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Brasil cambia las reglas con las apuestas online y los extranjeros y abre una esperanza en la Argentina

BELO HORIZONTE.- En Brasil, dos drásticas decisiones acaban de ser tomadas y, a primera vista, parecen transitar por caminos diferentes. Una nació dentro del fútbol y pretende, a priori, recuper...

BELO HORIZONTE.- En Brasil, dos drásticas decisiones acaban de ser tomadas y, a primera vista, parecen transitar por caminos diferentes. Una nació dentro del fútbol y pretende, a priori, recuperar el “espacio perdido” por los jugadores nacidos en el país. La otra llegó desde el Gobierno Federal y amenaza con quitarles a los clubes una de las fuentes de ingresos que más crecieron durante los últimos años. Entre ambas determinaciones hubo apenas cuatro días de diferencia. Y aunque ninguna fue pensada mirando hacia Buenos Aires, Rosario o La Plata, las consecuencias pueden terminar interesando, y mucho, al fútbol argentino. Sobre todo, en su camino de recuperar la gloria perdida a nivel de clubes.

El lunes 21 de septiembre, la CBF y las instituciones que participan de las dos principales divisiones (Serie A y Serie B) aprobaron reducir progresivamente el número de extranjeros que pueden ser incluidos en la planilla de un partido del Brasileirão. El límite actual, fijado en nueve nacidos fuera de Brasil, bajará a ocho en 2027, siete en 2028, seis en 2029 y cinco en 2030. Cuatro días después de esa determinación, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva publicó una medida provisoria que prohíbe la operación, publicidad y patrocinio de las casas de apuestas online, las populares bets, en todo el territorio nacional. La medida ya está vigente, aunque deberá ser aprobada por el Congreso dentro de los próximos 120 días para convertirse definitivamente en ley.

🗣️ "O presidente do Flamengo votou a favor do futebol brasileiro"

🎙️ @marcosbrazoficial, sobre nova decisão da CBF de diminuir quantidade de jogadores estrangeiros. pic.twitter.com/2I8ukLjbfk

— Isso é Flamengo Oficial (@IssoeFlamengoOF) September 23, 2026

El impacto potencial de ambas decisiones aparece justo cuando la diferencia entre el fútbol brasileño y el resto de Sudamérica parecía haberse convertido en estructural. Los equipos de Brasil ganaron las últimas siete Copa Libertadores. Desde el título que River conquistó ante Boca en Madrid, en 2018, nadie consiguió interrumpir una secuencia que tuvo como campeones a Flamengo, Palmeiras, nuevamente el Verdão, otra vez Flamengo, Fluminense, Botafogo y, en 2025, por tercera vez en ese período, Flamengo. Esa última conquista del conjunto rubronegro, el año pasado, tuvo además un fuerte componente simbólico; Brasil llegó a 25 Libertadores e igualó por primera vez a la Argentina en lo más alto de la tabla histórica, una paridad difícil de prever un par de décadas atrás.

No fue casualidad. Mientras los clubes argentinos atravesaban recurrentes crisis económicas y perdían futbolistas cada vez más jóvenes, con formatos de torneos indefendibles e inexplicables, Brasil multiplicó sus ingresos, amplió su capacidad para contratar y consiguió retener algunos de sus mejores talentos. Sumados, los 20 equipos que disputaron la Serie A en 2025 generaron cerca de 15.000 millones de reales (2.887.395.000 de dólares), un crecimiento del 33% respecto del año anterior. Sólo cinco clubes -Flamengo, Palmeiras, Botafogo, San Pablo y Fluminense- concentraron casi la mitad de esa facturación.

Las bets, sin dudas, fueron una pieza fundamental de ese crecimiento exponencial. En 2025 aportaron 1030 millones de reales (aproximadamente USD 200.000.000) en patrocinios a los clubes de la Serie A. Puesto dentro de los casi 15.000 millones de reales que mueve la elite brasileña, el número representa alrededor del 7% y permite relativizar cualquier pronóstico de derrumbe. Pero si se observa únicamente la facturación comercial, su importancia cambia radicalmente: uno de cada tres reales ingresados por los clubes por esa vía provino de las casas de apuestas.

