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Del secretismo a la mortificación corporal: “Si en el Opus Dei hemos hecho algo mal, tenemos que cambiarlo”

El libro se llama “Opus Dei sin filtros” y su autor, Jack Valero, nacido en Barcelona y actual director de Comunicación del Opus Dei en el Reino Unido, está de visita en el país para present...

El libro se llama “Opus Dei sin filtros” y su autor, Jack Valero, nacido en Barcelona y actual director de Comunicación del Opus Dei en el Reino Unido, está de visita en el país para presentar el texto y no duda en definir que es un gran momento para lanzar una obra que aborde los prejuicios, controversias, mitos y secretos que existen en torno a esta prelatura de la Iglesia Católica que en dos años cumplirá 100 años de existencia y que depende directamente de la Santa Sede.

Asegura que la polémica no fue la razón para escribir este libro, pero confía en que fue providencial que coincidiera con la llegada de una nueva serie que denuncia distintas situaciones de abuso de poder y coacción sobre las libertades individuales y personales de sus miembros, como es “El Buen Espíritu, detrás de la puerta del Opus Dei”, que se estrenó en HBO Max en septiembre y es la segunda parte de “El minuto heroico, yo también dejé el Opus Dei” (Prime Video 2025), que cuenta la historia de un grupo de mujeres (entre ellas varias argentinas) que denunciaron explotación laboral y abusos emocionales, espirituales y psicológicos dentro de la institución y que hoy son parte de una denuncia colectiva (43 mujeres) que se sigue en la Justicia penal.

El libro de Valero cuenta la historia de 18 miembros del Opus Dei, de distintos contextos sociales, culturales y geográficos. Es la forma que elige el autor para desterrar los mitos y el secretismo sobre este grupo religioso. Se presentará oficialmente hoy y mañana en la Universidad Austral.

-¿Cuál es su historia personal con el Opus Dei?

-Mi padre se hizo supernumerario cuando yo tenía cuatro o cinco años. A los 15 años asistí en Roma a una reunión con el fundador (Josemaría Escrivá de Balaguer, canonizado en 2002). Me impresionó profundamente la autenticidad de su fe. Fui al encuentro, en su casa, pero no sabía qué iba a ocurrir. Todos estaban vestidos con traje, yo fui con una camiseta amarilla con mi inicial. Por eso me quedé en el fondo, pero desde allí, no recuerdo de qué habló, pero sí que sentí que ese era un llamado para mí. Y tiempo más tarde me uní y después discerní mi vocación como numerario. Estudié Ingeniería en Londres, cofundé una exitosa empresa de informática donde trabajé 10 años y luego me dediqué a la comunicación de la Obra. (Así es como llaman al Opus Dei, que en latín significa “la obra de Dios”).

-Para quien no está familiarizado, ¿qué es el Opus Dei?

-El Opus Dei forma parte de la Iglesia Católica, es una prelatura y transmite el mensaje de que todo el mundo está llamado a la santidad. Esto significa ser como Cristo en la vida cotidiana: en la familia, el trabajo y las relaciones sociales. Implica hacer bien el trabajo, cuidar a la familia, actuar con integridad, honestidad y atender al necesitado. Al ir a trabajar cada día, uno descubre que a Dios le importa lo que haces porque lo haces tú para él, dándole un nuevo sentido a la vida. La mayoría de los miembros son casados, como los supernumerarios. También hay miembros célibes, los numerarios y agregados, que nos encargamos de acompañar a los demás en su formación y resolver dudas.

-¿Por qué hacer un libro para abordar mitos y prejuicios?

-La iniciativa surgió de la Editorial Almuzara, que es secular, y vio una oportunidad al estar el Opus Dei en las noticias en diferentes países. Al haber dirigido la Oficina de Información en Londres durante 25 años, noté que las preguntas periodísticas suelen enfocarse en el poder, el dinero, la influencia o el rol de la mujer. Responder institucionalmente es necesario, pero encasilla el mensaje en el marco que resulta impuesto. Tuve la intuición de que haciéndoles esas mismas preguntas a los propios miembros para que respondieran desde sus vidas, por qué ingresaron tan jóvenes, cuál es el rol de la mujer, qué es una numeraria o si hay mucho dinero en la obra, las respuestas serían mucho más válidas y reales; es el Opus Dei en carne viva.

- ¿Por qué se cree que es una obra destinada a la elite?

-Algunos piensan eso, pero en realidad, cualquier trabajo honesto es bueno y vale lo mismo ante los ojos de Dios. No necesitas ser primer ministro, o empresario, puedes ser conductor de autobús o barrer las calles, vale lo mismo. Lo que ocurre es que la mayoría de los miembros son desconocidos, nadie sabe que son parte de la obra, porque sus trabajos no trascienden públicamente; de hecho, los profesionales de perfil alto son la minoría. A nosotros nos interesan todos, no es solo para los pobres ni para los ricos.

-¿Cuántos miembros hay?

