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Crece el escándalo editorial en Francia: más de 300 autores repudian al Grupo Hachette y piden una “cláusula de conciencia”

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Tras el despido del histórico editor de la editorial francesa Grasset, Olivier Nora, de 66 años, por parte del dueño del Grupo Hachette, el magnate de medios de comunicación afín a políticos de extrema derecha Vincent Bolloré, de 74 años, más de 170 escritores, periodistas y académicos repudiaron la semana pasada la decisión y anunciaron que no publicarán más sus libros en ninguna editorial de Hachette. Entre otros escritores conocidos por los lectores locales figuran Virginie Despentes, Olivier Guez, Laurent Binet, Jean-Paul Enthoven, Bernard-Henri Lévy, Vanessa Springora y Pascal Bruckner. Hasta el presidente Emmanuel Macron aludió al despido de Nora, al defender la semana pasada el “pluralismo ideológico”.

Ahora, en una nueva solicitada liderada por Despentes, Emmanuel Carrère, Hervé Le Tellier, Benjamin Stora y Leila Slïmani, cientos de escritores y académicos pidieron en La Tribune Dimanche la creación de una “cláusula de conciencia” en el sector editorial similar a la que existe para los periodistas en la prensa. “Algunas empresas ahora tienen la ambición, según afirman, de convertirse en actores ideológicos por derecho propio, estructurando narrativas, guiando la imaginación y apoyando líneas políticas explícitas”, alertan sobre el devenir del grupo. Entre los firmantes, aparece el escritor argentino residente en París Diego Vecchio.

“Como resultado, los autores ven sus derechos de publicación y su obra bajo el control de un accionista cuya política editorial rechazan. Los empleados participan en la difusión de discursos políticos con los que no están de acuerdo. Las editoriales publican obras cuyas implicaciones no comparten. El personal trabaja en entornos profundamente transformados, donde el pluralismo desaparece en favor de una única línea editorial”, enumeran, y agregan que “libreros, profesionales de la comunicación y equipos enteros se ven, les guste o no, atrapados en una operación de influencia”.

Como la legislación francesa no contempla ninguna protección en estos casos, aquellos que renuncian lo hacen también a su antigüedad y derechos laborales. “Quedarse significa aceptar una forma de disonancia moral, a veces un sufrimiento real, ya perceptible en las bajas por enfermedad, el agotamiento y el distanciamiento silencioso”, describen.

“Es hora de marcar un límite. Este límite tiene un nombre: la cláusula de conciencia. Existe para los periodistas. Debe extenderse, no para debilitar a las empresas, sino para restablecer un equilibrio básico entre la libertad de ejercer un negocio y la libertad de no servir a aquello que uno condena. Dicha cláusula debería permitir, en situaciones estrictamente controladas, el reconocimiento de que una empresa ha cambiado su naturaleza hasta el punto de romper el pacto que la vinculaba con quienes trabajan o crean en ella, y abrir el derecho a una indemnización por despido, así como a la recuperación de sus derechos”.

Y concluyen: “Una democracia no puede aceptar que los individuos sean obligados a servir, contra su voluntad, a causas que no han elegido”.

Le plus drôle dans l’éditorial signé Vincent Bolloré dans @leJDD c’est le « Enquête » qui est en haut de la page. Quand le point de vue de l’actionnaire du journal et du groupe devient une enquête, les journalistes peuvent se faire du mourron 🥸 pic.twitter.com/bbvIoFbgfn

— guy birenbaum (@guybirenbaum) April 19, 2026

Por su parte, este domingo, Bolloré publicó un descargo a toda página en su periódico Le Journal Du Dimanche (la mitad de la página la ocupa una foto del empresario), titulado “Terremoto”. Allí anuncia que la editorial seguirá adelante pese a la retirada masiva de autores. “Quienes se marchan permitirán que se publiquen nuevos autores”, ironiza Bolloré, que acusa a los firmantes de la carta pública de integrar "una pequeña casta que se cree superior a todo y a todos, que se coopta y se mantiene a sí misma”.

Justifica el despido del editor por el desacuerdo expresado por Nora sobre la publicación del próximo libro del escritor franco-argelino Boualem Sansal, indultado por Argelia por pedido del presidente alemán en 2024, cuya obra denuncia el avance del islamismo en Europa; Sansal dejó el sello Gallimard a inicios de año. Según Bolloré, Nora quería que se publicara a finales de año, mientras que la dirección del grupo impuso la fecha del 6 de junio. También deplora los resultados económicos de Grasset, con una caída en la facturación de tres millones y medio de euros de 2024 a 2025 (no se priva de mencionar la remuneración anual de Nora, de más de un millón de euros). Y anticipa que la dirección de Hachette adoptará “medidas de gestión normales y de sentido común”.

El director ejecutivo del Grupo Hachette, Jean-Christophe Thiery, hombre de confianza de Bolloré y sin trayectoria en el ámbito editorial, reemplazará a Nora en Grasset.

En el canal de televisión CNEWS, propiedad de Bolloré, donde se describió el episodio como “una tempestad en un vaso de agua”, la ministra para la Igualdad y la Lucha contra la Discriminación en Francia, Aurore Bergé, lamentó que en la polémica se atacara a Sansal por el lanzamiento de su nuevo libro en Grasset. “Me sorprendió la campaña de prensa contra Boualem Sansal. Es francés, un gran autor”, dijo.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/cultura/crece-el-escandalo-editorial-en-francia-mas-de-300-autores-repudian-al-grupo-hachette-y-piden-una-nid20042026/

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