El luchador de peso mosca de la Ultimate Fighting Championship (UFC), Allan “Puro Osso” Nascimento, fue hallado muerto este lunes a causa de un aparente ataque al corazón. Tenía 34 años. Cuando fue encontrado, el atleta brasileño se encontraba recostado en una cama. “A pesar de los esfuerzos del equipo médico que acudió al lugar, se confirmó su deceso allí mismo”, confirmó la UFC. Era considerado una promesa que iba en camino a la cúspide de su carrera.
Nascimento tenía un récord profesional de artes marciales mixtas (MMA por sus siglas en inglés) de 22 victorias y siete derrotas, con 16 triunfos por sumisión. Su carrera en la UFC incluyó un récord de 4-2, siendo su última pelea una pérdida por decisión dividida ante Mitch Raposo en UFC Vegas 119 el 20 de junio pasado.
La UFC expresó sus condolencias a través de sus redes: “Nuestros pensamientos y más sentidas condolencias están con la familia, amigos, compañeros de equipo y seres queridos de Allan durante este momento tan difícil”. La inesperada muerte de Nascimento tuvo un gran impacto en la comunidad de las MMA. El deportista estaba en pareja y tenía dos pequeños hijos.
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Nascimento comenzó su paso en las artes marciales mixtas en 2011 en Brasil, y finalmente consiguió un puesto en el Dana White’s Contender Series en 2018. Aunque perdió por decisión dividida ante Raulian Paiva, consiguió un contrato con la UFC en 2021 tras su éxito en el circuito regional.
De acuerdo con el diario O Globo, Allan comenzó a pelear como pasatiempo, practicando muay thai, a los 15 años. Era cinturón negro de jiu-jitsu y conocido por sus sumisiones precisas. Allan se entrenaba en Chute Boxe, en San Pablo, su ciudad natal. Compartió esta academia con figuras como Charles Oliveira.
Charles do Bronx, también luchador de la UFC, compartió fotos y videos junto a Allan para recordarlo: “Hoy perdí a un hermano que me dio la lucha. Gracias por estar siempre ahí, por compartir el tatami, la esquina, por las palabras. Solo siento gratitud por haberte tenido a mi lado, hermano, en los entrenamientos, en la esquina y en las bromas. Te quiero, chico, eras increíble”.