-A nivel mundial somos unos 95.000, y en la Argentina unos 5000, entre hombres, mujeres, casados, célibes y sacerdotes. Además, hay mucha gente que participa de las actividades de formación, sin pertenecer directamente a la obra.

-Es un número reducido, quizás por eso se los asocia a la idea de elite…

-Es porque somos una organización joven dentro de la Iglesia, con casi 100 años de historia frente a otras que tienen 800 o 1000 años. La Obra ha ido evolucionando junto con la Iglesia y los tiempos.

- Ustedes suelen decir que el mensaje del Opus es para cualquiera. ¿Es para cualquiera o para todos?

- No es para todos, no todos tienen que ser de la obra, porque es una vocación entre muchas, pero sí es para cualquier persona, hombres, mujeres, jóvenes y mayores, aunque tienes que tener más de 18 años para ingresar, rico o pobre, con trabajo o sin, con todo lo que haces.

-El libro se titula El Opus Dei sin filtros. ¿Si no son reales, de dónde surgieron los mitos y prejuicios?

-El mito principal por muchos años fue el secretismo, con su punto máximo en la época de “El Código Da Vinci”. A diferencia de otras organizaciones, los miembros del Opus Dei no llevan hábito ni distintivos externos, lo cual generó un aire de misterio. Hoy estamos hablando más abiertamente, no tenemos ningún secreto. Otro mito es que está destinado a personas de cierto nivel socioeconómico. En el libro se cuentan casos para desmitificar esto: un taxista que pensaba que se requería título universitario o dinero para ingresar; Laura, una abogada argentina de Ingeniero Budge, de origen muy humilde, fanática de La Renga que reza por la gente durante un pogo; o un empresario de Chicago que creó un colegio privado y gratuito para niños vulnerables, y fue una idea suya, nadie se lo pidió, lo único que recibió del Opus Dei fue el mensaje de que tienes que ayudar a los demás, y esto sirve para desterrar el mito de que existe un “plan institucional estructurado” de poder para cambiar el mundo, como se suele creer, sino que cada miembro actúa con libertad según su conciencia.

-¿Cómo es la puerta de entrada al Opus Dei? ¿Qué instancias de salida existen?

- Se empieza conociendo la obra por personas allegadas, por acercarse a alguna parroquia… hoy muchos se acercan por internet y preguntan. Si la persona considera que es su camino, le tiene que preguntar a Dios si él quiere que haga esto. Y si siente que sí, puede pedir la admisión, luego recibe una serie de charlas de introducción para prepararse, y cuando ya entiende todo, hay un periodo de discernimiento, de entre 18 meses y tres años, para decidir, antes de la incorporación formal. Luego, la persona renueva su entrega anualmente durante al menos cinco años antes de la entrega definitiva. Es que queremos que la gente esté y se sienta libre al estar. Algunos han dicho “yo me sentí un poco libre adentro”, y eso a mí me da mucha pena, me duele. Porque yo quiero que todos estén libres y felices y que si se dan cuenta que no es para ellos, que se vayan libremente.

-¿Es frecuente que alguien se vaya?

-Sí, hay de todo. No todos lo dicen al final, algunos se van después de tres semanas. Nosotros queremos que la persona se sienta libre de continuar o de marcharse si comprende que no es su vocación.

- El tema de la libertad, o de la falta de libertad, es por estos días el eje de los cuestionamientos que se plasman en las series documentales sobre el Opus Dei…

- Es un tema que genera mucha controversia por estos días. Yo me he sentido siempre libre pero he visto gente que no lo vivió así. Por eso, yo quiero entender eso mejor: hablar con más gente y si lo vivió de otra manera, entender por qué.

-En Argentina, está el caso de las 43 exnumerarias que denuncian haber sido convocadas de muy jóvenes, haber hecho trabajo no remunerado y haber sido cooptadas por la Obra. ¿Estuvo en contacto con ellas?

- Yo quiero escuchar estas historias. Hubo una disputa laboral, que luego mutó a la Justicia penal y todo lo que se denuncia se tiene que investigar. El Opus Dei no ha tenido todavía oportunidad de dar su parte (en la Justicia). Pero tenemos una web que se llama “Info y Contexto”, donde se explica todo. Y si hubo algún caso que no se le pagó bien, o no se remuneró, hay que resolverlo. Queremos escuchar. Si hay alguna persona que cuando quiso salir no fue acompañada bien, también queremos saber eso. Yo estuve hablando con la directora de la serie (“El minuto heroico, de Mónica Terribas), yo la quería escuchar porque ella tiene cosas para decir. Y es importante que si hemos hecho algo mal, pues lo cambiemos.

- ¿Es una metodología habitual que haya personas que trabajen en cuidado, en limpieza, en distintas tareas a las que no se les pague?

