Candela Arizaga pidió declarar y un policía ratificó que la novia de Facundo Moyano dijo que había sido golpeada y encerrada
Hoy, a las 10.05 ingresó en el Ministerio Público de la Ciudad la solicitud del abogado de Roberto Herrera para que su clienta, ...
Hoy, a las 10.05 ingresó en el Ministerio Público de la Ciudad la solicitud del abogado de Roberto Herrera para que su clienta, Candela Arizaga, la novia del sindicalista Facundo Moyano, amplíe su declaración testimonial. A esa hora, la fiscal Florencia Nocerez, a cargo de la causa donde el exdiputado nacional está imputado por los delitos de lesiones leves y privación ilegal de la libertad, tomaba una serie de declaraciones testimoniales.
Y uno de esos testigos es clave para la causa: se trata del oficial inspector de la Policía de la Ciudad Matías Ríos, quien el 4 de este mes firmó el acta que dio origen a la investigación que derivó en la detención e imputación de Moyano.
En la citada acta, Ríos había asentado que Arizaga, de 23 años, le dijo que había sido golpeada y encerrada por su novio.
“Fui desplazado por una llamada al 911 por una paciente con ataque cardíaco. Mientras me desplazaba, observé que por la avenida del Libertador y La Pampa, en dirección a Sucre, corría una mujer en baby doll rojo solicitando auxilio a viva voz, y que detrás de ella corría un masculino, logrando la detención de ambos en Sucre y Virrey Vértiz. Respecto de los hechos, la mujer manifestó ser la novia del masculino, agregando que mientras estaba en su domicilio particular fue golpeada. A la vez que dicho sujeto la mantuvo en la finca contra su voluntad, razón por la que aprovechó una oportunidad para salir en busca de ayuda”, escribió el uniformado, según consta en el sumario policial al que tuvo acceso LA NACION.
Hoy, bajo juramento de decir la verdad, Ríos ratificó ante la representante del Ministerio Público Fiscal el contenido del acta firmada el 4 de este mes, cuando ocurrieron los hechos que están bajo investigación.
Así lo informaron a LA NACION fuentes con acceso al expediente. “En su declaración testimonial, Ríos ratificó todo lo escrito en el sumario policial el 4 de este mes”, dijeron los voceros consultados.
Ese mismo día, pero por la noche, se realizó la audiencia de intimación. Moyano, defendido por el estudio Gascón-Molina & Asociados, sostuvo: “Quiero decir que mi vínculo con Candela, mi novia, siempre fue amoroso, afectivo; nunca hubo ningún tipo de tensión y menos de agresión física o verbal. Y tampoco el día de la imputación de los hechos hubo impedimento de que saliera o entrara del departamento”. Después, recuperó la libertad.
En su primera declaración ante la fiscal Nocerez, Arizaga afirmó que no había sido víctima de violencia de género.
“No tuvimos ninguna discusión ni nada por el estilo. Ni siquiera tuvimos sexo”, afirmó la joven ante la representante del Ministerio Público Fiscal porteño.
Dijo que no había sufrido violencia física ni verbal de parte de Moyano y que nunca fue víctima de violencia por parte de sus parejas. Y, además, manifestó no recordar haber dicho que fue golpeada o privada de la libertad. “Pude haber dicho que me perseguían”, explicó.
En el expediente judicial se incorporó un informe en el que profesionales del Equipo de Intervención Domiciliaria (EDID) del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad concluyeron que en la relación de pareja existía una “asimetría de poder”.
Así lo afirmaron una trabajadora social y una psicóloga del EDID que entrevistaron a la joven cuando estaba internada en el Hospital Pirovano, de Belgrano, donde había sido trasladada por personal del Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME) después de haber sido encontrada en Virrey Vértiz y Sucre, Belgrano, en un “estado de excitación psicomotriz” tras haber salido corriendo del edificio donde vive Moyano, en Avenida del Libertador al 5400.
