El error más común al podar que puede enfermar o matar una planta
Llega el invierno y en nuestros jardines surge la necesidad de eliminar ramas, hojas o brotes para mejorar la salud, la forma y la productividad de las plantas. Esta actividad recibe el nombre de p...
Llega el invierno y en nuestros jardines surge la necesidad de eliminar ramas, hojas o brotes para mejorar la salud, la forma y la productividad de las plantas. Esta actividad recibe el nombre de poda. Su objetivo principal es orientar el crecimiento, fortalecer la estructura y asegurar que la luz llegue adecuadamente a todas las partes del ejemplar. Pero esta práctica, si bien es necesaria, puede traer consecuencias sanitarias por la aparición de hongos, bacterias y virus.
La poda en sí misma no es una enfermedad, pero las heridas abiertas que deja resultan la principal vía de entrada para que la planta enferme si no se toman precauciones. Cuando podamos, creamos lesiones en la madera, que –si no cicatrizan correctamente o si las herramientas no están desinfectadas– exponen a la planta a patógenos. Así, las heridas de poda en árboles actúan como puertas de entrada para diversos microorganismos patógenos, principalmente hongos y bacterias, que pueden provocar enfermedades graves, pudrición de la madera y, en casos extremos, la muerte del ejemplar. Estos patógenos aprovechan la humedad y la falta de protección en el corte para instalarse.
Riesgos de una mala poda• Infecciones por hongos: muchas enfermedades de la madera (como cancros o pudriciones) se propagan porque las esporas de hongos penetran a través de los cortes frescos de la poda. Son los invasores más comunes y peligrosos, ya que causan pudrición interna y enfermedades crónicas.
• Infecciones por bacterias: Ingresan rápidamente a través de la savia y también causan cancros, muerte de brotes o agalla de la corona (cuando los cortes son cercanos al suelo).
• Contagio de virus: es común si las herramientas de poda están contaminadas al pasar de un árbol enfermo a uno sano.
• Debilitamiento: una poda excesiva o mal realizada puede dejar a la planta vulnerable, más susceptible a ataques de otros agentes.
¿Cómo evitarlo?La prevención es fundamental para evitar estas consecuencias. A continuación, algunos consejos:
• Utilizar herramientas afiladas y, entre planta y planta, desinfectarlas con lavandina, alcohol yodado o agua oxigenada.
• No podar con lluvia o con alta humedad ambiente y tampoco hacerlo en horarios cerca del anochecer, dado que la acumulación de humedad en las heridas de poda favorece la infección microbiológica.
• Luego de la poda, aplicar una pasta preventiva. Hay productos comerciales disponibles o podemos hacer nuestra propia pasta: la denominada “pasta bordelesa”. Se trata de una mezcla fungicida y bactericida utilizada principalmente para sellar heridas de poda y proteger árboles.
Principios fundamentalesEl arte de la poda tiene diferentes técnicas en función del tipo de planta a podar. Sin embargo, todas ellas comparten estos principios fundamentales desde el punto de vista de la sanidad vegetal:
1 | Eliminar primero ramas peligrosas (que pueden caer), muertas, enfermas o dañadas para evitar la propagación de plagas.
2 | Establecer una estructura fuerte desde joven, con equilibrio en la copa y una buena entrada de luz y aire.
3 | Podar siempre en reposo vegetativo, a finales de invierno, para evitar la pérdida de savia (salvo poda de limpieza).
4 | Realizar cortes en bisel para que el agua no se acumule en la herida.
5 | Cortar justo sobre una yema. Evitar dejar tramos largos sin yemas (efecto plumero), cortando aproximadamente 1 centímetro por encima de un brote orientado hacia el exterior.
6 | No desgarrar. Para ello, usar herramientas afiladas y limpias para garantizar cortes prolijos.
7 | Al cortar, dirigir la savia hacia una rama pequeña para favorecer la cicatrización y evitar el crecimiento descontrolado de chupones.
Preparación casera de la pasta bordelesaSe prepara con sulfato de cobre y cal (hidróxido de calcio) en agua. Aunque las proporciones pueden variar según la concentración deseada, una receta común para obtener una pasta densa es:
• 1 kg de sulfato de cobre. Puede adquirirse en negocios de venta de productos químicos.
• 1 a 2 kg de cal (viva o hidratada). Se adquiere en corralones de materiales.
• Agua de red, cantidad necesaria para lograr la consistencia de pasta (aproximadamente 8 litros).
PROCEDIMIENTO
1 | Disolver el sulfato. En un recipiente plástico disolver el sulfato de cobre en 4 litros de agua tibia (para facilitar la disolución).
2 | Preparar la cal. En otro recipiente, disolver la cal en el resto del agua, hasta obtener una mezcla homogénea.
3 | Mezclar. Verter la solución de sulfato de cobre sobre la solución de cal, nunca al revés, para evitar que la mezcla se corte.
4 | Consistencia. Remover bien hasta obtener una pasta densa y manejable, que se pueda aplicar con brocha o pincel.
Importante: utilizar siempre guantes, mascarilla y protección ocular durante la manipulación de los químicos.