- ¿Sin ser numerarias? Eso no es cierto. Hay algunos numerarios, yo por ejemplo, que decidimos dar nuestros ingresos a la obra. Y algunas numerarias auxiliares que trabajaban en estos entornos, ganaban dinero y lo donaban. Pero si se hace de una forma informal o no se deja registro de esa donación, puede parecer que en realidad no se les pagaba. Hay que ver cada caso y arreglar lo que se haya hecho mal. Yo siempre digo que cualquier persona que entra a la obra, lo hace porque cree que Dios se lo pide y por amor. Y todas las personas que dirigen la organización, las directoras, los sacerdotes, todos lo hacen con ese espíritu. Hay personas que quieren hacer las cosas bien, pero las cosas salen mal, somos imperfectos. Tenemos que ver por qué pasó eso.

-Una de las historias que aborda el libro es la de Patricia, similar a la de quienes denuncian, pero que reivindica su labor como cuidadora…

-Ella es numeraria auxiliar al igual que estas, y algunas de sus amigas abandonaron este camino porque pensaron que no era para ellas. Patricia es una fanática de la literatura de Tolkien, organiza clubes de lectura y encuentros internacionales, es una persona espectacular. Nadie podría decir de ella que está forzada o que no es libre. Ella hace una reivindicación del cuidado, como oportunidad de potenciar a otros. Habla de cómo ha cambiado la sociedad y cuenta que antes, las mujeres hacían todo y que hoy las tareas de limpieza y cuidado son compartidas con todos los residentes de los centros. Ella tiene muchas cosas que decir.

-¿Cómo se hizo la selección de las 18 historias del libro?

-Se buscó un mosaico variado e ilustrativo: personas de Argentina, África, Asia, Europa, incluyendo sacerdotes, numerarios, agregados, numerarias y numerarias auxiliares de diversos orígenes sociales. La mayoría de los miembros pertenecen a la clase media o media-baja, aunque públicamente se conozca más a los de clases acomodadas.

-¿Es representativo de la conformación del Opus Dei?

- Sí. Completamente.

-¿Por qué no son tan conocidas las historias de personas de condición humilde dentro de la organización?

-Son muchas y, como sus vidas no tienen impacto público, no van por ahí pidiendo contar su historia. Ahora que yo tuve la oportunidad, es una sorpresa para ellos que ahora su vida tenga un impacto público.

-¿Existe en el mensaje del Opus Dei una enseñanza de que vivir el Evangelio en el trabajo conduce a mejorar tu economía, a prosperar?

-No tenemos el Prosperity Gospel. Ahora, si uno hace su trabajo por Dios y lo hace bien, es probable que te vaya mejor, pero ese no es el objetivo. No es para ser rico ni para ser pobre, no es para exaltar la riqueza ni exaltar la pobreza, sino para hacer tu trabajo por Dios y en servicio a las personas.

- Y si esa persona no logra llegar a fin de mes o si no toma buenas decisiones en su economía y tiene problemas financieros, ¿Cómo se lo ve?

- Se lo mira igual que a los demás. Lo importante no es cuánto te pagan, sino que hagas las cosas por Dios, lo mejor que puedas.

-En una época de polarización ideológica, ¿qué mecanismos tienen para evitar que los extremismos aniden en la iglesia?

-Nosotros escuchamos mucho al Papa, como católicos comprometidos, y en este tiempo nos habló mucho de la paz, la unidad y el apoyo a las familias. Se ve que el Papa no está muy contento con los extremos. La obra no impone una postura política o ideológica, sino que ayuda a formar el propio criterio para buscar el bien común, promoviendo el diálogo y el trabajo conjunto con personas de distintas opiniones. Si uno escucha bien al Papa, es evidente que es bien moderado.

-Hay un tema que resulta anacrónico: la mortificación corporal. ¿Cuál es la posición oficial? ¿Usted la practica?

La vida cristiana se basa en la oración, el ayuno y la limosna. Dentro del ayuno se encuentra la negación de uno mismo y la mortificación. Nuestro fundador dejó escrito que la mortificación que más agrada a Dios, son las acciones pequeñas y cotidianas: madrugar, sonreír, escuchar al que es aburrido, ceder ante los demás y ayudar a tu mujer o a tu marido, ir a buscar a la suegra. Después, algunos hacen las mortificaciones tradicionales como dormir en el suelo, no comer un día entero, peregrinar descalzo, o llevar un cilicio, como la Madre Teresa o el papa Juan Pablo II. Es hacer algo que no daña el cuerpo pero hace la vida un poco más incómoda o difícil. Para mí, además de las mortificaciones pequeñas, es hacer cosas en solidaridad con los que no tienen; por ejemplo por muchos años, practiqué el dormir en el suelo, que es la realidad de muchas personas. El sacrificio es parte del ser cristiano, siempre con alegría y moderación. Todo lo que se ve en el Código Da Vinci es falso.

-¿Es algo que uno decide o se impone?

-Sí, cada vez se pone más énfasis en la libertad; aunque la mayoría de la gente practica solamente las pequeñas mortificaciones cotidianas.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/del-secretismo-a-la-mortificacion-corporal-si-en-el-opus-dei-hemos-hecho-algo-mal-tenemos-que-nid28102026/

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