Eduardo Coudet puso su continuidad en River bajo la lupa: “No le voy a hacer mal a nadie”
El gesto de lamento de Eduardo Coudet buscando una explicación cómplice en su ayudante Ariel Broggi, en ese rincón oscuro del banco de suplentes del estadio José Dellagiovanna donde todavía no...
El gesto de lamento de Eduardo Coudet buscando una explicación cómplice en su ayudante Ariel Broggi, en ese rincón oscuro del banco de suplentes del estadio José Dellagiovanna donde todavía no habían llegado los flashes, pareció interminable. Todos estaban preocupados, pero no había nadie más intranquilo y sorprendido que él. Era su bronca, su incomprensión frente a lo que ocurría. La síntesis perfecta de otra derrota de River, que profundizó una crisis futbolística que ya acumula seis caídas consecutivas en el marco local, y mantiene al equipo como el único que todavía no ganó en el Torneo Clausura.
Ese instante desolador, con los brazos en jarra y la mirada perdida hacia la nada, encerró el significado del partido para el técnico y sus jugadores y aumentó el escepticismo alrededor de su continuidad. Pero, sobre todo, dejó un panorama preocupante para los hinchas de cara al compromiso del próximo miércoles ante Independiente Santa Fe de Bogotá, por los octavos de final de la Copa Sudamericana, la verdadera apuesta para la cual River invirtió más de 70 millones de dólares en refuerzos. No conquistarla representaría otro gran fracaso para el presidente Di Carlo en nueve meses de gestión.
Coudet conoce ese escenario. Y esta vez no intentó esquivarlo. “Siempre dije que sé el lugar en el que estoy. Es una situación muy compleja, muy difícil, después de perder tantos partidos seguidos. Sé las consecuencias que trae una racha así”, reconoció en la conferencia de prensa postpartido. Después avanzó sobre un asunto todavía más delicado: su propio futuro. “Si veo que no se empiezan a dar los resultados, no le voy a hacer ni mal a River, ni mal al hincha, al club, ni a esta dirigencia que confió en mí. En eso soy el más autocrítico”.
En un contexto en el que las críticas se multiplicaron por el flojo presente futbolístico después de la derrota ante Rosario Central, los estados de WhatsApp de Coudet que se hicieron públicos durante la semana —“los cagones no hacen historia” y “no escucho y sigo; al 100 con estos muchachos”— tampoco encontraron una respuesta del equipo dentro del campo. El entrenador se refirió al episodio y cuestionó con dureza su difusión: “Me parece una falta de respeto porque fue sacado de mi teléfono personal. Públicamente no me expreso nunca. Lo que yo diga o no diga será para mis amigos o mi entorno. Si yo quiero comunicar, lo hago acá”, sostuvo mientras señalaba el micrófono.
“En este juego hay que tener más códigos. No tengo redes, sigo siendo de la antigua guardia”, agregó. “Sé dónde estoy. No me voy a hacer el tonto, seguramente me está puteando medio país. Pero ya me han puteado y la di vuelta. Creo que hay herramientas, quiero tratar de darlo vuelta. Pero vuelvo a decir: soy consciente de los tiempos y no le voy a hacer mal a nadie”.
"ME PARECE UNA FALTA DE RESPETO: HAY QUE TENER CÓDIGOS..." declaró Coudet sobre el mensaje que se viralizó desde su cuenta de WhatsApp. pic.twitter.com/ftplRUnSqF
— SportsCenter (@SC_ESPN) August 8, 2026Es verdad que en cualquier otro equipo y en otro contexto esta derrota quizás no hubiese sido motivo de una preocupación prolongada. Podría haberse explicado por una mala tarde o por el tremendo error de Aníbal Moreno que derivó en el gol de Nacho Russo a los 78 minutos. En este River, no. La caída por 1 a 0 ante Tigre representa otro golpe dentro de un presente futbolístico muy pobre y de los constantes desaguisados dirigenciales, que comenzaron con la separación y el confinamiento de 15 jugadores en el predio de Cantilo y se prolongaron con una racha adversa que ya alcanzó las cinco derrotas consecutivas, solo en este semestre.
Dentro de todo lo que rodeó a Coudet y a River, la presencia de Gonzalo Pity Martínez también alimentó el morbo. Sin embargo, el mediocampista sufrió una molestia muscular al minuto de haber ingresado y debió ser reemplazado por Tiago Serrago, otro ex-River. Si bien Martínez dejó el club a principios de año bajo la conducción de Gallardo, sus declaraciones posteriores al triunfo de Tigre ante Racing apuntaron contra la poca empatía de la actual dirigencia al momento de tomar decisiones. También resultó significativa la presencia en el banco de Ian Subiabre, uno de los futbolistas que había sido marginado y confinado al contenedor de Cantilo.
