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Cierra el golf de Cariló: asfixiado por los costos, achicará la cancha a la mitad y ofrecerá lotes para otro uso

CARILÓ.- Siempre elogiados esos 18 hoyos de césped verde inmaculado y flanqueado por arboleda añosa, y a la vez desafiante ante cada golpe largo. Hermosos sus eventos de verano, hasta con origin...

CARILÓ.- Siempre elogiados esos 18 hoyos de césped verde inmaculado y flanqueado por arboleda añosa, y a la vez desafiante ante cada golpe largo. Hermosos sus eventos de verano, hasta con originales partidas nocturnas y pelotas iluminadas. Y, en los últimos años, pintoresca y efectiva la convivencia de maderas, hierros y putters con una primera ola de viviendas a metros del campo de juego y un entorno único que hasta propone un jardín de colibríes. Todo muy lindo, pero los números no cierran.

Por eso, con este abril que empieza a despedirse se irá el Cariló Golf. Una institución emblemática para los que disfrutan de este deporte, un escenario por el que todos quieren pasar en algún momento y que este mismo jueves baja la persiana de su versión original por una variable que durante los últimos años condicionó y terminó por estrangular el negocio: una acción judicial de vecinos que, mediante un recurso de amparo, paralizó un proyecto hotelero en parte de esas tierras que había sido pensado para enfrentar los costos mínimos e indispensables que con los alquileres de cancha y torneos no se lograban cubrir.

La salida de emergencia para la coyuntura aparece ahora con una nueva idea que combina golf con desarrollo inmobiliario: una cancha reducida a 9 hoyos que mantendrá la esencia e identidad del lugar y la otra mitad loteada como para recibir viviendas unifamiliares, un uso que ya está previsto en la zonificación del predio.

El polígono tiene una extensión de 41 hectáreas, es privado y, a diferencia de otros campos de juego de esta disciplina deportiva, no tiene socios que con sus cuotas puedan aportar al mantenimiento del lugar. Uno de sus titulares es Nelson Valimbri, quien junto a su socio, el desarrollador Fabián Narváez, acaban de tomar semejante decisión. “Es la opción que nos permitirá que Cariló siga teniendo golf”, dijo Valimbri a LA NACION.

Compró el Cariló Golf en 2018 y hace muy poco buscó asociarse cuando comenzó sentir que el camino para seguir adelante se complicaba cada vez más. “Si no construimos el hotel voy a tener que cerrar el golf”, advertía hace algo más de dos años en declaraciones a LA NACION. Ese proyecto lo presentó hace cinco años y apuntaba a un establecimiento cinco estrellas proyectado sobre 15.000 m2, que representan el 1,5% del total del predio.

Se aprobó por Ordenanza 6087/21 en el Concejo Deliberante de Pinamar y lleva tres años paralizado en tribunales por una presentación del Foro de Amigos de Cariló, que desde entonces advertía un eventual impacto ambiental del nuevo desarrollo hotelero sobre esta localidad balnearia.

Trabada aquella propuesta en la Justicia, inquietos por estos últimos meses de números en rojo, los dueños actuales dieron forma y acercaron a la municipalidad esta nueva idea que propone un loteo para residencias unifamiliares sobre parte de lo que hasta el último día de abril es una cancha de 18 hoyos con una tarjeta ideal de 73 golpes.

Si bien en un momento se evaluó la posibilidad de destinar la totalidad del predio a construcciones, lo que implicaba mayor rentabilidad con casi 120 lotes posibles, primó la historia del lugar –también alguna opinión de la intendencia– y se decidió mantener un campo de golf que será rediseñado, ahora con la mitad de los hoyos.

Valimbri confirmó que, una vez que la iniciativa cumpla el circuito de trámites que implica aprobaciones por la Secretaría de Planeamiento municipal, audiencia pública y el Concejo Deliberante, saldrán a la venta los lotes. Si bien en principio se pensó en 60, lo más probable es que sean entre 50 y 56 con una particularidad: cada uno tendrá entre 2000 y 3000 metros cuadrados. Un producto que por superficie casi no existe en Cariló. “Estamos tratando de cuidar y priorizar la densidad”, comentó.

El intendente de Pinamar, Juan Ibarguren, reconoció a LA NACION que la decisión tomada por los responsables del Cariló Golf “genera preocupación” porque entiende que la institución y el deporte que concentra “son parte de la identidad del lugar”.

Aun así, tiene en cuenta que se trata de un predio privado y una resolución sobre su destino de quienes son sus titulares “en un contexto donde la actividad se volvió económicamente inviable”.

En cuanto a la nueva iniciativa, advirtió que corresponde recibirla, analizarla en cuanto a las normativas vigentes para el distrito y “garantizar el cuidado del entorno y la identidad de Cariló”.

Con vista a la cancha

El desarrollo inmobiliario que prosperó durante los últimos cuatro o cinco años en torno al campo de juego no involucró tierras del Cariló Golf. El proyecto en curso anticipa que todas esas viviendas –algunas ya en uso, otras en desarrollo– seguirán manteniendo su vista a la cancha. Y lo propio ocurrirá con las nuevas casas que llegarían con el futuro loteo. La panorámica a esa alfombra verde es valor agregado, cotiza y se respeta.

Las parcelas donde originalmente se proyectó el hotel no aparecen incluidas en este nuevo plan. Esas tierras permanecen alcanzadas por la medida judicial que lleva tres años entre despachos de juzgados de Dolores, que tienen jurisdicción sobre el partido de Pinamar.

El Cariló Golf tuvo, en sus inicios, un campo de juego de 9 hoyos. A ese formato volvería ahora, pero con un nuevo diseño de cancha que se encargará a Dusenberry Design, un estudio de Estados Unidos especializado en la materia al que ya habían consultado cuando la idea era que ese campo de juego conviviera con el hotel cinco estrellas.

“Será la mejor cancha posible y, ojalá, también pueda ser la mejor cancha de 9 hoyos”, comenta Valimbri, e insiste en la posibilidad de doble tee de salida y doble Green o doble bandera. Así permitiría a los golfistas jugar como en general más les gusta, que es a 18 hoyos. Con el nuevo proyecto también se anticipa un rediseño y mudanza del club house actual que tiene el predio.

“El cierre no es un punto final, sino una instancia necesaria para encontrar una alternativa que permita sostener, al menos en parte, la actividad golfística en el futuro”, afirmaron desde Cariló Golf mediante un comunicado que hicieron circular a menos de 72 horas del cierre definitivo de sus instalaciones.

Esta propuesta deportiva fue una de las banderas que alzó Pinamar en vísperas de la última temporada para sumar conectividad a ese extremo de la costa atlántica. Así consiguieron, por ejemplo, una línea aérea privada que retomara los vuelos directos que vinculaban a la ciudad de Buenos Aires con Villa Gesell, la pista más próxima y preparada para la aeronavegación comercial. Valimbri fue uno de los impulsores de ese logro, con dos frecuencias semanales y pensado para favorecer la llegada de golfistas y turismo en general. Tampoco alcanzó.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/cierra-el-golf-de-carilo-asfixiado-por-los-costos-achicara-la-cancha-a-la-mitad-y-ofrecera-lotes-nid28042026/

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