Generales Escuchar artículo

El llamativo elogio de un general británico tras el primer partido internacional de pato con jinetes criollos

Hace pocos días, la Legislatura de la Ciudad de Buenos reconoció a la Federación Argentina de Pato con motivo de celebrarse el día del deporte nacional y el 85° aniversario de la institución....

Hace pocos días, la Legislatura de la Ciudad de Buenos reconoció a la Federación Argentina de Pato con motivo de celebrarse el día del deporte nacional y el 85° aniversario de la institución. La distinción fue por iniciativa del legislador Francisco Lupias y la ceremonia contó con la presencia de reconocida figuras de ese deporte. El presidente de la entidad homenajeada, Miguel Di Pasquali, tuvo la amabilidad de invitar al autor de estas líneas a hacer algunas reflexiones sobre la historia de nuestro deporte nacional.

Contraste: la producción de leche creció un 4,5%, pero cayó en los tambos más chicos y advierten por la rentabilidad

Por ello hicimos una observación, sobre la relación del juego del pato que nunca habíamos leído. Ricardo Hogg recordó que, con motivo de la invasión británica de 1806, se le dio a los jefes y oficiales la ciudad de Buenos Aires como cárcel. Ante la noticia de una nueva expedición, en octubre de 1807, dispusieron darles como cárcel el Cabildo de Luján, adonde fueron trasladados. La custodia estuvo a cargo de un Escuadrón del Regimiento Húsares, que había sido formado por Juan Martín de Pueyrredon con hombres de campo que reclutaron como voluntarios recorriendo las estancias y chacras que bordeaban la capital.

Avezados jinetes nuestros paisanos, los británicos que no lo eran menos, un día tuvieron una buena excusa para practicar el juego a la que se agregó como incentivo un par de espuelas de plata que ofreció como recompensa al ganador el teniente coronel Denis Pack. Decidido el día de la partida -entendemos que este fue el primer enfrentamiento internacional en un deporte en nuestro país antes de las regulaciones y organismos creados después- la suerte favoreció a los criollos, a lo que al entregar el premio al ganador, el general Beresford manifestó al oficial encargado del destacamento: “Lo felicito: ustedes tienen la mejor caballería del mundo”.

Ciento sesenta años después, el 26 de setiembre de 1966, el príncipe Felipe de Edimburgo, esposo de la Reina Isabel II, llegó a Buenos Aires, no en carácter oficial sino como presidente de la Federación Ecuestre Internacional, con motivo del Campeonato Mundial de Saltos Ecuestres e Hipismo y para participar del Abierto de Polo en el Hurlingham Club, en medio de las celebraciones que se llevaban a cabo en el marco del sesquicentenario de la Declaración de la Independencia.

Entre otras actividades, participó en el campo de el sábado 1° de octubre en el Campo Argentino de Pato en Campo de Mayo de un partido de pato del torneo Primer Consejo Directivo para jugadores de baja ventaja. Esa mañana, el Príncipe Felipe y el presidente general Juan Carlos Onganía habían participado a poca distancia en el Club San Jorge de una práctica de polo entre jugadores veteranos en la que sufrió un accidente el jugador Juan Carlos Harriot (padre).

En la cancha ubicada en puerta 5, el presidente de la Federación Rafael Alberti Picolli, con los miembros del Consejo Directivo, recibieron al distinguido visitante, a quien acompañaban el embajador del Reino Unido Sir Michel Justin Crewell y su esposa; el ayudante del príncipe, Fernando Leigh; el comandante de Remonta y Veterinaria del Ejército, general Mario Bialet Argerich y su esposa María Esther Videla Dorna, y el presidente de la Asociación Argentina de Polo, Manuel Fernandez Ocampo.

En el partido de pato intervinieron los equipos La Totora que integraban: R. Massa (1), Salvador Di Pasquuale (3), Raúl Linaza (h) (2) y L. Risso (1), Total: 7 de handicap y Los Baguales que formaban: Enrique Leguizamón (2), R. Nocetti (1), Bernardo Mac Cormik (1) y Juan José Aguiar (2), Total 6 de handicap; fueron jueces Jorge Celestino Garros, Perico Mapis y arbitro Julio Ricardo Moreno. ”La Totora superó a su rival por 6 a 4, habiendo marcado goles todos los componentes del triunfador. En un entretiempo, el príncipe bajó de la tribuna y se acercó a los jueces parea examinar la montura, ya que se había mostrado muy interesado por la conversación que mantenía con sus acompañantes.

Según el cronista enviado por LA NACION, en la primera parte del encuentro el juego no fue el mejor, que al promediar ya fue otra cosa, suponemos que el visitante habrá impresionado a nuestros deportistas. Al finalizar el encuentro, el príncipe Felipe se acercó a los jugadores con su intérprete y cambió algunas palabras con ellos.

Con Mac Cormik, de Los Baguales, hablaron en inglés. No era la primera vez que alternaba con hombres de campo, cuando su visita anterior en 1962 en los días en que se producía el golpe de estado que destituóo al presidente Frondizi, el príncipe encontró feliz refugio en la estancia “La Concepción” de Lobos que le ofreció la señora Malena Nelson de Blaquier..

¿Que les habrá comentado? Seguro estaba impresionado por algunas de las consabidas corridas aisladas que terminan en un tanto; y nuestro deporte nacional volvió a lucirse como en 1806. Mañana a las 14 horas esa cancha recibirá el nombre de don Alberto del Castillo Posse, que a fines de la década del 40 dio impulso a la recreación de un juego que se practicó -por lo menos con pruebas documentales- hace 426 años.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/economia/campo/el-llamativo-elogio-de-un-general-britanico-tras-el-primer-partido-internacional-de-pato-con-jinetes-nid03102026/

Comentarios
Volver arriba