Más allá de todos esos condimentos y de lo que podía suponerse alrededor del encuentro, la monotonía con la que se disputaron los 90 minutos contrastó con la tensa efusividad de Coudet al borde del campo. Especialmente cuando el árbitro Andrés Gariano decidió no sancionar penal de Alan Barrionuevo sobre Ángel Correa, a los 35 minutos del primer tiempo.
¡¡EL CHACHO VIO PENAL DESDE EL BANCO DE SUPLENTES!! Coudet explotó pidiendo infracción sobre Angelito Correa dentro del área de Tigre. Gariano no lo cobró y tampoco fue llamado para revisar la acción en el VAR... ¿Qué te pareció? pic.twitter.com/JhnSJN4XGk
— SportsCenter (@SC_ESPN) August 8, 2026El entrenador no evitó el asunto después del partido. “No entiendo por qué no se cobró penal y no entiendo por qué ni siquiera fue a revisarla”, reclamó. Aunque inmediatamente evitó transformar el fallo arbitral en la explicación central de la derrota: “No enfoco solo en eso. No están saliendo las cosas”.
Es difícil entender cuál es el verdadero River que pretende Coudet. Si aquel que durante el primer tiempo trató de elaborar con prolijidad o el que, empujado por su voracidad ofensiva, terminó perdiendo en una contra cuando atravesaba su mejor momento para buscar el triunfo. Por ahora, el equipo no construye otra cosa que incomodidades a su alrededor. Y el propio entrenador asumió la responsabilidad por ese funcionamiento que todavía no aparece.
“Excusas podemos tener un montón, pero hay que hacerse responsables”, aceptó. Enumeró algunas circunstancias que condicionaron su ciclo —las lesiones y la falta de tiempo de trabajo— y defendió con énfasis las incorporaciones: “Creo que se ha hecho un grandísimo mercado, de los mejores de mucho tiempo. La reestructuración del club lleva tiempo”. Pero volvió al punto que atraviesa toda la discusión: “No busco excusas. Hay que ganar, primero ganar. Tienen que acompañar los resultados. Ganando se va a ir haciendo más fácil encontrar el funcionamiento”.
La llegada de Thiago Almada aparece como una de las grandes esperanzas para modificar esa realidad, aunque Coudet también advirtió sobre la imposibilidad de exigirle una respuesta inmediata. “Querer que juegue Thiago, que estaba de vacaciones, esté en la altura de Bogotá, sería irreal”, explicó.
“No tenemos el tiempo que nos gustaría tener para esto. No estamos ligando nada; eso no justifica nada”, admitió. Cuando le preguntaron por su autocrítica, fue terminante: “Me hago responsable”. Y dejó en claro que sabe cuál es el resultado si no cambian los resultados. “¿Qué puede suceder si no cambia rápido? Todos sabemos lo que puede suceder. Pero, como dije anteriormente, si no podemos revertir esto enseguida, diré: ‘Me fue mal’, pero va a quedar esa estructura. Las características de los jugadores que tenemos le van a devolver el fútbol a River. Pero acá no hay tiempo, tiene que ser ya”.
Antes de cerrar la conferencia, afirmó: “Yo ya la di vuelta una vez, como jugador, y ahora lo quiero hacer como entrenador. Todavía tengo confianza”. Poco antes había resumido su situación personal con otra frase: “No es una situación linda para nosotros. Para mí, en lo particular, no me ha tocado vivir nunca. Pero pongo la cara desde el lugar que me corresponde”.
El vestuario visitante se vació en absoluto hermetismo. Los jugadores caminaron hacia el micro cabizbajos, en silencio y con rostros que transmitían preocupación. Nadie se detuvo a hablar. Coudet fue el último en subir. También lo hizo en silencio. A las 19.58, el micro arrancó desde Victoria rumbo a Núñez.
Ahora habrá que observar qué reservas anímicas les quedan al entrenador y a sus futbolistas para revertir este presente. En Colombia urge una mejoría futbolística y un resultado positivo ante Independiente Santa Fe, además de empezar a construir un funcionamiento colectivo acorde con la inversión realizada para reforzar el plantel. Coudet todavía cree que cuenta con las herramientas para conseguirlo. También sabe que River no concede demasiado margen.