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Caramelito Carrizo: una cuenta saldada, el recuerdo de su hermano y la emoción compartida con su marido

A 30 años de haber firmado su primer contrato discográfico, Cecilia Carrizo (52) decidió relanzar la banda sonora de todos esos niños que crecieron a fines de los 90 con sus canciones, sus prog...

A 30 años de haber firmado su primer contrato discográfico, Cecilia Carrizo (52) decidió relanzar la banda sonora de todos esos niños que crecieron a fines de los 90 con sus canciones, sus programas infantiles y sus shows teatrales. La música de Caramelito en Barra, su álbum debut, está disponible por primera vez en plataformas digitales y la conductora lo celebra como una caricia al alma.

En diálogo con LA NACION, Caramelito se sube al tren de la nostalgia y se conmueve al recordar su propia infancia; cómo fue trabajar codo a codo con su hermano, Martín Carrizo, que oficiaba como su productor musical; la fama de aquellos años; el momento en el que sus hijos descubrieron su trabajo y la emoción de su marido, Damián Giorgiutti, al revivir juntos la época de Caramelito en barra.

-¿Cómo surgió la idea de relanzar tu primer disco?

-Estoy muy feliz de que esto esté sucediendo. Cuando empezamos a descubrir que existía Spotify y todas las plataformas digitales, yo estaba en una instancia de mi vida, más que nada en lo personal y en lo familiar, en donde el foco estaba completamente en otro lado. Pasaron casi 30 años del disco y muchos niños de barbas y bigotes largos y niñas que ya habían crecido me decían: “¿Cómo es que no están tus canciones en Spotify? ¡Las busco y no las encuentro!”. Entonces, yo me quedaba con eso dando vueltas.

La vuelta de Caramelito en barra

-¿Qué te llevó a decir “es ahora”?

-A fines del año pasado descubrí que se cumplían 30 años del primer contrato que firmé con Sony Music. Quiero mencionar al señor Hugo Piombi, que era el vicepresidente de la compañía en ese momento y fue quien cambió mi vida; nuestra vida, y cuando digo nuestra me refiero a la de mi hermano, también. Fue en diciembre de 1996. ¿Viste esas fechas, esos números que te llevan a querer homenajear? Ahí dije: “Es el momento”, y de la mano de Sony, la misma compañía que me hizo nacer, hoy reedito este álbum y me reencuentro con este amor infinito.

-Imagino que se te vienen a la mente muchos recuerdos.

-Es revivir la sensación exacta, el sentimiento exacto. Justamente hoy, en el programa que hago todos los días, cuando nos despedíamos pusieron la canción “Bailemos”, que es la primera que escribí de las 30 que hicimos en ese momento. Y fue como volver a estar con mi hermano y mi primo, con el cuadernito y la lapicera en la mano, hasta me acuerdo perfecto del rincón en donde estaba sentada en un banquito. Hay algo de las sensaciones y de los sentimientos que son atemporales, y la música, especialmente, nos lleva a esos lugares, a esas vivencias que, para mí, realmente transformaron mi vida, me la cambiaron para siempre. Es un viaje a ese instante, a ese lugar, a esos teatros con esas caritas cantando mis canciones, es increíble.

-¿Cómo fue ese proceso de trabajo con tu hermano Martín y tu primo?

-Por eso lo nombré a Hugo Piombi. Cuando firmé ese primer contrato para hacer cuatro discos, la compañía puso a un productor y a un compositor maravilloso, Eduardo Frigerio. En ese momento, mi hermano Martín, siempre rodeado de sus amigos y sus compañeros músicos, al igual que mi primo, Walter Enzetti, me dijo: “Vos escribís, hagamos las canciones”. Entonces, le pedí una reunión a Hugo y fuimos con un cassette, que era un demo de melodías, y una hoja con la letra escrita a mano. Martín me hacía las melodías con un tecladito y las grababa en un cassette, y sobre eso yo escribía las letras. Me acuerdo que le dijimos a Hugo que íbamos a hacer las canciones nosotros y él dijo: “Bueno, ¿y quién las va a producir?”. Martín dijo: “Yo”, y Hugo aceptó. Así, en el primer disco hay cuatro canciones que hicimos con mi hermano, y el resto de los temas son de Eduardo con otro productor, un musicazo. A partir del segundo disco, Martín empezó a producir todo.

