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Carlos Menem, el día que pidió disculpas por los chistes de gallegos: “En nombre de todo el pueblo argentino”

El 2 de marzo de 1994, Carlos Menem iniciaba una visita oficial de dos días a Galicia. Había viajado para recibir honores, reunirse con las autoridades y celebrar los lazos históricos entre esa ...

El 2 de marzo de 1994, Carlos Menem iniciaba una visita oficial de dos días a Galicia. Había viajado para recibir honores, reunirse con las autoridades y celebrar los lazos históricos entre esa región de España y la Argentina. Acababa de realizar una ofrenda floral en el Panteón de Galegos Ilustres cuando escuchó los primeros abucheos. A la salida de la iglesia de Santo Domingo de Bonaval, en Santiago de Compostela, lo aguardaba una protesta inesperada: un grupo de jóvenes sostenía una pancarta en contra de un libro publicado en Buenos Aires. Eran militantes de Galiza Nova, la organización juvenil del Bloque Nacionalista Galego, y estaban indignados por el éxito de “Los más inteligentes chistes sobre gallegos”, una recopilación firmada por Pepe Muleiro, de editorial Planeta.

El libro reunía decenas de bromas apoyadas en un estereotipo de gallego ingenuo, lento para entender, capaz de confundir lo evidente y llegar siempre a la conclusión equivocada. Para muchos argentinos, esos chistes eran casi una tradición. Se repetían en familias, la televisión, oficinas y cafés. Llevaban tantos años que casi nadie pensaba en su origen o en la imagen que transmitían. En Galicia, lógicamente, causaban bastante menos gracia.

Los manifestantes consideraban que la obra era ofensiva y discriminatoria. Por eso, cuando vieron a Menem, fueron directamente al punto: querían que el presidente prohibiera su publicación en la Argentina.

Por supuesto que este no era el conflicto internacional que alguien habría previsto en la agenda de la gira. El presidente podría haber seguido caminando, con los custodios abriendo paso y algún funcionario prometiendo analizar el asunto más tarde, pero fiel a su instinto de convertir cualquier imprevisto en una escena, decidió detenerse.

Rodeado por custodios, periodistas y autoridades, trató de explicarles que no tenía facultades para cumplir con el pedido. La libertad de expresión impedía que el gobierno argentino prohibiera un libro, por más ofensivo que pudiera resultar para una comunidad. “Si me acerco aquí es para justificarlos a ustedes y pedirles, en nombre de todo el pueblo argentino, disculpas por esta situación... Por eso me acerco; si no, pasaría de largo”, dijo.

La reacción fue inmediata. Quienes unos segundos antes lo recibían con gritos y abucheos comenzaron a aplaudirlo. Menem no había prometido retirar el libro ni había cedido ante el reclamo de censura. Había explicado que no podía prohibirlo y, al mismo tiempo, había reconocido la ofensa.

El día que Menem pidió perdón por los chistes de gallegos

La crónica publicada al día siguiente por el diario El País describió con sencillez el desenlace. El presidente argentino explicó que la ley no le permitía prohibir la obra, pidió disculpas en nombre de sus compatriotas y terminó siendo aplaudido por quienes momentos antes lo habían abucheado.

Sin embargo, el pedido de disculpas no consiguió frenar el fenómeno que se había generado con el libro. Más bien ocurrió lo contrario. Su autor consideró que lo de Menem fue “un gran espaldarazo”. A la par, Muleiro (seudónimo del periodista Ricardo Parrotta) sostenía que no había inventado aquellas bromas, sino que se había limitado a reunir chistes que circulaban desde hacía años. Según su autor, el libro vendió alrededor de 275 mil ejemplares.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/en-nombre-de-todo-el-pueblo-argentino-el-dia-que-menem-pidio-perdon-por-los-chistes-de-gallegos-nid29072026/

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