Daniel López Rosetti, médico especialista en estrés, aconseja seguir la filosofía estoica: “Morimos todas las noches, nacemos todas las mañanas”
Entre las obligaciones laborales, los compromisos familiares y los mensajes que llegan al teléfono, el día puede terminar sin que haya quedado un momento para registrar cómo nos sentimos. Para ...
Entre las obligaciones laborales, los compromisos familiares y los mensajes que llegan al teléfono, el día puede terminar sin que haya quedado un momento para registrar cómo nos sentimos. Para Daniel López Rosetti, esa postergación merece atención: gestionar la propia vida empieza por reconocer las emociones y comprender qué las provoca.
En una entrevista con Cristina Pérez en LN+, el médico reflexionó sobre las herramientas que propone en su libro Una buena vida y planteó una idea que atravesó la conversación: “La vida es la administración de nuestro futuro. La vida es la administración del saldo, lo que tenemos por delante”. Desde esa perspectiva, el bienestar requiere observar cómo usamos nuestro tiempo y qué lugar les damos a nuestras necesidades.
Bajar la velocidad para hacerse un lugar en el díaConsultado sobre las dificultades que impone el ritmo actual para conectarse con la vida emocional, López Rosetti respondió con una comparación: “Estamos a velocidad digital y somos analógicos”.
Para ilustrarlo, recurrió a una indicación sencilla que comparte en los talleres de manejo del estrés: salir a caminar deliberadamente más despacio. Según explicó, ese cambio puede ayudar a percibir de otra manera el recorrido y a prestar atención a lo que sucede mientras se lo transita.
La propuesta se relaciona con una observación que repitió durante la charla: “La gente en general no está en su propia agenda”. Las tareas se acumulan desde la mañana hasta la noche y, al revisar la jornada, puede aparecer una pregunta: qué espacio quedó para uno mismo.
“Pero tiene una oportunidad enorme que da la filosofía estoica. Se muere todas las noches, se nace todas las mañanas, con lo cual podes corregir”, reflexionó el médico, con el fin de motivar a las personas a cambiar aquello que no les gusta.
Reconocer una emoción y comprender por qué aparece
El primer paso que propuso el médico fue identificar qué nos pasa. Distinguir el enojo, la alegría o sentimientos como la culpa, la vergüenza y la envidia permite empezar a comprender una experiencia que, en medio del apuro, puede pasar inadvertida.
Sin embargo, señaló que ponerle nombre resulta insuficiente si no se avanza hacia las razones de ese estado. “No solo etiquetar, sino comprender”, sintetizó. La pregunta, entonces, también debe dirigirse a qué situación despertó esa respuesta y cómo nos relacionamos con ella.
Durante la entrevista, repasó esa idea y precisó qué entiende por gestión emocional. “Hay que amigarse con las emociones, descubrirlas, jugar, etiquetarlas, regularlas, no controlarlas”, sostuvo.
Con esa distinción, planteó la importancia de reconocer los cambios que atravesamos. “Vivirlas y saber que son secuencias, que son tiempos, que van pasando. Que hay una alternancia emocional”, agregó.
Aceptar lo que sucede y decidir qué hacer con esoLa filosofía estoica fue otro de los ejes de la entrevista. López Rosetti recurrió a ella para reflexionar sobre la diferencia entre aquello sobre lo que podemos actuar y las situaciones que exceden nuestra voluntad.
Al responder una pregunta sobre el miedo a enfermar con el paso de los años, distinguió la aceptación de la resignación. “Resignación es estar doblegado. Aceptar es comprender que tenés una nueva realidad si llega la enfermedad y la pregunta es: ‘¿Qué hago yo con eso?’”, expresó.
El médico también llevó la reflexión al terreno de las comparaciones. Frente a las imágenes y expectativas externas, propuso recuperar una referencia propia para evaluar los avances. “Las personas para mejorar tienen una sola cosa que tienen como modelo: uno mismo”, concluyó.