Ciro, Joaco, Naza y Mía: la nueva vida de los lobos marinos del Aquarium de Mar del Plata
MAR DEL PLATA.– Ciro, Joaco, Nazareno y Mía andan haciendo de las suyas, ahora en piletones de ...
MAR DEL PLATA.– Ciro, Joaco, Nazareno y Mía andan haciendo de las suyas, ahora en piletones de San Clemente del Tuyú, en las instalaciones del complejo Mundo Marino, que los acaba de recibir y les da un nuevo destino a estos lobos marinos después de su salida de lo que fue el Aquarium Mar del Plata, oceanario y parque recreativo cerrado desde marzo del año pasado y con sus últimos animales aún por reubicar en el marco de un proceso judicial de quiebra.
A comienzos de esta semana se llevó adelante el plan de traslado de estos mamíferos, que durante mucho tiempo fueron parte de los shows que se brindaban en el establecimiento lindero al faro de Punta Mogotes. Nacieron y vivieron en cautiverio, por lo que requieren cuidados y alimentación dirigida, ya que no podrían sobrevivir en el mar, hábitat natural para la especie.
Fuentes de lo que fue el Aquarium Mar del Plata y de Mundo Marino confirmaron a LA NACION la concreción de este operativo, que incluyó además la intervención de la Dirección de Pesca bonaerense, desde donde se realizaron gestiones para que estos animales tengan un espacio seguro y controlado para el resto de sus días.
El cierre del establecimiento marplatense se decidió, según se informó desde Plunimar S.A., la empresa responsable, por la imposibilidad de renovar el contrato de alquiler con los propietarios de esas tierras donde se ofreció esta propuesta durante 33 años. El rumor que circula es que esos terrenos, con salida al mar, tendrían destino para un futuro proyecto inmobiliario.
Esa coyuntura crítica implicó bajas en el personal y la necesidad de reubicar a los cientos de animales que había puertas adentro. Las joyas del lugar eran los 10 delfines, que fueron vendidos y trasladados a Egipto. El resto de los ejemplares que participaban de espectáculos o estaban en exhibición fueron derivados a otros parques similares, en el país y en el exterior.
Los cuatro lobos marinos formaban parte del último remanente. La escasa dotación que permanece en las instalaciones, abocada especialmente al cuidado de los animales y del predio, los mantenía en dependencias individuales, ya que la convivencia de machos y una hembra podía derivar en situaciones de reproducción en una instancia para nada propicia.
Junto a ellos, en otro sector, permanecen poco más de 60 pingüinos de tres variedades distintas. Su destino quedó en manos, desde que se inició el proceso de quiebra, de la síndico designada. La intención es que formen parte de alguna operación comercial para sumar recursos que se necesitarán para afrontar obligaciones, entre ellas salarios e indemnizaciones del personal en actividad o ya desvinculado.
Como informó LA NACION, los animales contaban con una presencia cercana del personal y con alimento suficiente para asegurar una transición sin sobresaltos. Lo mismo ocurría con la atención veterinaria ante eventuales problemas de salud.
Aun así, en al menos dos oportunidades se presentaron denuncias ante la Justicia por supuestas malas condiciones de mantenimiento de la fauna que permanecía en el lugar. Una fue impulsada por el gobierno municipal y otra por una organización no gubernamental vinculada a la protección animal. En ambos casos, tras inspecciones de organismos provinciales y comunales, se constató que los animales estaban en buen estado y bien alimentados.
Fuentes de Mundo Marino confiaron a LA NACION que recibieron a los cuatro lobos marinos con resúmenes de historia clínica que incluyen estudios y seguimiento periódico, y en óptimo estado general. “Están todos muy bien”, remarcaron. Los vieron sumergirse y moverse en los piletones donde fueron ubicados, en cuarentena y sin compartir aún con otros ejemplares del lugar.
Los profesionales del predio se ocuparán, en estos días, de realizar nuevos estudios y análisis para confirmar su estado general. Recién entonces, cuando estén todos los resultados disponibles, se avanzaría con la integración de estos mamíferos con otros de su misma especie.
Este grupo de lobos marinos no fue solicitado por Mundo Marino, sino que la institución aceptó una propuesta que se le acercó para colaborar con la reubicación de los animales del Aquarium Mar del Plata y garantizarles atención y mantenimiento adecuados.
En cuanto a los pingüinos, permanecen en el predio que limita con el faro a la espera de definiciones. Trascendió que la sindicatura a cargo de la quiebra recibió algunas ofertas —en dólares y de seis cifras— de distinta magnitud. Las que más conformaban no prosperaron; las restantes, según se supo, todavía no terminan de cerrar.
La continuidad de estos animales —de las especies rey, saltarín y magallánico—, los últimos que quedan en el lugar, implica costos difíciles de sostener para un proceso de quiebra que ya no tiene mayores alternativas de ingreso. Si bien se han vendido algunos elementos de las instalaciones, también es necesario asegurar recursos para el alimento, el pago de salarios, los planes de retiros voluntarios acordados y algunas cargas impositivas.