Como proteger quem aposta? Limites por apostador, cruzamento de dados e fiscalização ativa. Os caminhos que Bap apontou no MengoCast.

▶️ Episódio completo na FlamengoTV pic.twitter.com/iuMsFsWDb8

— Flamengo (@Flamengo) September 29, 2026

El golpe, por eso, no sería menor, ya que catorce de los 20 equipos de la actual Serie A tienen una bet como patrocinador principal y esos contratos representan alrededor de 910 millones de reales anuales. Flamengo tiene el acuerdo fijo más importante, de 220 millones de reales por temporada; Corinthians recibe 150 millones de reales y Palmeiras, 100 millones de reales, una cifra que puede alcanzar los 170 millones de reales con bonificaciones. A eso se suman publicidades en estadios, transmisiones y otros activos comerciales.

La dimensión del problema quedó expuesta en las palabras de Luiz Eduardo Baptista, Bap, presidente de Flamengo, justamente el club de mayor facturación del país. “¿Cómo voy a pagar a Paquetá en enero?”, se preguntó al cuestionar la decisión del Gobierno. El dirigente aseguró que la medida compromete ingresos futuros que ya habían sido considerados para asumir obligaciones y estimó que Flamengo puede dejar de recaudar cerca de 400 millones de reales (aproximadamente USD 77.000.000). “No tenemos condiciones, hoy, de honrar los compromisos que asumimos basados en contratos legales”, afirmó. El ejemplo no es menor. Si el club más poderoso de Brasil admite públicamente que deberá revisar su planificación, el impacto sobre aquellos que dependen proporcionalmente mucho más de esos patrocinios puede ser todavía mayor.

Está claro que el fútbol brasileño, sobre todo si se lo reduce a sus principales clubes, no dejará de ser rico por perder ese dinero. Flamengo y Palmeiras seguirán manejando presupuestos inalcanzables para la enorme mayoría de sus vecinos y el Brasileirão continuará teniendo ingresos por televisión, venta de jugadores, socios, estadios y premios internacionales. Pero una eventual salida definitiva de las bets puede recortar parte del excedente económico que durante los últimos años ayudó a ampliar la distancia.

O que o Brasil ganha com o fim das bets? pic.twitter.com/k3ogNyQQyj

— Lula (@LulaOficial) September 27, 2026

La preocupación es tal que el propio Gobierno comenzó a discutir con los clubes alternativas para amortiguar el impacto. Una de las propuestas que circulan contempla un programa de reestructuración financiera de hasta 20.000 millones de reales, mediante créditos de largo plazo y tasas más bajas que permitan sustituir deudas caras. La idea se venía negociando desde antes, pero las conversaciones se aceleraron ante la prohibición de las apuestas.

No se trataría, sin embargo, de entregarles a los clubes el dinero que dejarán de recibir de las bets. El proyecto conocido hasta ahora limitaría su utilización al pago y refinanciación de determinadas deudas y a inversiones en infraestructura de divisiones inferiores; no permitiría utilizar esos recursos para pagar salarios corrientes ni contratar futbolistas. Tampoco existe todavía una línea aprobada. Aunque distintas negociaciones mencionaron al Banco Nacional de Desarrollo (BNDES) como posible pieza del mecanismo, el propio banco negó haber discutido internamente un financiamiento específico y recordó que su estatuto le impide prestar directamente a clubes.

La situación expone otra paradoja. Mientras una decisión del Gobierno elimina de un día para otro una fuente que en 2025 aportó más de 1000 millones de reales al fútbol de primera división, ese mismo Estado estudia mecanismos para facilitar la reorganización financiera de instituciones afectadas por el nuevo escenario. Los clubes, además, reclaman un período de transición para contratos firmados cuando la actividad estaba regulada. La tensión ya llegó a Brasilia: una reunión prevista para discutir las consecuencias de la prohibición y las posibles alternativas financieras terminó postergada en medio de la resistencia de varios de los principales equipos a participar.

