Cómo sigue la salud de Mario Alarcón: habló su hijo
Hace 21 días que el actor Mario Alarcón está internado, a la espera de un marcapasos. Todo empezó el pasado 31 de marzo cuando entró a la guardia del Hospital Durand con un cuadro respiratorio...
Hace 21 días que el actor Mario Alarcón está internado, a la espera de un marcapasos. Todo empezó el pasado 31 de marzo cuando entró a la guardia del Hospital Durand con un cuadro respiratorio originado por una insuficiencia cardíaca. Luego de hacerle los estudios correspondientes, lo derivaron a la Clínica de la Esperanza, donde le hicieron más estudios y encontraron que sufrió una isquemia y notaron una miocardiopatía. “Lograron estabilizarlo, pero hace unos días tuvo un nuevo episodio respiratorio y lo tuvieron que intubar”, le detalló a LA NACION su hijo Matías Alarcón, también actor. “Por suerte, ya le sacaron el respirador”, agregó.
—¿Cómo se siente hoy?
—Mejor. Mi papá está lúcido y se siente bien. Ahora el foco es seguir tratando la insuficiencia cardíaca. Está en Unidad Coronaria, pero ya están viendo de pasarlo a sala común donde van a tramitar un CDI (cardiodesfibrilador Implantable), un dispositivo que funciona como marcapasos, desfibrilador y sincronizador para su corazón. Tienen que implantárselo antes de darlo de alta.
—Entonces todavía hay que esperar para el alta...
—Sí. Está estabilizado y esperando un marcapasos.
“Algo pendiente”Matías tiene una relación muy cercana con su papá: “Nos juntamos muchos domingos y si es en la casa de él, compramos comida. O vamos a un restaurante cerca de su casa. Otras veces viene él a la mía y así puede compartir con mis hijas. Estamos constantemente conectados, aunque no sabe usar bien WhatsApp; yo le hago las facturas electrónicas. Soy como su manager (risas). Y tenemos algo pendiente que es trabajar juntos. Nunca se dio. Las oportunidades a veces no vienen solas, hay que crearlas. Por eso estoy escribiendo un cortometraje para los dos. Es una cuenta pendiente que tengo”, contó el hijo del actor hace un tiempo a LA NACION.
El próximo 24 de junio Mario Alarcón cumplirá 81 años y antes de este episodio de salud, estaba muy activo. Este verano terminó de filmar la película Perdiendo el Juicio, dirigida por Nicolás Cáceres y Tupac Larriera y que protagonizó junto a Manuela Viale, Alejandro Fiore, Carolina Papaleo, Raúl Rizzo y Mague Bravi. Además participó de la serie Menem como el General Gonnet y todo el año pasado hizo la obra El suelo que sustenta a Hande, en el Teatro Regina, con dirección de Corina Fiorillo y acompañado por Payuca, Mariana Genesio Peña y Antonia Bengoechea, entre otras figuras.
También hizo la serie Gutiérrez is mai neim, una comedia de Disney+, en la que interpreta al padre de Darío Barassi. “Siempre tuve suerte y nunca me faltó el laburo”, le confesó hace unos años a LA NACION. “A esta altura de mi vida me di cuenta de que una de las razones por las que me convocan mucho es porque no soy un actor conflictivo y al ego lo dejo en casa colgado en el perchero. Yo voy, hago mi trabajo y no cuestiono. En televisión, por ejemplo, tenés que convivir a diario con todo un equipo técnico, productores, actores y no podés plantear idioteces... que mi motorhome es más chico que el de tal, que quiero comer aquello y no esto. He escuchado a compañeros hacer cada planteo que no podía creerlo. El ego es un enemigo disfrazado de amigo. Esto es un oficio”.
Una vida dedicada a la actuaciónDebutó en el cine en el año 1982 con El agujero en la pared, de David Kohon y con Alfredo Alcón. De ese momento sacó un gran aprendizaje: “Fue un fracaso, pero el director me dijo algo que me quedó grabado y me sirvió siempre y es que me olvidara del teatro porque eso era cine, que confiara porque la cámara te lee el pensamiento. Y es así, porque si desconfiás, sobreactuás. Años después me enteré de que Alfredo me había recomendado para la película porque estábamos haciendo juntos una obra en el Teatro San Martín; él nunca me lo dijo”.
El actor de 80 años vive solo en su departamento de Almagro y disfruta de caminar en la reserva ecológica. Escucha radio porque no tiene televisión y prefiere la magia del cine que lo transporta a las películas continuadas de su niñez en su Rosario natal. Entre los muchos trabajos que hizo, uno de sus preferidos fue el juez que interpretó en El secreto de sus ojos. “Fue una emoción que ganara el Oscar; no lo podía creer. Entré a esa película haciendo un casting, cosa que muchos colegas no hacen porque cómo van a hacer ellos un casting. Cuando la estrenaron yo estaba de gira por el interior y cuando volví y fui a verla al Abasto, un lunes a las 16, no había entradas... Y yo voy siempre los lunes a la tarde y no hay nadie en el cine. Interpreté a un juez y muchos abogados me han parado en la calle para decirme: ´Los jueces son así’.
Otros de sus proyectos favoritos fueron Doña Disparate y Bambuco y Escarabajos, de Pacho O’Donnell, con dirección de Hugo Urquijo por el que fue ternado por primera vez para el Premio Moliere. Y disfrutó de la comedia Buenos vecinos. “Mi personaje se llamaba Finestra y tenía una casa fúnebre; hablaba siempre de cosas trágicas y se quejaba porque no se moría nadie y no tenía trabajo. Y también me gustó Entre caníbales, que dirigió Juan José Campanella, y aunque no anduvo bien de rating, tenía una trama muy buena”.