Cuatro años y medio de cárcel para un enfermero de PAMI que vendía fentanilo y otras sustancias peligrosas para la salud
“Te vas a pasar para el otro lado”, le advirtió el enfermero en un audio enviado por WhatsApp. Era una instrucción sobre cómo preparar una ampolla de fentanilo y mezclarla con otra sustancia...
“Te vas a pasar para el otro lado”, le advirtió el enfermero en un audio enviado por WhatsApp. Era una instrucción sobre cómo preparar una ampolla de fentanilo y mezclarla con otra sustancia dos veces más potente. Horas después, el destinatario del mensaje fue hallado muerto en su departamento de Rosario, con una jeringa y un frasco de bromuro de vecuronio.
Esa frase se convirtió en el eje de una investigación que derivó en la condena de cuatro años y medio de cárcel para Luis Benavídez, un enfermero del Policlínico PAMI II de Rosario.
Benavídez, según informó el sitio de noticias de la Procuración General de la Nación, www.fiscales.gob.ar, vendía fentanilo, bromuro de vecuronio y otras sustancias medicinales peligrosas para la salud, que sustraía de su trabajo y vendía como drogas recreativas en redes sociales.
“En el caso, que se resolvió en solo un año desde la formalización de la investigación, intervinieron del Área de Investigación y Litigio de Casos Complejos de la Unidad Fiscal Rosario, la fiscal federal Soledad García; la Oficina de Criminalidad Económica, Trata de Personas y otros delitos, y el fiscal federal coadyuvante Matías Mené, de la Oficina de Narcocriminalidad, y, por parte de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), el fiscal coadyuvante Martín Uriona. La condena fue dictada en el marco de lo que se denomina ‘acuerdo pleno’ celebrado entre los representantes del Ministerio Público Fiscal y la defensa Benavídez, quien reconoció expresamente los hechos atribuidos, su participación, los elementos de prueba en los que se sustentó la acusación, la calificación legal y la pena propuesta por la fiscalía. El acuerdo fue homologado en una audiencia realizada el pasado 4 de septiembre ante el juez federal de garantías Carlos Vera Barros”, informó el citado sitio de noticias.
El fentanilo es un opioide sintético hasta 100 veces más potente que la heroína, según la Guía de Buenas Prácticas en Materia de Drogas elaborada por la Red de Fiscales Antidrogas (RFAI). El bromuro de vecuronio, en tanto, se utiliza para facilitar la anestesia general y producir parálisis neuromuscular en cirugías o terapia intensiva. Ambos fármacos, fuera de control médico, pueden causar la muerte.
Benavídez fue condenado como autor de los delitos de comercio de estupefacientes (por el fentanilo), venta de sustancias medicinales peligrosas para la salud disimulando su carácter nocivo (por el bromuro de vecuronio), hurto y tenencia ilegítima de arma de fuego de uso civil (por el hallazgo de una pistola en uno de los domicilios allanados), todos en concurso real. Además de la pena de prisión efectiva, se dispuso su inhabilitación especial por el mismo plazo de cuatro años y seis meses, para ejercer tanto cargos públicos como la profesión de enfermero.
La causa se inició cuando el padre del hombre fallecido, que tenía 37 años al momento de su muerte, denunció ante la Unidad Fiscal Rosario que su hijo había consumido fentanilo y otras sustancias que le vendía un enfermero. Aportó el celular de la víctima, documentos y un video donde se veía una ampolla de fentanilo junto al cuerpo desmayado.
El caso había sido archivado por el Ministerio Público de la Acusación (MPA) de Santa Fe tras una autopsia que no pudo confirmar la presencia de vecuronio por falta de técnicas específicas. La necropsia concluyó que la causa de muerte era “indeterminada”, pero no descartó un origen toxicológico.
La primera pesquisa sobre la muerte se había tramitado en el Ministerio Público de la Acusación (MPA) de Santa Fe. Allí se ordenó la autopsia en el Instituto Médico Legal (IML) para verificar la presencia de bromuro de vecuronio, dado que en la escena se halló un frasco con esa sustancia, una jeringa y una carta de despedida. El laboratorio no contaba con técnicas para confirmar el hallazgo y la necropsia concluyó que la causa era “indeterminada”, aunque no descartó un origen toxicológico, según se publicó en fiscales.gob.ar.
Con los nuevos elementos, la fiscalía federal reconstruyó chats y audios que revelan cómo el imputado ofrecía fármacos de uso intrahospitalario como si fueran drogas recreativas. En una conversación, el enfermero le escribe a la víctima: “Te conseguí vecu… ro… nio”. Ante la pregunta “¿Más fuerte que el fentanilo es?”, responde: “Obvioooooo. Vecuronio. Así se llama. Es dos veces más fuerte”. En otro tramo, le ofrece “el fenta a 100” y apura la entrega: “Tiene que ser hoy porque otro lo quiere”.
El audio más comprometedor dura 17 segundos y fue reproducido en la audiencia de formalización de cargos. Allí, el enfermero explica cómo preparar la dosis y advierte: “Preparate la ampolla, acordate del diez, con dos ampollas de esas y después sacá un centímetro y volvele a cargar con una ampolla porque va a quedar muy concentrada y te vas a pasar para el otro lado y hacete de a poco, cualquier cosa avísame”. Después envió un mensaje con emojis de apuro. La víctima nunca respondió: fue encontrada sin vida el 9 de agosto de 2023.
Durante la instrucción, el Ministerio Público Fiscal, sobre la hipótesis del caso, recordó que el imputado, “abusando de su calidad de enfermero en PAMI, donde se desempeña laboralmente desde 2014, sustrajo las sustancias medicinales referidas y otras halladas luego en su domicilio, desviándolas de su cadena de distribución lícita para luego comercializarlas a terceros, con los riesgos que ello implica por la falta de estrictos cuidados que deben seguirse, buscando un beneficio propio por tal actividad”.