La segunda medida toca otra pieza de esa misma construcción. La combinación de dinero y apertura convirtió al fútbol brasileño en una enorme aspiradora de talento sudamericano. Hasta no hace tanto, River, Boca, Racing, Estudiantes y el resto de los clubes argentinos con cierto poderío económico debían competir principalmente con Europa, México o Estados Unidos. Después apareció otro competidor, Brasil. Flamengo, Palmeiras, Botafogo, Atlético Mineiro, Cruzeiro, Bahía, Corinthians, San Pablo, Internacional y Gremio, entre otros, comenzaron a buscar en el mismo mercado y con una billetera generalmente más poderosa.

TEM MUITO ESTRANGEIRO NO BRASILEIRÃO?! 🌎🇧🇷

O Brasileirão aparece em 9º lugar entre as ligas com maior percentual de estrangeiros: 25% dos jogadores. O número ganhou ainda mais destaque após a aprovação das novas regras da CBF. O limite de estrangeiros relacionados por partida… pic.twitter.com/OOvKMPsaQW

— sportv (@sportv) September 22, 2026

En su afán de reforzarse, no fueron únicamente por las grandes figuras. La expansión económica permitió que Brasil adquiriese también jóvenes con potencial, proyectos y buenos jugadores, “cumplidores”, de equipos medianos. Ahí quizás esté una de las consecuencias más interesantes de la nueva norma para la Argentina.

Cuando el límite llegue a cinco, cada plaza extranjera tendrá otro valor. Los clubes brasileños probablemente seguirán compitiendo por los mejores futbolistas del continente, pero deberán ser mucho más selectivos. Un argentino, uruguayo, colombiano o ecuatoriano que hoy puede ocupar el séptimo, octavo o noveno lugar extranjero de un plantel ya no tendrá ese espacio. Eso puede reducir la presión sobre el mercado argentino y, al mismo tiempo, devolver hacia otros países una parte del talento sudamericano que Brasil absorbió durante los últimos años.

El efecto, de todos modos, será gradual. El primer recorte, de nueve a ocho en 2027, difícilmente provoque una revolución. La verdadera modificación comenzará a sentirse a medida que el límite se acerque a cinco. Tampoco existe ninguna garantía de que los jugadores que dejen de ir a Brasil terminen en la Argentina. México, la MLS, Medio Oriente y, naturalmente, Europa seguirán ofreciendo alternativas económicas difíciles de igualar.

⚠️ Ancelotti se posiciona a favor da redução de jogadores estrangeiros no Brasileirão:

"A redução de estrangeiros é importante para dar oportunidade ao talento brasileiro no Campeonato Brasileiro."

🎥 @geglobo pic.twitter.com/OONjZG8gA6

— Planeta do Futebol 🌎 (@futebol_info) September 24, 2026

Pero detrás de la decisión brasileña aparece otra discusión que excede a la Libertadores y que la vuelve todavía más interesante. Mientras sus clubes se convirtieron en los dueños de Sudamérica, Brasil comenzó a cuestionarse qué estaba ocurriendo con sus propios futbolistas. El estudio presentado por la CBF antes de aprobar el nuevo límite mostró que los brasileños menores de 23 años pasaron de disputar el 28,3% de los minutos de la Serie A en 2020 a apenas el 11,5% en 2026. En sentido contrario, la participación de extranjeros mayores de 23 años se multiplicó por más de tres y llegó al 25%.

La preocupación inevitablemente alcanzó a la selección. Carlo Ancelotti respaldó públicamente la modificación porque entiende que una mayor participación de futbolistas brasileños puede ayudar a desarrollar el talento local. “La reducción de extranjeros en el fútbol brasileño será muy importante para darle oportunidades a los talentos brasileños, que tendrán más minutos en el Brasileirão. No me parece una prohibición, ya que es una reducción año a año. Es algo muy positivo para el fútbol”, opinó Carletto, que inclusive recordó la experiencia italiana; según el entrenador, una apertura excesiva hacia jugadores extranjeros terminó afectando la formación de la azzurra, que no se clasifica a una Copa del Mundo desde 2014. La medida, está claro, no fue impulsada por él, pero su diagnóstico coincide con el de quienes dentro de la CBF creen que el crecimiento internacional del Brasileirão comenzó a quitarles minutos a los jóvenes brasileños.