-¿Te da cierta nostalgia?

-Sí, es muy fuerte y muy lindo. Lo que prevalece es todo lo hermoso que representó para nuestra vida. Primero, esta puerta enorme que se abrió a nivel laboral, profesional y artístico. Después, porque fue hermoso recorrer ese camino juntos. Nosotros éramos solo dos hermanos y siempre fuimos muy unidos, desde muy chiquitos nos la pasábamos juntos todo el día. Por eso fue importante poder seguir compartiendo de grandes en el ámbito profesional y mantener esa intimidad. La relación de hermanos es única. Combinar ese sentimiento, esa confianza y volcarla en el trabajo y disfrutarlo como lo disfrutábamos no se puede comparar con nada. Después, Martín hizo una carrera de productor musical bestial.

Caramelito y el recuerdo de su hermano Martín Carrizo

-Pero primero hizo tus discos...

-¡Sí! Lo primero que produjo fueron mis discos. Después, cuando producía al Indio Solari se acordaba de eso y decía que había sido muy feliz porque nunca se había sentido tan libre como haciendo la música que hacíamos juntos. Fue un disfrute absoluto y siempre fuimos de la mano. Como te decía, yo golpeé la puerta de la oficina del vicepresidente de Sony para pedirle un lugar para él. Es eso y hasta el último día de su vida, así fue nuestro amor y nuestro vínculo con Martín. Entonces, hoy se resignifica porque siento que todo este amor es también para él. De hecho, muchos me dicen: “Claro, tu hermano te hacía las canciones, por eso sonaban así”. Incluso, en el último tiempo, cuando él se enfermó y vivimos todo lo que vivimos, muchas personas ni siquiera sabían que éramos hermanos, lo descubrieron en ese momento. Y acá está el resumen de nuestro camino laboral y artístico hecho canción.

Caramelito y Martín Carrizo

-¿Te transporta también a los recuerdos de tu infancia?

-¡Era otra vida! Cuando pienso en mi infancia lo veo a mi hermano, íbamos todos los días a la plaza a andar en bicicleta o a jugar al fútbol. Él me enseñó a atajar, corríamos los muebles del living, poníamos un escritorio que hacía las veces de arco y me enseñaba, y después me llevaba a la plaza a ponerlo en práctica. A nivel musical estaban las canciones de María Elena Walsh, Heidi, Carlitos Balá, que fue el gran dios de nuestra infancia, y como mi papá amaba la música nos traía pop internacional tipo A-ha, Cindy Lauper, Dire Straits, Michael Jackson. Amábamos esa música y nos la pasábamos escuchando eso o Charly García, Spinetta y GIT.

De ídola infantil a mamá full time

-¿Cómo conectan las canciones de Caramelito con la actualidad?

-Creo que, más allá de los cambios de la era de la comunicación, la tecnología, la inteligencia artificial y todo lo que ya sabemos que se nos está prácticamente escapando de las manos, lo esencial sigue siendo lo mismo. Las letras de lo que yo escribía en su momento, hoy podría escribirlas nuevamente del mismo modo porque quisiera decirles lo mismo a los chicos, justamente rescatándolos de todo lo otro que va a una velocidad extrema.

-Esos años dedicados al público infantil fueron intensos para vos, que además eras joven.

