruda, después de leer El oro de los tigres (1972), comentó con admiración algunos de los poemas. Cuenta Roberto Alifano que, cuando Borges lo supo, dijo: “Yo también lo respeto y admiro a Neruda. Fue un gran poeta, sobre todo un gran poeta del amor”.
Años antes, en 1964, Borges había respondido esa pregunta de Neruda, al contestar la que le formulara Gloria Alcorta, para el prestigioso Les Cahiers de l’Herne, de París, dedicado al escritor argentino. “Dime por qué en tu obra no se trata nunca o casi nunca del amor”. Borges respondió: “Sin duda he estado demasiado preocupado por el amor en mi vida privada, como para poder hablar de él en mis libros”.
En agosto de 1963, interrogado por Carlos Peralta, para el semanario Marcha, de Montevideo, respondió: “Con cierta tristeza, descubro que toda mi vida la he pasado pensando en una u otra mujer. He creído ver países, ciudades, pero siempre ha habido alguna mujer estorbando mis visiones. Posiblemente hubiera preferido que no fuera así; hubiera preferido poder entregarme por entero al goce de la metafísica, o la lingüística, o a otras materias”.
En Las novias de Borges, Mario Paoletti, su autor, enumera cinco novias oficiales. Miguel de Torre Borges, en conversación con Daniel Mecca, autor de un libro sobre Estela Canto (uno de los grandes amores de Borges) y su hermano Patricio Canto, Los Canto (2024), afirma que su tío “se enamoraba y se desenamoraba muy fácilmente. Bastaba que pronunciaras mal una palabra o no te gustara un escritor o que te gustara alguien que a él no le gustaba, para que te hiciera la cruz”.
Sin embargo, el tema del amor aparece, espaciadamente, en la obra de Borges, en especial en sus poemas. Dos de ellos, bajo el título de Two English Poems, fueron publicados en inglés, en 1934, incluidos luego en El otro, el mismo, libro de 1964. Si bien han sido traducidos en alguna oportunidad, ofrezco mi versión aproximada—toda traducción lo es—del segundo de dichos poemas, dedicado por Borges a Beatriz Bibiloni Webster de Bullrich.
¿Con qué puedo retenerte?
Te ofrezco inclinadas calles, desesperados crepúsculos, la
luna de mellados suburbios.
Te ofrezco las amarguras de un hombre que ha mirado
largamente a la luna solitaria.
Te ofrezco mis antepasados, mis hombres muertos, espectros
que los hombres vivientes han honrado en mármol:
mi abuelo paterno matado en la frontera de
Buenos Aires, con dos balas en sus pulmones,
barbado y muerto, envuelto por sus soldados en
el cuero de una vaca; mi bisabuelo materno
-a los veinticuatro años justo- encabezando una carga de
trescientos hombres en Perú, ahora espectros en
desvanecidos caballos.
Te ofrezco cuanto en mis libros pueda retenerte, todo cuanto es la fuerza y el carácter de mi vida.
Te ofrezco la lealtad de un hombre que nunca ha sido leal.
Te ofrezco la esencia de mí mismo, lo que he guardado
de algún modo—el corazón central que no comercia
con palabras, ni trafica con sueños y que está
intocado por el tiempo, por el gozo, por las adversidades.
Te ofrezco el recuerdo de una rosa amarilla vista en
el crepúsculo, años antes de que hubieras nacido.
Te ofrezco explicaciones de ti misma, teorías sobre
tú misma, auténticas y sorprendentes nuevas de ti.
Puedo darte mis soledades, mis tinieblas, el
hambre de mi corazón. Estoy intentando sobornarte
con la incertidumbre, con el peligro y la derrota.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/ideas/borges-tambien-le-escribio-al-amor-nid13062026/