Carlos Alonso y Eugenio Zanetti, dos maestros que se despiden con muestras activas en museos de Córdoba
CÓRDOBA. – Una escultura de León Ferrari cobra vida con guitarra, sintetizadores y roces sobre sus varillas metálicas, en una performance de Octavio Argüello. Un rato después, comienza Lola ...
CÓRDOBA. – Una escultura de León Ferrari cobra vida con guitarra, sintetizadores y roces sobre sus varillas metálicas, en una performance de Octavio Argüello. Un rato después, comienza Lola Granillo una sesión de sonido sutil, absurdo, inspirada en Jorge Bonino. Se respira vitalidad, como enuncia su título, en la 13ª edición de Mercado de Arte Córdoba.
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La artista Samanta Abuchauch pinta ante el público trepada a un andamio. Dolores de Argentina ofrece transacciones: un posteo o un secreto, a cambio de su nombre. El arte vivo, efervescente, se respira en dos naves industriales que se estrenan con lo mejor del arte contemporáneo local y regional, y se expande en la ciudad con muestras y convites. Pero además, aquí se da la rareza de que coincidan dos exposiciones antológicas que fueron organizadas por dos maestros que acaban de morir: Eugenio Zanetti y Carlos Alonso.
Con su partida en las últimas semanas, se volvieron centro de homenaje y despedida, ya que ambas fueron pensadas por los artistas. En el Museo Evita Palacio Ferreyra, se ven las series Manos Anónimas, Infierno, El Ganado y lo Perdido, y Hay que Comer, algunos de los grandes temas de la obra de Alonso. “Lo que mostramos fue a un Carlos humano, un Carlos papá, el que protestó, el que buscó incesantemente a su hija”, cuenta la curadora Romina Cervi, que es familia ella también del artista, su nuera. Se leen cartas entre padre e hija, fotos y una instalación al final que corta el aliento. “Agradecemos haber podido hacer esta muestra con él en vida, que la haya visto, haber tenido la oportunidad también de mostrarlo más allá del pintor, como un ser humano, como un papá”, dice Cervi.
Su obra también se ve en dos espacios de la feria. El Museo Rodante que está entre foodtrucks e instalaciones alberga parte de la colección pública. A todos los personajes de las pinturas les pusieron un crespón negro. También hay pinturas y dibujos en el stand la galería Esmeralda, el espacio que lleva el nombre de la calle donde Alonso tenía su taller porteño, y que llevan adelante Cervi y Pablo Alonso, hijo del artista. “Todavía no hemos abierto la galería físicamente pero estamos trabajando en eso. Está el showroom donde Pablo trabaja la obra que está en Mendiolaza, y esta es la primera vez que nos presentamos al MAC. El 21 de septiembre se nos cae el mundo y el 22 había que estar acá armando el stand. Fue terrible. Nos repartimos las tareas. Pablo todavía está en duelo”, cuenta con ojos empañados.
Algo así también pasa en el imponente Museo Tamburini. “El lunes inauguramos y murió el viernes”, cuenta Luz Novillo, curadora de la muestra de Zanetti, El hombre que habita muchos mundo. Junto con Lucía del Milagro Arias reunieron 60 años de trabajo en piezas de las distintas disciplinas que abordó, como cine, pintura, teatro y ópera, a través de un diseño que integra sus creaciones con la arquitectura italianizante del edificio del mismo arquitecto del Teatro Colón. Grandes velos de tela reproducen sus pinturas a escala monumental. Teatral siempre, en la inauguración el Coro Polifónico de la Provincia de Córdoba interpretó a Verdi. Además de sus pinturas dispuestas en una recreación de un taller, hay objetos de utilería de sus producciones en Hollywood, fragmentos fílmicos y, como pieza central, parte del vestuario original de la ópera Don Carlo, presentada en el Teatro Colón en 2015. “Esta muestra fue pensada y trabajada junto a Eugenio. Conversamos con él, escuchamos sus historias, sus recuerdos y sus anécdotas. Fue extraordinariamente generoso con nosotras y con este proyecto. Esta triste situación transforma esta exposición. Lo que fue pensado como una muestra sobre un artista contemporáneo, activo y profundamente vital, se convierte ahora también en una forma de despedirlo y de celebrar una trayectoria extraordinaria”, señana Arias.