-Hoy miro para atrás y fue impresionante todo lo que pasó: hacíamos tres funciones por día en el Astral, el disco fue de oro y de platino, estábamos en Canal 13 antes de Telenoche. Era increíble pero lo viví con una naturalidad absoluta. Tenía las dos caras de la moneda: estaba totalmente asombrada del milagro de lo que estaba pasando porque, de verdad, no lo podía creer; lloraba arriba del escenario cada vez que decía “chau” al terminar una función. Pero, a la vez, lo tomaba muy natural. Me acuerdo que a veces me preguntaban: “¿No te molesta que te saluden?”. ¡Cómo me iba a molestar! Me fascinaba, si yo le escribía a esos nenes esas canciones y ellos lo devolvían con mucha ternura. De hecho, la primera pregunta que me hizo Hugo Piombi en ese momento fue: “¿No te gustaría hacer un programa para niños?”.

-Es lo que finalmente pasó: hiciste la seguidilla de Caramelito en barra, Caramelito y vos y La casa de Caramelito.

-¡Exacto! Me fascinaba y para mí no era un trabajo. El trabajo eran las mil horas que ensayábamos y grabábamos, porque jamás hicimos las cosas de taquito, siempre nos tomamos en serio hasta el último detalle. Hubo un año donde Reina fue mi productora en el programa de tele y me decía: “Cecilia, basta de saludar, no vamos a llegar, tenemos que grabar cinco programas”. Y yo me la pasaba abrazando a todos.

-¿Tus hijos escucharon el disco o vieron alguno de tus programas?

-Cuando en 2005 nació Lolo, mi hijo mayor, decidí alejarme totalmente de lo laboral y abocarme a mi mejor trabajo y mi mejor vida, que es la de ser mamá. Tres años y medio después nació Benito y solamente hacía un show por año que lo organizaba, lo producía, lo ensayaba y lo sacaba a todo el país en vacaciones de invierno o para el Día del Niño . El resto del tiempo fui mamá total. Y cuando me tocó la dicha absoluta de ser madre, no les cantaba Caramelito, les cantaba María Elena Walsh, “Manuelita”, “Arroró mi niño”; tampoco tenía la casa llena de fotos o posters, nada.

Cómo sus hijos descubrieron que era Caramelito

-¿En qué momento descubrieron a Caramelito?

-Cuando eran un poco más grandecitos volví a hacer un programa infantil en Canal 9 que se llamó Caramelito, siempre con vos. Ahí iban al estudio, a veces con sus amiguitos, y empezaron a entender que mi trabajo era ese. Les gustaba el programa pero tampoco eran muy fanáticos. Recién ahora que son más grandes lo están redescubriendo. Hace poco me senté con Lolo y empezamos a escuchar los temas en YouTube y me decía “mamá, esto está buenísimo”, así que lo fui llevando de tour por las canciones para presentarle qué era aquello que se llamaba Caramelito.

-En esa época, en 1997, también conociste a tu marido.

-Sí, lleva la misma data. En el año 97 empecé a estar de novia con Damián, un año después de haber firmado el contrato con Sony. Es más, lo conocí en el estudio donde grababa mis programas porque él en ese momento era productor de televisión y hacía otro programa ahí. Fueron ocho años que estuvimos juntos antes de tener a nuestros hijos, años en los que trabajé y trabajé.

Caramelito, emocionada junto a su marido

-¿Y qué te dice ahora con este relanzamiento? Deben ser muchos recuerdos compartidos.

-Sí, el otro día que se subió el primer single, “Caramelito en barra”, lo escuchamos los dos sentados solos en la galería de casa, pusimos play a las 7 de la tarde y fue muy emocionante. Él está superemocionado, siempre me acompañó y todo este último tiempo me decía: “Todo lo que te pasa te lo merecés”. Siento que también para él es superlindo porque justamente los años que yo me iba de gira y trabajaba mucho, él siempre estaba.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/personajes/caramelito-carrizo-una-cuenta-saldada-el-recuerdo-de-su-hermano-y-la-emocion-compartida-con-su-nid11082026/

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