El riesgo país subió 38% en dos meses y la política empieza a afectar al mercado argentino
El riesgo se consolidó por encima de los 550 puntos básicos y regresó a valores de mayo, antes de que las principales calificadoras de riesgo le subieran la nota a la deuda soberana argentina. H...
El riesgo se consolidó por encima de los 550 puntos básicos y regresó a valores de mayo, antes de que las principales calificadoras de riesgo le subieran la nota a la deuda soberana argentina. Hubo varios factores que explicaron este aumento, como la suba de las tasas de interés internacionales, una actividad económica que no repunta y un menor ritmo de acumulación de reservas por parte del Banco Central (BCRA). Pero, en las últimas semanas, comenzó a aparecer un ingrediente adicional: la política.
El indicador elaborado por JP Morgan se ubica hoy en 556 puntos básicos, en niveles que vuelven a alejar a la Argentina de una eventual salida al mercado internacional de deuda, aunque desde el Gobierno -por el momento- descartan esta alternativa. En comparación, a mediados de julio el riesgo país había tocado un mínimo en la gestión de Javier Milei en 402 puntos. Desde entonces, el índice acumuló un alza de 154 unidades (+38,3%).
El dólar mayorista tiene una leve suba y alcanza el valor más alto del año
El movimiento refleja, en parte, el cambio en el escenario global después de que la Reserva Federal de Estados Unidos elevara su tasa de referencia la semana pasada, por primera vez desde 2023. Si bien esta noticia impactó en los mercados emergentes, al comparar con el resto de los países de la región la Argentina tuvo un desempeño incluso más negativo.
“Hay varios factores por los cuales la Argentina está un poco desacoplada de ese desempeño. Ahí están los factores más idiosincráticos, como la actividad que no repunta y podría terminar impactando en el humor social del año que viene, en un año electoral. También hay otros factores que también pesan, como el ritmo de compra de reservas más moderado del Central, incluso aunque el agro liquidó bastante. Y a eso se suma que el Tesoro no está logrando financiarse y no está saliendo al mercado a emitir deuda local, luego de la suba de rendimientos en el largo de la curva en dólares. De a poco, el mercado empieza a poner en precio que el año que pude no haber continuidad del Gobierno actual”, señaló Justina Gedikian, analista de renta fija en Cohen.
Una explicación similar dio Fernando Marull, economista de FMyA, quien remarcó que la suba del riesgo país se debe a las bajas compras del Central, la suba en las tasas internacionales y que los bonos habían puesto en precios una reelección de Milei con 85% de probabilidad. Pero, recientemente, se sumó que algunas figuras de la oposición entraron en modo electoral. “Arrancó la campaña, con Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner. Se vienen meses volátiles”, dijo el analista.
Según esta lectura, el mercado comienza a incorporar el escenario político en los precios con más de un año de anticipación. Según un informe de la consultora MAP Latam, el clima electoral se adelantó y ya tuvo un efecto concreto sobre las decisiones de inversión, ya que algunos proyectos se ralentizaron o directamente se frenaron a la espera de mayor claridad sobre el resultado de 2027.
Matías Rajnerman: “El Gobierno, evidentemente, no está cómodo con este nivel de actividad”
“El adelantamiento no responde al calendario sino a la dinámica de los propios actores: tanto el Gobierno como la oposición empezaron a operar en clave 2027 mucho antes de lo habitual, incluso para los estándares argentinos. Cuanto antes empieza el año electoral para el mercado y para las empresas, más largo es el período en el que la política económica debe gestionar tensiones sin desarmar los equilibrios construidos, con mayor demanda de cobertura, tasas más altas y menor disponibilidad de financiamiento”, agregó.
El proceso también modifica las prioridades de la política económica. Para MAP Latam, el Gobierno enfrenta tres objetivos que compiten entre sí: acumular reservas y prepararse para la volatilidad electoral, continuar bajando la inflación y conseguir una recuperación de la actividad que se traduzca en empleo, salarios y consumo.
“En términos macroeconómicos, la Argentina hizo un ordenamiento importante, pero esa foto macro todavía no se traduce en la micro, los salarios reales y el consumo masivo vienen sin repuntar al mismo ritmo, y las ventas en supermercados y comercios de cercanía siguen en terreno negativo. Es justamente esa brecha entre una macro ordenada y una vida cotidiana que no mejora al mismo ritmo lo que alimenta la incertidumbre electoral sobre la continuidad del oficialismo, y por eso el mercado empezó a pedir una prima más alta – visible en la diferencia de rendimiento entre los Bonares 2027 y 2028 – para cubrirse ante los distintos escenarios de octubre de 2027″, dijo Julián Colombo, director de Bitso para Sudamérica.
Y no es solo el riesgo país. La Bolsa porteña se hundió alrededor de 13% en agosto y la curva de bonos en dólares muestra un quiebre entre aquellos que vencen antes y después de las elecciones presidenciales. La ansiedad de los inversores también se refleja en el mercado de dólar futuro, que empezó a incorporar una mayor volatilidad implícita para los meses previos a octubre de 2027. Para Colombo, las elecciones en Brasil y en Estados Unidos también pesan.
“Puede ser que el trade electoral se haya adelantado con respecto a otros años. Hoy vemos que, incluso con la macro ordenada, con el proceso de desinflación en curso, superávit fiscal y un Banco Central que sigue comprando reservas, el mercado le pone precio al riesgo político. Se anticipa a lo que pasó en 2019 y no quiere estar expuesto a esa misma volatilidad”, cerró Gedikian.