En Luján: estética oriental, elementos autóctonos y diseño italiano en la casa de una pareja con base en Milán
Un hogar para Susanna y Pablo. Detrás de la transparencia de la frase, se esconde un sinfín de detalles que reflejan el espíritu de la pareja, y de ahí el nombre: Casa Alma. Él es argen...
Un hogar para Susanna y Pablo. Detrás de la transparencia de la frase, se esconde un sinfín de detalles que reflejan el espíritu de la pareja, y de ahí el nombre: Casa Alma.
Él es argentino, DJ y representante de artistas; ella, italiana, hoy abocada a la decoración y el paisajismo. Viven en Milán, pero los une a la Argentina el amor por la familia, que –como poderoso imán– los trae una y otra vez de vuelta a Luján. Para esas estadías compartidas con afectos (que se hacen más largas durante el verano) es que quisieron un lugar propio, amplio y generoso, y se contactaron con el estudio Leone-Loray para concretarlo.
Saber lo que se quiereUbicada en el barrio Praderas de Luján, está emplazada sobre una barranca, un factor aprovechado al máximo en esta casa de una planta con todo lo necesario para ser centro de reuniones largas.
“Nos encontramos con dos clientes que sabían perfectamente lo que querían y logramos una casa con mucho carácter, que habla de ellos. Susanna colaboró activamente en la elección de cada pieza, para que estuvieran representados tanto el valor de lo autóctono como el diseño italiano”, nos cuenta Justina Leone, fundadora del Estudio.
Texturas y colores que abrazanEl programa general de la casa se divide en tres: área pública, compuesta por un gran living-comedor y una cocina; un sector privado, con dormitorios, estudio y suite principal con vestidor; y otro de servicio. El conjunto es un compendio donde cada textura, apertura y color se eligió para conmover y abrazar.
Después de una carrera exitosa dentro del mundo de la moda en Milán, Susanna quiso ir más despacio. “Su objetivo era dejar atrás la fast fashion, y Casa Alma refleja su conexión con la naturaleza y lo artesanal. Es lo que ella quiso para su vida”.
Siguiendo la intención de que en este hogar todo fuese único, se colocó un piso paladiano con recortes irregulares de Travertino. “Trabajamos el material en obra, partiéndolo a mano y formando dibujos diferentes”.
Los parasoles reaparecen en el interior, pero con otro concepto. Entelados en lino, aportan textura y filtran la luz que llega desde el patio central, otro sello del Estudio elegido como organizador de la planta y de las funciones de la casa.
La premisa fue que la mayor cantidad de elementos fuera de fabricación argentina y que las texturas protagonizaran la propuesta.De ahí se llegó, por ejemplo, a que la salamandra estuviera rodeada por azulejos hechos artesanalmente, algo en lo que insistió la dueña de casa.
Conectada, pero no integradaDos escalones separan la cocina del living-comedor. La continuidad visual se logra gracias al diseño de muebles abiertos.
El juego de los tonos terracota, blancos y negros reaparece, al igual que los azulejos artesanales que recubren la isla con anafe.
Poner en valor las vistasLas lucarnas se abren también sobre el quincho, equipado con una mesa de reunión, parrilla y un alero ahuecado que lo protege del sol y la lluvia.
El gran terreno, compuesto por dos lotes, está en una barranca pronunciada, rodeada de una vista que había que capitalizar. Hacia el frente hay una cancha de polo y hacia el contrafrente se ve la de golf.
Los cuartos de huéspedes quedan protegidos del sol y de las miradas por los parasoles. Este retoma la unión de elementos bien argentinos y orientales.
El revestimiento artesanal muestra su irregularidad y diferencia tonal, en un dibujo irrepetible.
Inmersos en el paisaje“En Milán, tener verde y conexión con la naturaleza es muy difícil; por eso le dimos a la pareja este dormitorio, una verdadera caja de cristal inmersa en el paisaje del contrafrente”.
“Potenciamos la pisada del terreno y conectamos la casa con el entorno, sin necesidad de un segundo nivel: las vistas ya estaban ahí, gracias a la inclinación del suelo”.
En chapa negra, las cubiertas inclinadas del techo y los grandes aleros funcionan como dispositivos climáticos: protegen del asoleamiento, generan sombra profunda y permiten habitar el perímetro durante gran parte del día.