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El peronismo se reagrupa, pero depende de que no caigan las PASO para sostener la unidad

La necesidad y la oportunidad. Esas dos condiciones son las que maduraron el sorpresivo reagrupamiento del peronismo esta semana, en lo que fue definido como un “nuevo punto de partida” para su...

La necesidad y la oportunidad. Esas dos condiciones son las que maduraron el sorpresivo reagrupamiento del peronismo esta semana, en lo que fue definido como un “nuevo punto de partida” para su agitada interna, que se concretó días después de que algunos de sus dirigentes articularon un sonoro bloqueo a la reforma libertaria de la ley de tierras.

La primera de las condiciones, la necesidad, quedó blanqueada tras la cumbre reservada del martes por la noche en el hotel Emperador porteño. Sergio Massa, Máximo Kirchner, Axel Kicillof y otros gobernadores como Ricardo Quintela y Gildo Insfrán coincidieron en una causa: la defensa de las PASO ante la avanzada eliminatoria del Gobierno.

Cumbre reservada: Massa, Kicillof y Máximo volvieron a encontrarse para fijar una estrategia y dejaron un fuerte mensaje a los díscolos del PJ

Según admitieron fuentes partidarias a LA NACION, se trata prácticamente del único camino que tiene la principal fuerza de oposición para competir unido en los comicios de 2027. Eso revela que a las conocidas ambiciones presidenciales de Kicillof podrían agregarse, antes de fin de año, las de otro espacio o alianza interna. Y ahí las miradas se posan en Massa.

El jefe del Frente Renovador aún no confirmó que quiera volver a postularse para presidente tras la derrota con Javier Milei en 2023, pero sus movimientos se parecen bastante a los de alguien que está preparando el terreno. Algunos afirman, dentro del PJ, que fue el articulador del bloqueo legislativo a la ley de tierras y también de la cumbre del martes.

“No hay muchos que puedan juntar a todos, la verdad”, dijo a este diario uno de los dirigentes que observaron –con expectativa y cierto morbo- el reencuentro entre Kicillof y Máximo Kirchner tras largos meses de destrato entre el axelista Movimiento Derecho al Futuro y La Cámpora. Pero Massa se saca las jinetas: “Hay mucho de mito”, dice entre risas.

Formalmente, los que convocaron a la cumbre reservada fueron los jefes de los bloques legislativos de Unión por la Patria, José Mayans (Senado) y Germán Martínez (Diputados). Ambos tienen buen diálogo con todos los sectores en pugna, pero pocos creen que tengan la entidad para sentar a la misma mesa a dirigentes que están enfrentados.

Mayans, incluso, había sorprendido a propios y extraños cuando dijo en un canal de streaming –es decir, para que se enterara todo el mundo- que Kicillof y Kirchner debían “dejar de romper las pelotas” (sic) y volver a relacionarse como dos personas adultas. El senador por Formosa, que reporta a Insfrán pero tiene juego propio, tiene buena llegada a Kicillof.

Y, demás está decirlo, también ingresa a San José 1111 requerido por Cristina Kirchner. No obstante, el representante de la expresidenta en el hotel de la avenida Libertador fue su hijo Máximo. De acuerdo a las fuentes consultadas, no hubo ningún mensaje de la jefa del PJ ni se habló de ella en el encuentro. Su primogénito no enarboló la consigna “Cristina libre”.

Es que, sobre todo a los representantes del interior del país –también estuvieron el santiagueño Gerardo Zamora, el pampeano Sergio Ziliotto y el fueguino Gustavo Melella- no les mueve mucho el amperímetro que se hable de la expresidenta o de sus causas judiciales. En cambio, necesitan imponer una agenda centrada en los recursos federales.

El cónclave transcurrió por canales normales –no hubo sillazos ni reproches acalorados-, pero más de uno se acordó de los gobernadores díscolos Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca), que fueron elegidos por el peronismo pero que, en los últimos años, se destiñeron hacia la tonalidad violeta, lo que les granjeó favores de la Casa Rosada.

