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El “Zorro” Cóccaro volvió de una lesión e ilusiona a Newell’s con una sociedad llena de química y la mitad de los goles

Matías Cóccaro llama al engaño. Su doblete goleador en Newell’s, para ganarle 2-1 a Banfield, parece hacer creer que se trata de sus últimos cartuchos en el fútbol, pero el delantero aún no...

Matías Cóccaro llama al engaño. Su doblete goleador en Newell’s, para ganarle 2-1 a Banfield, parece hacer creer que se trata de sus últimos cartuchos en el fútbol, pero el delantero aún no juega siquiera en la liga de los treintañeros. Es probable que su bigote, marca registrada, colabore con la confusión. Es El Zorro, aunque actualmente marque goles sin la zeta en el festejo. “Lo más importante es que Newell’s gane”, dice el futbolista de 28 años, alejado del lucimiento personal.

Convirtió el gol ganador frente a Talleres y abrazó a su compatriota uruguayo, pero competidor en el puesto, Ignacio Ramírez, como también lo hizo en su aporte ante Boca; anotó el primero ante el Taladro y fue a darle los créditos a su asistidor, Walter Mazzantti, por el que le pidió a los hinchas los aplausos; tras el segundo, repitió un gesto que hizo con los cordobeses: “Tranquilos, estoy yo”, le dijo a la tribuna al estilo Cristiano Ronaldo y, a la vez, lejano al portugués, ya que es un mensaje de simpatía en medio del caos. Cuando abrazó a Facundo Guch, el zurdo que lo dejó ante esa definición, le levantó dos dedos. ¿Qué significa? Los 200 dólares que el 9 le da como premio a quien lo asista.

Ya no tiene 19 años ni convive con los juveniles de Atlético Tucumán, club en el que no debutó pero del que se llevó, por su look, su apodo y celebración, allá por 2017. Junto a otros mayores, hoy asume con 28 el rol de guiar, aconsejar, descomprimir y motivar a un grupo de primera en el que abundan chicos. Responsabilidad mayor, ya que la mente lidia con la complejidad de la permanencia de un grande del interior como es la Lepra. Entonces, aunque los identifica claramente como “aprendizajes”, no es un momento para toparse con acciones que tuvo el Cóccaro joven.

Guch sabe que se lleva 200k verdes por la asistencia a Coccaro pic.twitter.com/2YBeifDMCr

— Nacho Futbol (@NachoFutbol23) August 23, 2026

El uruguayo no tuvo en el Decano su formación completa. Más bien, arribó casi hecho. Porque, con apenas 16, cargó la valija llena de ilusiones desde el humilde pueblo de Pirarajá hacia Italia: sus por entonces representantes lo pusieron a una firma de Cagliari. Fue una estafa. Clubes del ascenso italiano fueron su real destino. “Me encontré solo, con gente que me había mentido. No era lo que fui a buscar con tanta esperanza”, contó el año pasado.

En Tucumán, entonces, sacó a relucir la rebeldía. Y portó una chapa europea que no hizo más que quitarle oportunidades: “Era muy inmaduro, venía mal con la cabeza. Te creés que sos el dueño del mundo: yo tenía la razón y el resto se equivocaba. Me manejé muy mal. No estaba capacitado ni preparado psicológicamente, necesitaba a mi familia”.

Volver a Uruguay fue volver a empezar. Lo acogedor fue, asimismo, el golpe de realidad. La memoria repasó aquellos “días difíciles como leñador”, oficio en el que incursionó en simultáneo al estudio y a entrenamientos nocturnos, único horario disponible. La mentalidad se fortaleció como en las jornadas de lastimaduras y cansancio sobre brazos, manos y piernas. Y clubes como Rampla Juniors y Villa Teresa lo privaron del césped prolijo, la buena pelota, los vestuarios lindos con aire acondicionado y “duchita caliente”, la comida y, sobre todo, el cobro al día. “Fue parte del proceso”, anuncia convencido.

Todo ese carácter forjado lo trasladó hasta este presente de madurez y jerarquía. Pero también a una personalidad que tiene un lema desde hace años: “Soy una persona que dice lo que piensa. Esto que ven, soy”. Incluso, se podría agregar otra que muestra sin decirla: hace lo que siente.

Como en Montevideo City Torque, cuando un duelo polémico frente a Peñarol lo sacó de las casillas y habló de “robo”, no con los jueces sino ante las cámaras. “Sabía que iba a tener una sanción grande y no me importó. Lo que hice, ya lo hice y estoy de acuerdo, no me arrepiento”, contó al referirse qué lo había llevado a Huracán, en 2021. Club que también fue testigo de un acto sorpresivo: le hizo un gol victorioso al Xeneize y se disculpó con la Bombonera. “Me crie viéndolo ganar. De chico era admirar a Riquelme, Palermo y voy al tejido en mis festejos por ”Manteca" Martínez. Jugaron mis ídolos. Jugó el 10, el único 10 (por Diego Armando Maradona). No soy hincha, pero sentí que lo tenía que hacer y soy una persona impulsiva", explicó luego.

