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Cómo bajar la informalidad en el país más gravoso del mundo

La Argentina tiene una informalidad que, según distintas fuentes, ronda entre el 45% y el 50%, lo que implica que se vende un producto con factura por cada uno sin ella. Tener los impuestos más a...

La Argentina tiene una informalidad que, según distintas fuentes, ronda entre el 45% y el 50%, lo que implica que se vende un producto con factura por cada uno sin ella. Tener los impuestos más altos del mundo es tan grave como tener medio país operando y consumiendo en la informalidad. Por lo que en toda reforma tributaria es igualmente importante bajar ambos. Existen formas de disminuir la informalidad de probado éxito en otros países. Desde Lógica proponemos un régimen de devolución de impuestos al consumidor combinado con realización de sorteos, inspirados en el exitoso régimen brasileño.

En una nota anterior tratamos sus causas. La principal es tener los tributos más altos del mundo; cuanto más altos, más informalidad (curva de Laffer). Otras causas: hiperregulación, tolerancia social, tolerancia de las autoridades, amnistías fiscales y corrupción. También sus perjuicios: carga fiscal muy pesada para el formal (56% según la UIA), competencia desleal, menor actividad económica y menores salarios y coberturas, entre otros.

También explicamos allí que la informalidad se puede atacar por dos vías: del lado de la oferta y del de la demanda. La primera es la más efectiva, bajando impuestos al sector productivo. Una forma es por etapas, como lo viene haciendo el Gobierno nacional, en la medida que exista superávit y luchando contra gobernadores e intendentes que, en general, reman en sentido contrario. Otra forma es con drásticas bajas fiscales, vía elegida por varios países que lograron bajar la informalidad y aumentar la recaudación.

En esta nota tratamos cómo bajar la informalidad por la otra vía, la de la demanda, con regímenes que incentivan a que los consumidores exijan los tickets de compra. Ese incentivo asume tres formas. La más tradicional es la de los sorteos. El precursor fue Taiwán, en 1951, cuyo éxito inspiró, entre otros, a China, Brasil, Italia, Portugal, Rumania, Grecia, Polonia, Serbia, Eslovaquia y también a nuestro país, desde 1990, con la exitosa “LoterIVA”, que inexplicablemente dejó de aplicarse en 1998. La segunda forma es la deducción de gastos personales, aplicada en Colombia, Ecuador y Paraguay, entre otros. La tercera es la devolución parcial de impuestos, aplicada en Brasil y también hace pocos años aquí, pero en forma acotada, para aliviar a los ciudadanos de más bajos recursos. En todos los casos, la bancarización y digitalización ayuda.

De todos, hay uno que destaca: Brasil y su “Nota Fiscal Paulista” o “CPF Nota Fiscal”, que combina una fuerte devolución de impuestos con relevantes sorteos. Se testeó en 2005 en la ciudad de San Pablo y en 2007 se extendió a dicho estado, cuando lo gobernaba José Serra (del PSDB, opositor al PT). El ideólogo fue Mauro Ricardo Machado Costa, su secretario de Hacienda, que luego lo aplicó en Alagoas (2008), Salvador (2013) y Paraná (2015), y que colaboró en esta nota. Hoy la mayoría de los 27 estados lo aplican.

La CPF Nota Fiscal es un régimen estadual que incentiva a todos los consumidores a exigir el ticket de compra de dos maneras: 1) la devolución del 30% del ICMS (símil a nuestro IVA, pero estadual), cuya alícuota general es 18%, pudiendo llegar al 25%; así, se le devuelve 5,4% y hasta 7,5% del precio neto; se le acredita automáticamente en su cuenta (a los tres meses) o lo utiliza para pagar impuestos (inmobiliario o patente); y 2) la participación en un sorteo mensual con premios de US$5 a US$50.000, más otro anual de hasta US$200.000, que también se acreditan directo en su cuenta; la cantidad de billetes para el sorteo depende de las compras realizadas; el sorteo se basa en los números de Lotería Federal, con gran difusión.

El régimen se aplica en sectores de venta al consumidor, excluyendo los más formales (bancos, seguros, servicios públicos, etcétera). El requisito para ser beneficiario es simple: el consumidor le da el número de CPF (símil al CUIT/CUIL) al vendedor. Si un comprador detecta que un vendedor no registra su CPF, existe un aceitado sistema de denuncias que es clave para el régimen. Culmina en mapas públicos por cada sector, con colores del semáforo para cada comercio con menos (verde) y más (rojo) denuncias comprobadas.

