El juicio de Francia a Pétain sigue siendo objeto de controversia
Hace dos años, Harvard University Press publicó un libro sobre el proceso judicial del mariscal Philippe Pétain y su significado histórico. El escritor, Julian Jackson, un conocido biógrafo e ...
Hace dos años, Harvard University Press publicó un libro sobre el proceso judicial del mariscal Philippe Pétain y su significado histórico. El escritor, Julian Jackson, un conocido biógrafo e historiador inglés, ofrece allí una exploración exhaustiva del mariscal, una de las figuras más controvertidas de la historia francesa del siglo XX.
Pétain, héroe nacional en la Primera Guerra Mundial, se convirtió durante la Segunda Guerra Mundial en jefe del Estado francés colaboracionista, en Vichy, tras la rápida y humillante derrota militar francesa al enfrentar al ejército alemán.
Esto sucedió a pesar de la formidable línea Maginot, que cubría gran parte del frente y que no fue franqueada. El apoyo del cuerpo expedicionario británico no aportó mucho a Francia, pero sus tropas pudieron hacerlo en Dunkerque, tras el desastre y de lo que se suponía era una teórica paridad de fuerzas entre los dos países aliados y la Alemania de Hitler.
Los alemanes, básicamente, usaron el mismo plan que en la guerra anterior, pasando por las Ardenas y Bélgica. Lo hicieron todo rápidamente, dado los nuevos medios que ofrecía la mecanización, mejores tácticas, un solo frente y una superior estrategia y mando.
La transformación de Petain de héroe a colaborador del régimen nazi fue el eje central del juicio celebrado en 1945, tras la liberación de Francia. La culpa, la vergüenza y desazón que sintieron muchos la volcaron sobre las espaldas este hombre que, según él, había sacrificado su honor por Francia, evitando males peores. De lo que se habla poco es las escasas ganas que había de combatir contra los alemanes durante aquel verano de 1940.
El juicio de Pétain tuvo lugar en un momento de profunda conmoción nacional. Francia acababa de salir de la ocupación nazi y el país estaba en un proceso de reconstrucción política y moral. El gobierno provisional buscaba restaurar el orgullo nacional y juzgar a los responsables de la colaboración. Pétain fue acusado de alta traición por su papel en la firma del armisticio con Alemania y la instauración del régimen de Vichy, que colaboró activamente con las autoridades alemanas, incluyendo la persecución de judíos y de disidentes políticos. Recomiendo ver la película El otro Señor Klein, una coproducción franco-italiana dirigida por Joseph Losey y con la actuación de Alain Delon como figura estelar.
El juicio comenzó el 23 de julio de 1945 en el Palacio de Justicia de París y atrajo la atención de toda Francia y del mundo. Jackson describe cómo el proceso fue tanto judicial como teatral, con la prensa y la opinión pública siguiendo cada detalle. Pétain se presentó ya anciano y en un delicado estado de salud. Argumentó que había decidido firmar el armisticio para evitar una matanza mayor y preservar lo que quedaba de la nación francesa y su imperio.
La defensa de Pétain se centró en su patriotismo y en sus esfuerzos por minimizar los daños de la ocupación, mientras que la acusación resaltó su responsabilidad en la colaboración con el enemigo y la promulgación de leyes antisemitas. Testigos de ambos lados dieron testimonios impactantes y figuras notables de la vida política y militar francesa participaron en el juicio, cada uno aportando matices a la compleja figura de Pétain.
Finalmente, el tribunal lo condenó a la pena de muerte por alta traición, aunque su sentencia fue luego conmutada por De Gaulle a cadena perpetua debido a su avanzada edad y méritos anteriores (Primera Guerra Mundial). Jackson señala cómo este veredicto reflejó la ambigüedad moral y política de la época: Francia quería castigar la traición, pero tampoco podía ignorar el papel que Pétain había jugado en el pasado.
El juicio de Pétain fue mucho más que una cuestión legal; fue un proceso de introspección nacional sobre la responsabilidad, la memoria y la identidad. El libro analiza cómo la figura de Pétain sigue dividiendo a los franceses, entre quienes ven en él a un traidor y quienes recuerdan al héroe de la Primera Guerra Mundial y la persona que los salvó de males peores después.
El proceso judicial fue clave para redefinir la narrativa nacional y sentar las bases para la posguerra.
Pétain pasó el resto de su vida encarcelado en la isla de Yeu y su figura sigue siendo objeto de debate y controversia. El libro de Jackson invita a reflexionar sobre las complicadas cuestiones de responsabilidad personal y nacional en tiempos de crisis y sobre el papel de la justicia en el cuidado posterior de una sociedad herida por el conflicto y la vergüenza.
En resumen, el juicio del Mariscal Pétain, tal como lo describe el autor, fue un momento decisivo en la historia de Francia: un enfrentamiento entre el pasado heroico y la dolorosa realidad de la colaboración, entre la justicia y la reconciliación y entre la memoria y el olvido. La obra ofrece una crónica profunda y matizada de un episodio que sigue resonando en la conciencia gala.
La persecución y las deportaciones para exterminar judíos y otras víctimas del nazismo en la Francia no ocupada fue deleznable, pero en porcentajes proporcionales, menor que en países ocupados por los alemanes, como por ejemplo en Holanda o Bélgica. Lo menos que se puede decir es que muchos franceses trataban de no colaborar y otros lo hacían a contre coeur por temor a denuncias.
También, la destrucción edilicia fue mucho menor que la sufrida por otros países. Recordemos como quedaron ciertas ciudades como Rotterdam, Varsovia, Berlín, etc.
No todos se rindieron y hubo un de Gaulle y otras figuras como los generales de Tassigny; Alphonse Juin, Louis Dio, y el almirante Darlan (éste más controvertido) que se alistaron para combatir a los nazis. Reivindicaron el orgullo nacional y participaron en la guerra contra las fuerzas del Eje, ayudando a echarlos de su país e, inclusive, luego, formando parte de la ocupación de Alemania. Eso fue en gran parte por la insistencia de Churchill. Durante la ocupación nazi hubo una resistencia con sabotajes que empezaron a manifestarse a partir del ataque de Alemania a la Unión Soviética, a fines de junio de 1941.
El debate seguirá siendo, según el autor, Julian Jackson, si Francia logró un mal menor al rendirse rápidamente para evitar más muertes, miseria, heridos y destrucción, pero sin tal vez calibrar adecuadamente lo que la colaboración implicaría.
Matías Chlapowski es colaborador habitual de El País, de Montevideo