Elecciones en Brasil: Flavio Bolsonaro se convierte en la nueva esperanza de la derecha de América Latina
El exsenador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro —quien fue condenado y está preso por el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2023—, el candidato presidencial Flavio Bolsonaro, no ...
El exsenador e hijo del expresidente Jair Bolsonaro —quien fue condenado y está preso por el intento de golpe de Estado del 8 de enero de 2023—, el candidato presidencial Flavio Bolsonaro, no es una figura conocida por los jefes de Estado de América Latina. Sin embargo, con el resultado de la primera vuelta electoral del domingo en Brasil, se transformó en la gran esperanza de todos los que llegaron al poder en los últimos años e integran la llamada “ola azul”.
Con 45 años, Flavio Bolsonaro, el candidato que apoya el gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, representa la esperanza de una América Latina pintada de azul y dominada por gobiernos alineados con Washington. La continuidad de Lula en el Palacio del Planalto —que aún es posible, pero cada vez más difícil— representa un gran obstáculo para el proyecto hegemónico de Trump en la región. Con Flavio Bolsonaro en el poder, Trump podrá avanzar con el apoyo de un aliado esencial para cualquiera que quiera ejercer influencia en América Latina.
En palabras de un diplomático estadounidense que conoce muy bien la región: “Brasil es ahora un país de centroderecha. Lula ha demostrado una habilidad política extraordinaria para transformarse de un líder izquierdistas a un líder nacionalista y centrista. Pero es posible que se esté quedando sin espacio”.
Es posible que Lula haya alcanzado su techo y un límite muy claro, el cual choca con una sociedad cada vez más conservadora y, por lo tanto, de derecha.
La conformación del futuro Congreso brasileño es un claro ejemplo de ese giro cada vez más hacia la derecha. No es imposible que Lula revierta este escenario, pero será difícil para el presidente de Brasil dar vuelta un partido que, en el primer tiempo, terminó con una gran ventaja para su adversario. Contar con el apoyo de la gran mayoría de los presidentes de la región y, sobre todo, de Trump, podría ampliar aún más esa ventaja.
Antes de la primera vuelta, el presidente estadounidense bajó el tono de sus peleas con Lula. Quedó claro que existía una tensión en la Casa Blanca entre los sectores ideológicos y los pragmáticos. Los ideológicos están liderados por el secretario de Estado, Marco Rubio. Los pragmáticos son más técnicos y evitaron escalar en la pelea con Brasil hasta tener claro el escenario electoral en el país. Prueba de ello es que, días antes de la primera vuelta, el secretario de Comercio de Estados Unidos, James Greer, se reunió con el ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, y con el ministro de Industria y Comercio, Márcio Elias Rosa, en la cumbre del G20 en Milwaukee (Wisconsin).
Hubo fotos y la promesa de retomar las negociaciones bilaterales sobre el tarifazo aplicado por el gobierno norteamericano a Brasil. Estaba claro que nada sería definido antes de que se supiera el resultado electoral, pero el ala pragmática del gobierno de Trump no quiso quemar puentes con Lula.
¿Qué pasará ahora? Con la expresiva ventaja de Flavio Bolsonaro, es probable que las negociaciones se vuelvan a frenar o avancen a un ritmo muy lento. El ala ideológica liderada por Rubio tiene mucho que festejar y es probable que use este resultado para intensificar la campaña interna contra el gobierno de Lula en Washington.
Flavio Bolsonaro, que se presenta como una versión más moderada del bolsonarismo, logró mejores resultados que su padre. Para la derecha latinoamericana son excelentes noticias. También para los movimientos de derecha y extrema derecha en Europa, y para Israel, que, junto a Trump, busca ampliar sus alianzas en la región. El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ya cuenta con el apoyo contundente del presidente argentino, Javier Milei. Si Flavio Bolsonaro gana la segunda vuelta, Israel pasará a contar con un respaldo en América Latina que puede ser muy importante en los próximos tiempos.
Un mensaje para Rusia y ChinaPara China y Rusia, por otro lado, las noticias que llegan de Brasil son malas. Para el gobierno del presidente Xi Jinping, una nueva reelección de Lula es considerada muy importante para su proyecto de ampliación y consolidación de acuerdos e inversiones en América Latina. En las últimas décadas, China se transformó en el principal socio comercial de muchos países de la región, entre ellos Brasil. No es un secreto para nadie que la Casa Blanca pretende frenar el avance de China y, para eso, cuenta con el apoyo de sus aliados latinoamericanos. No está claro cómo países como Perú, por ejemplo, harán para resolver internamente la disputa de poder e influencia entre Estados Unidos y China. Pero sí está claro que Trump va a presionar cada día más en ese sentido.
La Inversión Extranjera Directa (IED) de China en América Latina fue, en promedio, superior a los 10.000 millones de dólares anuales en los últimos cinco años. En 2024, el valor de la IED de China llegó a 14.710 millones de dólares y en 2025 cayó a cerca de 8600 millones de dólares. A pesar de este dinamismo, los fondos chinos representan históricamente entre el 4% y el 7% de la IED total regional, manteniéndose por debajo de los volúmenes acumulados por los EE. UU. y la Unión Europea.
Que Brasil pase a ocupar un lugar de destaque en la zona de influencia de los Estados Unidos de Trump en la región es algo que China, principal rival de Estados Unidos en la disputa por poderío global, no esperaba. Tampoco Rusia, cuyo presidente, Vladimir Putin, mantiene una buena relación con el gobierno de Lula, uno de los pocos en América Latina que no se sumó al grupo de presidentes defensores de la Ucrania de Volodimir Zelensky.
El presidente brasileño mejoró su relación con el ucraniano en los últimos tiempos, pero la relación histórica y estratégica con Rusia es innegociable para Lula. ¿Qué haría Flavio Bolsonaro con China y Rusia? No está claro. El expresidente Jair Bolsonaro mantuvo relaciones tensas con China y un vínculo amigable con Putin, lo cual sorprendió a muchos. Los tiempos cambiaron y Trump hoy tiene un juego mucho más ofensivo.
La derecha latinoamericana vive momentos de enorme expectativa, y algunos hasta soñaron rápidamente con la victoria de Flavio Bolsonaro en primera vuelta. Las próximas semanas serán complicadas para Lula y de probables señales de apoyo al joven Bolsonaro. Empezando por Donald Trump.