El atractivo de la CPF Nota Fiscal es que cumple varios fines a la vez, como un cubo con sus seis facetas:

Para el consumidor, es una baja de impuestos y del precio de compra, más la chance de “hacerse rico” por el sorteo, el cual es también muy atractivo, generalmente sobreestimado por los consumidores.Para las empresas formales, es un régimen que hace bajar la informalidad y la competencia desleal que sufren, resultando en un sistema tributario más justo.Para la administración tributaria, en cuanto a la fiscalización, es una vía de incorporar súbitamente millones de “inspectores”, a relativo bajo costo. Seguir vendiendo sin ticket es casi imposible. Ningún comercio quiere figurar en rojo en el mapa ni sufrir multas. Luego de la primera denuncia, los vendedores reportaron un inmediato aumento del número de tickets del 14% promedio.Para la administración tributaria, en cuanto a la recaudación pública, es un régimen que no sólo no la afecta, sino que la aumenta. En los tres primeros años del régimen paulista, las ventas formales aumentaron 22,9%; los costos del régimen fueron 9,4% (73% destinado a devoluciones, 26% a sorteos y 1% a publicidad); de lo que resultó una recaudación neta extra del 13,5%.Para los políticos, es un “win-win”. Por un lado, pueden mostrar bajas de impuestos a los ciudadanos. Por el otro, les aumenta la recaudación, lo que a su vez les posibilita eliminar y bajar más impuestos. Es lo que está ocurriendo en Brasil con la reciente reforma, donde los impuestos al consumo están bajando gradualmente 7%. Esto es central: el objetivo del régimen es que ese aumento de recaudación por bajar la informalidad se traduzca en bajas de impuestos y no en un aumento del gasto público.Para la sociedad en su conjunto es una gran herramienta de conciencia fiscal, aún más que la Ley del Ticket. Ya no se trata sólo de ver los impuestos, sino de recibir su devolución parcial. Los temas fiscales (los impuestos, su utilización en el gasto público, los evasores denunciados, etcétera) pasan a ser temas de conversación cotidiana. A estos efectos, la campaña que promociona el régimen es también clave.Como bonus track, es un régimen óptimo para el tercer sector. El consumidor puede dar su CPF o el de ciertas ONG dedicadas a necesidades básicas como educación o salud (aclaramos, no ONG como Lógica). Varias ONG compiten por captar “donaciones CPF” y se sostienen gracias a este régimen.

Desde Lógica proponemos un sistema similar a la CPF Nota Fiscal con los siguientes dos ajustes: 1) el porcentaje de devolución de impuestos debería aplicarse al 21% de IVA (por ejemplo, si se aplicara aquel 30%, daría 6,3%); y 2) las provincias deberían adherirse para que el régimen también aplique a Ingresos Brutos (ejemplo, si se aplicara 30% sobre una alícuota del 5%, se le acreditaría 1,5% y un total de 7,8%). Los números de los casos brasileños han sido positivos desde el inicio, pero si aquí no quisiera ponerse mínimamente en riesgo el superávit, podrían analizarse dos alternativas para la transición: a) aplicarlo gradualmente, por ejemplo, empezando con supermercados y siguiendo con los demás sectores; o b) en lugar de devolver dinero, entregar un bono de largo plazo que el consumidor podría vender en el mercado.

A la luz de los precedentes exitosos en varios países y de lo crítica que es la informalidad y la situación fiscal argentina, nuestro país tiene la oportunidad -y hasta la obligación- de aplicar su propio régimen. Es debatible si se puede encarar hoy la necesaria gran reforma tributaria a la baja o si debe esperarse a un mayor consenso legislativo. Pero no hay dudas de que este inaceptable nivel de informalidad debe atacarse hoy y que nadie puede estar en contra (salvo los evasores) de aplicar uno de estos regímenes, más aún si la recaudación aumentaría.

Desde Lógica, con la inercia de la Ley del Ticket que hemos impulsado, nos estamos poniendo a disposición de las autoridades nacionales y provinciales para proponer y, en su caso, colaborar en el análisis, diseño e impulso de este “Régimen de Sorteos y Devolución de Impuestos”.

*El autor es presidente de Lógica

*El artículo fue escrito con la colaboración del exsecretario de Hacienda de San Pablo, Brasil, Mauro Ricardo Machado Costa

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/como-bajar-la-informalidad-en-el-pais-mas-gravoso-del-mundo-nid18082026/

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