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De vacaciones, se cruzó con una perra y quiso ayudarla pero cuando la fue a buscar ya no estaba: “Es fácil ignorar el sufrimiento ajeno”

Cuando Luciana y su pareja, Nils, aterrizaron en Tumbes, Perú, estaban ansiosos porque comenzaran sus vacaciones. Una vez que acomodaron el equipaje y se pusieron ropa cómoda, antes de salir a ex...

Cuando Luciana y su pareja, Nils, aterrizaron en Tumbes, Perú, estaban ansiosos porque comenzaran sus vacaciones. Una vez que acomodaron el equipaje y se pusieron ropa cómoda, antes de salir a explorar, decidieron conversar sobre su itinerario semanal mientras cenaban en el restaurante del hotel. Sin embargo, jamás imaginaron que una comida en la playa cambiaría el rumbo de todo su viaje.

Disfrutaban de la cena cuando, de pronto, notaron que alguien los observaba. Una perra callejera, delgada y jadeante, tenía la mirada fija en la pareja, y el tiempo se detuvo en el instante en que la vieron. “Estaba sentada frente a mí”, contó Luciana a un medio local. “Había algo en su mirada que me partió el corazón al instante”.

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La perra permaneció completamente inmóvil durante unos minutos, observando en silencio a la pareja desde la distancia. Entonces, se dio la vuelta y se dirigió hacia el mar para beber agua. De inmediato Luciana supo que algo tendría que hacer por ese animal que parecía pedir ayuda.

“Fue entonces cuando surgió la posibilidad de llevármela. Recuerdo preguntarme cómo una criatura tan pequeña podía intentar calmar su sed en el mar”, dijo Luciana. “Me hizo pensar en lo fácil que es ignorar el sufrimiento ajeno, incluso viviendo en un mundo lleno de posibilidades”.

Durante los días siguientes, la perra se convirtió en parte habitual de la rutina de Luciana y Nils. Se quedaba en el hotel día y noche, y la pareja nunca perdían la oportunidad de cuidarla. “La alimentábamos, la acariciábamos, jugábamos con ella, y poco a poco empezó a confiar en nosotros”, dijo Luciana. “Mi pareja y yo nos encariñamos mucho en poco tiempo”.

Al final del viaje, la pareja decidió oficialmente llevarla de vuelta a casa, a Trujillo, una ciudad a 10 horas en coche. Pero cuando llegó el momento de prepararla para el viaje, la perrita, a la que habían llamado Marea, desapareció repentinamente.

“Me sentí impotente”, dijo Luciana. “No dejaba de pensar en la posibilidad de irnos sin saber qué había sido de ella”. Luciana estaba desolada cuando se acostó esa noche, pero tenía fe en que volverían a ver a Marea antes de partir al día siguiente.

“Le dije a mi novio que si Dios realmente había puesto a ese ángel en nuestro camino, encontraría la manera de regresar”, dijo Luciana. “Así que, lo primero que hice al despertar fue abrir las cortinas de la habitación… y allí estaba, esperándonos".

Luciana se sorprendió y se alegró enormemente al ver a Marea sentada junto a la ventana de su habitación. A pocas horas de que terminara el viaje, ella y Nils pusieron todo en marcha para llevarse a la perrita a casa.

Lamentablemente, a Marea no le permitieron subir al autobús que Luciana y Nils habían reservado para el viaje de regreso a Trujillo. Pero eso no detuvo a la pareja. Cancelaron sus boletos y alquilaron una camioneta privada para llevar a Marea a casa cómodamente. “Estuvo tranquila y feliz todo el camino; nunca ladró ni se resistió”, dijo Luciana.

Poco después, Marea llegó a Trujillo, su primera vez en una ciudad bulliciosa. Si bien la cachorrita parecía curiosa por todas las nuevas vistas y olores, era sensible a los ruidos repentinos y se asustaba con facilidad.

“Tuve que enseñarle que ya no tenía que sobrevivir y que nadie volvería a hacerle daño", dijo Luciana. “Aun así, parecía esforzarse constantemente por no molestar”.

Una vez que Marea estuvo tranquila, programaron una visita al veterinario. Luciana y Nils descubrieron una pista desgarradora sobre por qué Marea estaba tan retraída. Tenía piometra, una infección uterina potencialmente mortal que requería una cirugía compleja para extirpar los órganos afectados. “Recuerdo que el médico me dijo que si no la hubiéramos encontrado a tiempo, probablemente habría muerto”, dijo Luciana. “Escuchar eso fue muy duro”.

La cirugía de Marea fue un éxito y pronto empezó a recuperarse. Mientras Luciana y Nils se esforzaban por hacerla sentir segura y querida en casa, Daniel, su paseador de perros, y sus amigos caninos, Vito, Preciosa y Miel, la ayudaron a ganar confianza al aire libre.

Y toda la comunidad que rodea el Parque California de Trujillo, comprometida con el bienestar animal, la animaba cada día. “En el Perú se estima que hay más de 6 millones de perros y gatos en estado de abandono… A veces creemos que estamos salvando a un perrito, pero en realidad, ellos llegan a abrazar partes de nosotros que no sabíamos que necesitaban amor. Si esta historia tocó tu corazón, por favor, ábrete a la posibilidad de adoptar. No te cierres a la oportunidad de amar y ser amado de una forma tan noble. Quizá, en algún lugar, una Marea también está esperando por ti", escribió Luciana en un posteo de Instagram.

Sin duda, Marea encontró el hogar perfecto: ahora es una perra completamente diferente gracias al amor que recibe a diario. Y aunque Luciana y Nils no tenían ni idea de que volverían de su viaje con un recuerdo tan entrañable, no lo cambiarían por nada del mundo. “Me traje el mejor recuerdo”, concluye Luciana.

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Fuente: https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/de-vacaciones-se-cruzaron-con-una-perra-y-quisieron-ayudarla-pero-cuando-la-fueron-a-buscar-ya-no-nid24052026/

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