La paradoja resulta difícil de ignorar. Brasil abrió su campeonato, atrajo mejores jugadores, elevó el nivel de competencia y construyó equipos capaces de dominar Sudamérica como nunca antes. Al mismo tiempo, la selección dejó de ejercer la superioridad que durante décadas pareció natural y la CBF comenzó a preocuparse por la cantidad de espacio disponible para formar a la próxima generación. “Es importante tener una formación y una apuesta clara en jóvenes bajo cualquier circunstancia, no por obligación”, se animó a opinar Luis de la Fuente, técnico de España, en entrevista a ESPN. “Tienen que entender que el futuro está en las inferiores. Ahí es donde tienen que invertir. Formarlos bien y darles la oportunidad; es lo que hacemos en España”, agregó el DT campeón del mundo.

Sin embargo, no todos están de acuerdo con esa relación tan directa. Jorge Jesús, exentrenador de Flamengo y actual seleccionador de Portugal, rechazó abiertamente la reducción. “No es por ahí que va a mejorar el jugador brasileño”, sostuvo. Para el técnico portugués, el verdadero problema está en la formación, y utilizó a su propio país como ejemplo: los clubes pueden jugar incluso con once extranjeros y Portugal continúa produciendo futbolistas de elite.

Perguntei a Jorge Jesus a opinião dele sobre a redução do limite de jogadores estrangeiros nos clubes brasileiros. pic.twitter.com/kzOs7OdmwI

— Gustavo Hofman (@gustavohofman) September 26, 2026

La discusión está abierta y probablemente tarde años en ofrecer una respuesta. Reducir extranjeros no garantiza que aparezcan mejores brasileños, del mismo modo que perder los patrocinios de las bets no convertirá repentinamente a Flamengo o Palmeiras en clubes empobrecidos o quebrados, sin alcance financiero. Hay además otro efecto posible, a considerar: con menos alternativas llegadas desde el extranjero, los buenos futbolistas brasileños pueden encarecerse todavía más.

Para los argentinos, sin embargo, la coincidencia abre una ventana que hace algunos años parecía impensada. En apenas cuatro días, Brasil tomó dos decisiones que pueden afectar precisamente dos de los factores que acompañaron la construcción de su supremacía continental. Una, amenaza directamente a una fuente millonaria de ingresos comerciales. La otra comienza a cerrar, gradualmente, la puerta que permitió utilizar ese poder económico para absorber cada vez más talento extranjero, inclusive made in Argentina.

Existe, aún, una ironía adicional. La reducción del cupo pretende proteger al jugador brasileño y, en última instancia, fortalecer el ecosistema que alimenta a la selección. Pero en ese intento, tal vez un poco desesperado, Brasil puede terminar ofreciendo un poco de oxígeno a aquellos que durante los últimos siete años miraron desde abajo su dominio continental a nivel de clubes. Sería exagerado y precipitado anunciar el final de una era. La distancia económica continúa siendo enorme, la infraestructura brasileña no desaparecerá. Flamengo, Palmeiras y compañía seguirán teniendo capacidad para contratar a muchas de las figuras que quieran. Además, Argentina tampoco resolverá sus propios problemas porque Brasil cambie dos reglas. Lejos parece estar de ese escenario.

Pero después de siete Libertadores consecutivas, 25 títulos por lado y una sensación creciente de que el poder brasileño ya era imposible de discutir, algo se movió. Brasil intenta proteger a su selección y enfrenta, al mismo tiempo, un inesperado recorte de una de las fuentes que alimentaron el crecimiento comercial de sus clubes. La pregunta, por primera vez en bastante tiempo, vuelve a tener sentido. ¿Puede empezar a achicarse la brecha?

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/brasil-cambia-las-reglas-con-las-apuestas-online-y-los-extranjeros-y-abre-una-esperanza-en-la-nid01102026/

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