El secreto para exprimir Miami en 48 horas (sin perderse de nada)
MIAMI.– Muchos turistas llegan a Miami con poco tiempo: el día previo a embarcar en un crucero o la noche después de bajar, una escala estirada a propósito, una parada estratégica antes de se...
MIAMI.– Muchos turistas llegan a Miami con poco tiempo: el día previo a embarcar en un crucero o la noche después de bajar, una escala estirada a propósito, una parada estratégica antes de seguir para otra ciudad, o un fin de semana robado a la agenda. En ese contexto, Miami puede parecer una ciudad enorme con muchísimo para ver.
En esta nota te orientamos para que puedas aprovechar al máximo esos pocos días. La clave es concentrarse en distritos clave, contiguos al puerto y entre ellos: Brickell, Downtown con su Museum Park, Little Havana y, cruzando la bahía, South Beach. Con esa geografía a favor, en 24 horas se puede tener una buena muestra de la ciudad; en 48, una experiencia súper completa.
La base: dormir en BrickellBrickell es el distrito financiero de Miami y, en los últimos años, también su barrio más cosmopolita. Torres de vidrio, oficinas de bancos internacionales, edificios con expresiones artísticas y coloridas en sus ventanas, restaurantes de autor y un movimiento peatonal poco habitual en una ciudad pensada para el auto. Hasta hay autos Waymo que se manejan solos integrados en Uber, y robots autónomos de delivery de comida.
Para el viajero exprés tiene una ventaja decisiva: el puerto de cruceros queda a unos cinco minutos en auto y el Metromover, el tren elevado gratuito que recorre el centro, pasa a pocas cuadras de casi cualquier hotel.
Para el hospedaje, hay varias opciones atractivas. Dua Miami, Autograph Collection, en el 1300 de South Miami Avenue, es un hotel de 124 habitaciones con estética contemporánea, pileta al aire libre en la terraza con una de las mejores vistas de la ciudad, y un spa propio, Dua Spa by K’Alma. Está a menos de diez minutos a pie de Brickell City Centre, un mall de tres pisos con marcas de lujo, y a tres kilómetros y medio del puerto. Las habitaciones son amplias y casi todas tienen balcón, algo poco usual.
Otra alternativa es la novedad de la temporada: Brickell Arch, a Luxury Collection Hotel, que abrió sus puertas en abril de este año en el edificio que antes ocupaba el Hotel AKA Brickell, sobre el 1395 de Brickell Avenue. La torre es fácil de reconocer por el arco que la recorre, uno de los perfiles más distintivos del skyline de Miami. El hotel ofrece 201 habitaciones, muchas de ellas con vista directa a la bahía de Biscayne, además de pileta en la terraza, spa y gimnasio abierto las 24 horas. Para quien quiera despertarse mirando el agua, es probablemente la mejor ubicación del barrio.
Día 1, mañana: compras y café en Brickell City CentreEl primer movimiento es caminando. Brickell City Centre es un complejo comercial a cielo abierto que ocupa varias manzanas y que funciona, en la práctica, como la plaza central del barrio. Hay tiendas de marcas internacionales de lujo como Victoria’s Secret, Rolex, Sephora para el skincare coreano más viral, y un Apple Store enorme con todos los productos de la marca. Además, tiene una enorme sucursal de Saks Fifth Avenue, y H&M con precios muy accesibles. Tiene muchísimos cafés y restaurantes, desde comida japonesa hasta a çai bowls. Todo conectado por pasillos sombreados por una estructura de vidrio y que ondula sobre las calles y ayuda a ventilar los espacios abiertos.
Ese es el mayor atractivo visual de Brickell City Centre: parece un espacio abierto y cerrado al mismo tiempo. Se siente como si uno estuviese al aire libre, pero si llueve no te mojás.
Para quien está acostumbrado a los shoppings cerrados, la experiencia es distinta: se camina al aire libre, entre palmeras y fuentes, y es fácil combinar una vuelta de compras con un desayuno tardío. Conviene llegar temprano, cuando el calor todavía da tregua y hay menos gente.
Día 1, tarde: WynWood, el centro del arte urbano en MiamiA unos 15 minutos en auto de Brickell, al norte de Downtown, Wynwood es la prueba de cómo un barrio puede reinventarse por completo. Hace un par de décadas era una zona de depósitos y talleres textiles venida a menos; hoy es uno de los distritos más visitados de la ciudad y su gran vidriera de arte urbano. Todos los edificios que se construyan deben destinar parte de su presupusto a incluir algún tipo de arte en su fachada.
La ciudad incluso paga a artistas para que hagan murales y decoren la ciudad. Tal es el caso de Jerónimo Gauna, artista argentino, que se mudó desde Chaco hasta Miami para trabajar haciendo lo que más le gusta. “En Wynwood hay tanto graffiti, como murales y arte callejero. Mi estilo distintivo son lo que llamo alas de dragón”, cuenta Jerónimo. Jerónimo trabaja haciendo murales para WynWood.
El punto de partida clave son las Wynwood Walls, el museo de street art a cielo abierto que el desarrollador Tony Goldman impulsó en 2009 sobre un conjunto de galpones, donde artistas de todo el mundo pintaron murales de gran formato que se renuevan periódicamente.