Necesitaba la revancha en el fútbol argentino y encontró una contención clave para su nivel. No un club, sino aquello que hace a un club. “La Quemita, la gente, la cocinera, el de la puerta. Llegaba a las siete de la mañana y me iba a las cinco de la tarde porque se quedaban hablando conmigo. Estaba solo como en Tucumán, pero no estaba solo. Tuve mi lugar en el mundo”, detalló el buen paso. “Huracán me permitió demostrar que soy un jugador para cosas importantes”, agregó.

Una etapa que duró dos años y medio. O, quizás, mucho más. Porque estar en 2023 significó compartir plantel con Mazzantti, una sociedad que en Rosario insinúa la reconstrucción de la química que en Parque de los Patricios disfrutaron, clave para la salvación del descenso. Una amistad que excedió el campo de juego: cuando ya jugaba para Montreal, de Canadá, el uruguayo presenció el gol in extremis que convirtió su actual compañero una noche ante Independiente y lo gritó desde una cabina como si fuera propio. Compartir en Newell’s, evidentemente, forma parte de ese bombeo al corazón que le urge al Zorro para sentirse como en su casa y rendir como lo está haciendo.

#Huracán ¡Matías Cóccaro, COMENTARISTA DE @HablaHuracan! 😅🔥

El Zorro nos visitó en la transmisión y se quedó a vivir el partido con nosotros... HASTA QUE ESTALLÓ CON EL GOL DE MAZZANTTI 🦊👏🏻 pic.twitter.com/GlBv49Wok8

— Lea Sánchez (@LeaSanchez73) November 10, 2024

Su equipo contabiliza en el torneo Clausura ocho goles en favor y Cóccaro marcó la mitad, con dos particularidades: todos fueron en el segundo tiempo y tres de los convertidos por el 9 fueron antes de los diez minutos. Este sábado, ingresó en el entretiempo y solo bastaron cinco minutos para su primera celebración, luego de estar algunos partidos fuera por lesión. Los puntos para la salvación van apareciendo: no cayó aún en el Coloso.

Un jugador que, se sabe, el roce y el diálogo lo alimentan. Pero sabe reconocer a quien se lo merece. Desde esa faceta, acumula una secuencia inolvidable. En 2025, durante su etapa por Atlas, de México, se cruzó con Inter Miami, por la Leagues Cup. Y aquel único 10 al que admiraba, se transformaron en dos: Lionel Messi le festejó un gol y el atacante se lo aceptó con una sonrisa.

Grito de gol de Messi al uruguayo Coccaro en Inter Miami vs Atlas

“Cuando hicimos el 1-1, les digo a mis compañeros que fuéramos a buscar otro. Hacen ellos el segundo y Leo lo festeja eufóricamente delante de mí. Después del partido vino a disculparse. Habla de lo que es el tipo, que ganó todo y a su edad está impecable. Y viene, me lo grita y te das cuenta que el loco quiere seguir ganando. No le puedo decir nada. ¿Qué le voy a decir? Es el mejor de la historia y, cuando hay un tipo así... Con él me callo la boca, con ningún otro jugador, eh. Es sacarte el sombrero y callarte”, se deshizo en elogios.

Pudo seguir en el mundo norteamericano, pero extrañaba la pasión sudamericana. Lejos de la plata, bajó al barro, uno en el que podía quedar muy manchado. Incluso ganando y con doblete, se criticó: “Perdí muchas pelotas y duelos que no debo perder porque no le doy respiro al equipo. Tengo que trabajar y mejorar”. El Zorro Cóccaro, lejos de la inmadurez juvenil, se muestra tal como es y empieza a aportar un granito de arena muy importante a Newell’s en el momento más oportuno.

El primer gol ante Banfield

¡¡LA PALOMITA DEL ZORRO!! Mazzantti peleó la pelota, ganó, encaró a pura gambeta y terminó mandando un lindo centro para que Cóccaro meta, con un hermoso cabezazo, el primero de sus dos goles en el 2-1 de Newell's vs. Banfield. pic.twitter.com/hLqf4Q8tlc

— SportsCenter (@SC_ESPN) August 23, 2026El segundo del Zorro

🦊 "TRANQUILOS, QUE ACÁ ESTOY YO" 🦊

🔥 Pase filtrado espectacular del pibe Guch y definición a colocar, repleta de calidad, del Zorro Cóccaro para el 2-0 de Newell's ante Banfield... ¿El festejo? ¡De cara a la hinchada! pic.twitter.com/asXkIwPG9g

— SportsCenter (@SC_ESPN) August 23, 2026

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/el-zorro-coccaro-volvio-de-una-lesion-e-ilusiona-a-newells-con-una-sociedad-llena-de-quimica-y-la-nid23082026/

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