Como un buen contrapeso, el espíritu festivo se respira en la feria, que tiene por lema Sobre la vitalidad. La curaduría de Sofía Torres Kosiba y Manuel Coll pone el foco en la diversidad de proyectos y modelos de gestión, y en la generación de vínculos y nuevos mercados para el arte argentino y latinoamericano. En Espacio UNMOL coinciden 59 galerías y proyectos de distintas regiones del país, una agenda de actividades antes, durante y después de la feria, que termina el domingo, y ofrece también publicaciones, performances, video, obras site-specific, música y encuentros.
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La interacción federal se potencia con el programa Vitalidad, Redes y Futuros posibles, en el que más de quince instituciones de país se acercan para seleccionar artistas y proyectos para futuras exposiciones, residencias y programas de producción, investigación o formación y premios. Desde el Museo Moderno de Buenos Aires, a los Bellas Artes de Santa Fe y San Juan, la Fundación Klemm, la Alianza Francesa, el Goethe Institut y la Red Quincho, entre otros. Ese mismo sentido integrador mueve al sector LAB, donde artistas sin representación se acercan al sistema comercial, a través de un sistema de madrinazgo con galerías ya establecidas para intercambiar herramientas, saberes y soporte.
En la Zona de Ediciones, libros de artistas, fanzines, proyectos gráficos y una sección de Librerías Curadoras. Ahí hay invitados especiales como Analía Solomonoff, Emilia Casiva y Ezequiel Black, con charlas no tradicionales, relacionales, sonoras. Se suma al programa de performance, el ciclo de video en el que participan Lolo y Lauti, y Suyai y Malen Otaño, las intervenciones de sitio de artistas como Candelaria Traverso, Maximiliano Peralta, Andrés Belfanti y Guillermo Mena. Hay recorridos guiados por expertos como Santiago Villanueva, Siu Lizaso, Charly Herrera y Vale López. Se arman jams de dibujos con modelos de Cosplay en vivo. En el cierre con música al atardecer, Gonzalo Lagos, director de la cámara de galerías Meridiano, se cambia de sombrero y es el DJ.
Los curadores pensaron el rol de las prácticas artísticas como regeneradoras de tejidos sociales rotos, un laboratorio donde experimentar nuevas formas de comercio y relaciones fértiles. “El foco no está solo en la exhibición y venta, sino en jerarquizar la escena y lo curatorial como el corazón del encuentro: una grilla cargada de contenidos, workshops y espacios de intercambio y experiencias que nutren las visitas de coleccionistas, nuevos compradores, creadores y públicos. La curaduría propone un mapa de cruces e hibridaciones entre provincias. El objetivo es propiciar un ecosistema donde convivan y dialoguen los modelos cooperativos, la autogestión, el galerismo y las herramientas de financiamiento estatal, logrando un panorama artístico plural, diverso y verdaderamente expansivo. Un mercado sólido y en desarrollo necesita indefectiblemente de una escena del arte potente donde todos sus agentes sean valorados e integrados”, dicen Coll y Kosiba.
Organizada por la Secretaría de Fortalecimiento Vecinal, Cultura y Deportes de la Municipalidad de Córdoba y la Agencia Córdoba Cultura de la Provincia de Córdoba junto a FARO (Asociación Civil de Galerías de Córdoba), Fundación Pro Arte Córdoba, Universidad Provincial de Córdoba y Universidad Nacional de Córdoba, todas estas entidades repartieron premios entre artistas y galeristas. Son más de una docena entre adquisiciones, estímulos y becas.
La agenda de muestras satélite tiene seis páginas y es inabarcable en un fin de semana. Están por ejemplo, en Hotel Inminente con una acción para los récords Guinness, buscando ser la mesa más larga con más centros de mesa hechos por artistas. Hay también comida a la canasta en este espacio donde tienen sus talleres 33 artistas. Raúl Flores celebra los 40 años de su primera muestra en Córdoba en la galería Dragón y Rosas, que es una especie de castillo en el Cerro de las Rosas. Los coleccionistas Atilio Bugluiotti, Alejandro Londero (que inauguró una bodega de arte) y José Luis Lorenzo reciben en desayunos y almuerzos a los visitantes de todo el país. Hay más espacios colectivos de artistas con agendas propias. La fiesta de cierre es de madrugada y en un boliche, Alma Diamante. Hoy, Dolores de Argentina y Juan José Cambre reciben en el No Museo de la artista que queda en medio de un campo de cultivo de flores en la ruta 33: soñado. Entre las exposiciones, es muy concurrida Activación Eclipse de Gustavo Piñero, en la galería Marchiaro. También Iván Ferrero en WIP y El mundo en llamas, de Pablo Peisino en el Museo Evita. Hay mucho más por mirar.