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En diez años: el rendimiento verbal de los estudiantes argentinos cayó 8,4% y el coeficiente intelectual bajó 3,6 puntos

Un estudio vuelve a sembrar alarmas sobre el déficit de habilidades de los estudiantes argentinos. A igual edad, pero con diferentes individuos y escuelas en cada grupo, los chicos evaluados en 20...

Un estudio vuelve a sembrar alarmas sobre el déficit de habilidades de los estudiantes argentinos. A igual edad, pero con diferentes individuos y escuelas en cada grupo, los chicos evaluados en 2023 obtuvieron 3,6 puntos menos de coeficiente intelectual (CI) total que los de 2013, mientras que las habilidades verbales cayeron 8,4%. También se detectaron fuertes brechas entre instituciones públicas y privadas.

Las investigadoras de la Universidad Austral, que analizaron alumnos de entre 8 y 15 años y compararon cohortes evaluadas en 2013, 2019 y 2023, cruzaron esos resultados con PISA 2025 y Aprender 2025 para ponerlos en contexto. El informe plantea que las brechas educativas no se limitan a los resultados académicos, sino que también involucran las oportunidades para desarrollar capacidades necesarias para aprender. El estudio no establece una causa única del deterioro, pero pone el foco en factores cognitivos, educativos, sociales y ambientales.

“No es solo que aprenden menos: hay un freno real en el desarrollo de sus capacidades cognitivas”, advrtió el médico neurólogo Conrado Estol, al ser consultado como experto independiente sobre los resultados del estudio.

El trabajo fue realizado por el Observatorio del Desarrollo Humano y la Vulnerabilidad y la Escuela de Educación de la Universidad Austral. La investigación de fuente primaria analizó a 849 chicos de entre 8 y 15 años pertenecientes a escuelas privadas, y utilizó el K-BIT, un instrumento que permite evaluar habilidades verbales, no verbales y coeficiente intelectual (CI) total. Los datos sobre escuelas los obtuvieron de las mencionadas pruebas estandarizadas.

 

Para comparar las distintas cohortes se buscaron muestras que coincidieran en edad y utilizaran el mismo instrumento. “Participaron alrededor de 20 escuelas, pero no fueron necesariamente los mismos establecimientos en las distintas mediciones”, explicó a LA NACION Victoria Bein, autora del documento junto con Rocío González, Cecilia Adrogué, Florencia Daura, Gabriela Liliana Krumm y Vanessa Arán Filippetti.

El retroceso se concentró en las habilidades verbales: el promedio pasó de 99,4 puntos en 2013 a 91,03 en 2023, mientras que las no verbales mostraron mayor estabilidad. El informe señala que el resultado es compatible con una desaceleración o reversión del llamado efecto Flynn, que históricamente describió aumentos del CI entre generaciones.

¿Por qué el retroceso está concentrado en las habilidades verbales? Bein explicó que el razonamiento verbal es más dependiente del contexto, la estimulación y las experiencias que recibe cada niño, mientras que el razonamiento lógico-matemático suele presentar una mayor estabilidad frente a cambios contextuales. A su entender, la exposición creciente a tecnologías y la hiperdigitalización podrían haber tenido un impacto mayor sobre este tipo de habilidades.

El estudio también exploró las diferencias según el tipo de escuela. En 2023 se comparó a 89 estudiantes de establecimientos públicos y 184 de privados de la provincia de Buenos Aires, de entre 10 y 12 años. La brecha fue de 25,89 puntos en CI verbal, 22,17 en CI no verbal y 26,79 en CI total. Las investigadoras aclaran que esos resultados no permiten atribuir la diferencia directamente al tipo de gestión escolar, sino a que la asistencia a una escuela u otra está asociada con condiciones sociales, económicas, familiares y educativas.

Desigualdad, tecnología y el desafío de aprender

Los resultados de PISA 2025 aportan una fotografía todavía más reciente del desempeño escolar. Casi 8 de cada 10 estudiantes de 15 años no alcanzan el nivel mínimo en Matemática y 6 de cada 10 tampoco lo hacen en Lectura y Ciencias. El puntaje argentino cayó 11 puntos en Matemática y 12 en Lectura respecto de 2022.

Silvia Mora, pedagoga y especialista en didáctica, que no participó del estudio, puso el foco en otra variante significativa. “El problema más grave es la atención”, afirmó a LA NACION. Según la especialista, las múltiples pantallas pueden reducir la concentración necesaria para aprender. “Nosotros adquirimos conocimiento por lo que hacemos, no por lo que escuchamos. Hay que hacer que los chicos realicen actividades desafiantes, para que tengan curiosidad y ahí presten atención y aprendan”, detalló.

En este sentido, PISA 2025 muestra que el 55,4% de los estudiantes argentinos afirma que sus compañeros se distraen con dispositivos digitales durante la mayoría o todas las clases de Ciencias, casi el doble del promedio de la OCDE. “Cuando una herramienta, como el celular, le saca al cerebro el esfuerzo de producir, la huella de memoria necesaria para aprender de verdad no llega a formarse”, sostuvo Estol.

Para el neurólogo, el impacto además excede el rendimiento escolar inmediato. “La educación construye lo que llamamos reserva cognitiva, un capital que protege al cerebro décadas después, incluso frente al envejecimiento y la neurodegeneración”, expresó. Y agregó: “Lo que no se estimula en la infancia y la adolescencia deja una huella que aparece recién cuarenta años más tarde”.

Los resultados deberían funcionar como una alarma para revertir la situación, añadió: “Hay que elegir y jerarquizar mejor a nuestros docentes y proteger a los chicos del uso indiscriminado de pantallas e inteligencia artificial en la etapa en que su cerebro más los necesita para desarrollarse. No es un problema de recursos económicos, sino de decisiones”.

Guillermina Tiramonti, especialista en educación, que tampoco participó de la investigación, indicó que el informe mide una tendencia que continúa estando y que es probable que en los tres años que pasaron desde 2023 a la actualidad se haya agravado. Sin embargo, propone incorporar otra mirada: la especialista señala que algunas habilidades propias de la cultura letrada pueden estar perdiéndose mientras surgen otras vinculadas con la cultura digital, como articular distintos datos, comprender información simultánea o resolver problemas concretos, que no necesariamente son captadas por las evaluaciones actuales. “Hay que tratar de no ser tan distópicos porque cambia la cultura”, concluyó.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/sociedad/en-diez-anos-el-rendimiento-verbal-de-los-estudiantes-argentinos-cayo-84-y-el-coeficiente-nid21092026/

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