Aunque cuando fue entrevistada por personal de la Policía de la Ciudad dijo que había sido agredida por su novio, en el Hospital Pirovano, donde fue estabilizada, negó haber sido víctima de violencia de género.
Así quedó plasmado en el informe del EDID, al que tuvo acceso LA NACION. La evaluación comenzó a las 13.30 del martes 4 de este mes; habían pasado poco más de ocho horas y media desde que la joven había salido corriendo por la Avenida del Libertador, en Belgrano.
“En una primera instancia, este equipo se presentó ante la joven explicando el motivo de la entrevista, así como también las funciones y objetivos de parte de este equipo de brindar acompañamiento, asistencia y contención frente a casos con indicadores de violencia de género y/o familiar. La entrevistada consultó quién había realizado la denuncia, ya que ella no había llamado a la policía. ‘No hubo violencia de género, como se está diciendo’, dijo. Sobre los hechos denunciados, Candela relató que no recordaba lo que sucedió durante la madrugada. ‘No recuerdo que hubiese pasado nada’”, precisó, según el informe.
Ante la repregunta sobre las horas anteriores a la situación denunciada, manifestó que se encontraba con su pareja, Juan Facundo Moyano, ambos consumiendo sustancias psicoactivas y/o alcohol, pero que se encuentra confundida frente a los recuerdos de lo acontecido. Posteriormente, indicó que su perro se había escapado y que, en algún momento, solicitó ayuda a un colectivero, sin especificar por qué. A su vez, se le consultó si el denunciado había impedido que pudiera solicitar ayuda o salir del departamento, a lo que contestó negativamente", según consta en el citado informe.
“Se le consultó a la joven sobre su deseo de contar con medidas de protección, explicando cada una de ellas, así como también se le preguntó sobre su intención de proseguir o no con la investigación penal, a lo que contestó negativamente a ambas preguntas. Posteriormente, Candela solicitó finalizar la entrevista ya que se encontraba cansada y aturdida”, dijeron las profesionales que firmaron el informe.
Y agregaron: “Durante la entrevista, se observó a la joven orientada en tiempo y espacio, aunque somnolienta y con dificultad para sostener una conversación. Se mostró predispuesta al diálogo dentro de sus posibilidades en el momento de la entrevista. Se la observó imprecisa y parcialmente desorientada respecto de los sucesos ocurridos que dieron lugar a la presente denuncia, así como con ciertas reticencias al intentar profundizar con preguntas respecto de la dinámica vincular con el aquí denunciado”.
Para finalizar, sostuvieron: “Si bien durante la entrevista no fue posible relevar la información necesaria para valorar los indicadores de riesgo propios de situaciones de violencia de género, es preciso destacar las dificultades que presentan muchas mujeres para advertir las conductas violentas de sus parejas y solicitar auxilio, por sentir vergüenza, culpa, temor o presiones mediáticas. No obstante, pudieron observarse los siguientes indicadores de vulnerabilidad que podría estar atravesando Arizaga:
La asimetría de poder en el vínculo con el aquí denunciado, Moyano, respecto del género y la edad de la aquí entrevistada.La asimetría de poder respecto de la actividad laboral y el cargo político-sindical del aquí denunciado.El consumo problemático de sustancias psicoactivas y/o alcohol, tanto de la joven como del aquí denunciado, sin tratamiento acorde con las necesidades de ambas partes al momento de la presente entrevista.La exposición pública y mediática de los hechos denunciados, que podría condicionar el relato de Arizaga.La falta de precisión en el relato de los hechos ocurridos por parte de la joven en el momento de la entrevista.La negativa a profundizar el relato sobre la dinámica vincular con el denunciado por parte de la entrevistada.El estado actual de la salud física, mental y emocional de Arizaga en el momento del presente informe.Vulnerabilidad respecto del género, la edad, la exposición mediática y el estado integral de salud de Candela al momento de la entrevista.La negativa a instar a la acción penal y a contar con medidas de protección por parte de la joven.En las próximas horas, la fiscal decidirá sobre el pedido de Arizaga para ampliar su declaración.