Uno de los participantes del encuentro le dijo a LA NACION: “Cualquier gobernador del peronismo que apoye la eliminación de las PASO tiene que saber que le vamos a armar una lista propia en su provincia para cagarle la elección” (sic). No fue en tono de amenaza, pero tampoco hay otras interpretaciones plausibles para semejante advertencia.

Para bloquear la reforma del sistema de elecciones primarias –que el Gobierno está empeñado en demoler con Diego Santilli como principal operador-, el peronismo necesitará reunir 36 votos en el Senado y 129 en Diputados, números a los que le costó llegar en la breve era mileísta en el poder, salvo cuando el propio Gobierno se pegó un tiro en los pies.

La oportunidad

Sin embargo, la reagrupación de una dirigencia que lucía desperdigada y enconada señala que el peronismo olfatea una condición de oportunidad para sacar la cabeza por arriba de la línea de flotación. Los referentes del PJ y sus aliados entienden que la sociedad llegó a un punto de agotamiento con el “ajuste permanente” que reprochan a la economía libertaria.

De ahí que pusieran todas las fichas a boicotear la ley de inviolabilidad de la propiedad privada –encaramados en las especiales características de las iniciativas desreguladoras de Federico Sturzenegger– y a que gestaran una marcha callejera que pretendió emular la masividad de las universitarias. Algunos dirigentes, como Kicillof, se concentraron exclusivamente en eso.

Otros, en cambio, transitaron el camino conocido de las negociaciones políticas. Tanto Massa como Mayans y los senadores Wado de Pedro y Juliana Di Tullio, ambos kirchneristas, más el chaqueño Jorge Capitanich y el propio Máximo Kirchner, tomaron contacto con gobernadores y legisladores del peronismo y de otros partidos para pedirles el “voto no positivo”.

Rosca dentro y fuera del Congreso: cómo operó el peronismo para voltear la ley de tierras del Gobierno y preservar la del manejo del fuego

Como publicó LA NACION el último lunes, esos contactos resultaron fructíferos para el peronismo: Patricia Bullrich tuvo que retirar la ley de tierras –ante la deserción de aliados salteños, tucumanos, misioneros, neuquinos y siguen las firmas- y vio cómo se caía la reforma a la ley del fuego –la original vigente es de Máximo- durante la misma sesión del Senado.

Mientras el Gobierno cargó las culpas sobre el “Coloso” Sturzenegger, como lo apodó el presidente Milei, el peronismo festejó a sus negociadores, con Massa a la cabeza. Kicillof y otros gobernadores del PJ tuvieron menos participación, pero en el encuentro del martes por la noche volvieron a escena y acordaron un frente común en materia presupuestaria.

En el entorno de Kicillof justificaron su participación en la cumbre en que el gobernador fue convocado para “hablar de temas concretos”. En este caso, la defensa de las PASO ante el intento de eliminación por parte del Gobierno. Pero también es cierto que el mandatario bonaerense venía postergando las definiciones partidarias para el año próximo.

De ahí que el kirchnerismo le reproche su persistencia en no visitar a Cristina en San José 1111. Máximo, el que más se lo echa en cara –lo hizo repetidas veces en público para lamento de la propia dirigencia peronista-, también cedió un poco: “Es bueno que se hayan juntado en ese ámbito”, dijo a este medio un estrecho colaborador del jefe de La Cámpora.

Más allá de encuentros y desencuentros, sería una pérdida de tiempo pedirle al peronismo que sea pulcro en la organización. “No pusimos fecha de nueva reunión. No creemos que sea necesario juntarnos cada 15 días, para eso están ellos”, ironizó uno de los presentes en la cumbre del Emperador, en referencia a la mesa que tendieron sus rivales de LLA y Pro.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/politica/el-peronismo-se-reagrupa-pero-depende-de-que-no-caigan-las-paso-para-sostener-la-unidad-nid14082026/

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