Buena parte de las fachadas del barrio están intervenidas, y basta caminar unas cuadras en cualquier dirección para encontrar obras nuevas. Entre mural y mural hay galerías de arte, tiendas de diseño independiente, cervecerías artesanales, cafeterías y heladerías (muchas con estilo argentino) y algunos de los restaurantes más comentados de Miami, lo que permite resolver el almuerzo o una merienda sin moverse. Hablando de Argentina, WynWood tiene una sucursal de La Birra Bar que es muy popular, y está pronto a abrir un local de Mostaza.
Día 1, noche: Ocean Drive y cena en DonatellaAl caer la tarde llega el momento de cruzar a Miami Beach. Por el MacArthur Causeway, el trayecto desde Downtown demanda unos 20 minutos sin tránsito y regala una de las mejores postales de la ciudad: la bahía a ambos lados, los cruceros amarrados en el puerto y, al fondo, el perfil de South Beach.
La primera parada obligada es Ocean Drive, el paseo costero que se convirtió en sinónimo de Miami. Con la última luz del día, las fachadas pintadas en tonos pastel empiezan a encender sus luces de neon, y la costanera se llena de corredores, patinadores y turistas. Es el lugar ideal para caminar sin rumbo una hora, sacar las fotos de rigor y disfrutar de alguno de los bares o restaurants. Una onda tropical atraviesa a toda la zona, con muchos bares ofreciendo cócteles coloridos y diferentes.
Para la cena, a pocas cuadras, sobre el 1350 de Collins Avenue, está Donatella, el restaurante del hotel boutique del mismo nombre, instalado en un edificio de 1922 restaurado con detalles de piedra, madera y dorados. La propuesta es cocina del sur de Italia con impronta costera, a cargo del chef napolitano Alessandro Morrone: pastas como los rigatoni con nduja o el cacio e pepe con trufa negra, pescados a la parrilla y una carta de cócteles y vinos de inspiración italiana. El salón, con capacidad para 170 personas, combina un clima de villa mediterránea con la energía de South Beach. Abre solo para la cena y los fines de semana sirve hasta la medianoche; conviene reservar con anticipación.
Día 2, mañana: cafecito en Little HavanaQuien tenga un segundo día no debería irse sin pasar por Little Havana, a diez o quince minutos de Brickell. El corazón del barrio es la Calle Ocho (SW 8th Street), donde se concentra buena parte de la historia del exilio cubano en Miami. Una buena forma de arrancar es pedir un cafecito o un “cortadito” en alguna de las ventanitas que dan a la vereda, como lo hacen los vecinos, y acompañarlo con un pastelito de guayaba. Para los argentinos, el cafecito cubano será una experiencia diferente que vale la pena tener: es chiquito, del tamaño de un ristretto, pero muy fuerte y muy dulce a la vez. Para los amantes del café, vale la pena.
Después, se puede seguir recorriendo caminando y ver: el Parque Máximo Gómez, más conocido como el Parque del Dominó, donde jubilados del barrio juegan partidas interminables bajo la sombra; las fábricas artesanales de habanos; el histórico Tower Theater y las estrellas del Paseo de la Fama latino sobre la vereda. La música que sale de los bares, los murales, la gente sentada en banquitos a la calle y el idioma (y en particular el acento) que se escucha, le da un sabor muy distinto a la típica cultura estadounidense.
Día 2, tarde: Lincoln Road, el gran paseo peatonalEl cierre ideal vuelve a cruzar la bahía. Lincoln Road Mall es un paseo peatonal de varias cuadras en el corazón de South Beach, lleno de locales para hacer compras. Es, sin dudas, el mejor lugar de la ciudad para hacer people watching: desfilan modelos, familias, artistas callejeros, paseadores de perros y turistas de todo el mundo.
A lo largo del recorrido hay tiendas de marcas internacionales, locales de diseño, galerías y decenas de restaurantes con mesas sobre el paseo. Es una buena oportunidad para las últimas compras y para un almuerzo largo al aire libre antes de volver al hotel o directamente al puerto. Hay un local dedicado enteramente al fútbol donde se pueden conseguir varios diseños de camisetas de River y Boca (además de todos los equipos internacionales grandes).
Si solo hay 24 horasPara quienes tienen apenas un día, se puede comprimir el itinerario sin perder lo esencial: mañana en Brickell City Centre, mediodía en WynWood, primeras horas de la tarde en Lincoln Road, atardecer en Ocean Drive y cena en los alrededores. Little Havana puede quedar para la mañana siguiente, si el embarque o el vuelo lo permiten: queda de camino.
Datos útilesCómo moverse: el Metromover es gratuito y conecta Brickell con Downtown. Para ir a Wynwood o a Little Havana, o para cruzar a Miami Beach, lo más práctico son los taxis o las aplicaciones de viaje.Distancias: desde Brickell, el puerto de cruceros queda a unos cinco minutos en auto; South Beach, a unos 20 minutos sin tránsito.Cuándo ir: entre noviembre y abril el clima es más seco y templado. De junio a noviembre rige la temporada de huracanes y conviene seguir los pronósticos.Reservas: para Donatella y para los restaurantes de Lincoln Road en fin de semana, conviene reservar con anticipación.Hoteles: Dua Miami, Autograph Collection (1300 South Miami Avenue) y Brickell Arch, a Luxury Collection Hotel (1395 Brickell Avenue).