Ferrari espanta las sombras de Horner sobre Vasseur, pero repite errores de estrategia y gira en un círculo negativo
La gira asiática de la Fórmula 1 se convirtió en una agitación para Ferrari. Apenas desembarcó el equipo en Bakú para el Gran Premio de Azerbaiyán, las sombras rodearon al jefe del garaje, F...
La gira asiática de la Fórmula 1 se convirtió en una agitación para Ferrari. Apenas desembarcó el equipo en Bakú para el Gran Premio de Azerbaiyán, las sombras rodearon al jefe del garaje, Frédéric Vasseur. Una semana más tarde, en Sepang, donde el Gran Circo desarrolló el Gran Premio de Bahréin, la evaluación equivocada de los neumáticos fue otro desacierto en la estrategia que en la temporada limitó el potencial de la SF-26, que insinuó más de lo que los pilotos Lewis Hamilton y Charles Leclerc capitalizaron.
El tercer y cuarto puesto en el circuito malayo representaron una recompensa útil para el Mundial de Constructores, donde la Scuderia marcha segunda, aunque los 151 puntos asoman como una brecha indescontable frente a las producciones de Mercedes. Las turbulencias que fueron sofocadas desde Maranello y los desaciertos en la pista retrotraen el escenario a un pasado reciente.
Las declaraciones que realizó Christian Horner, exjefe de Red Bull Racing, a The Times, generaron revuelo, y Ferrari debió intervenir para devolver la calma. Un encuentro online con medios italianos, el modelo para asentar la posición de la dirección y congelar los escenarios que se tejieron después de que el británico, múltiple campeón con la escudería de Milton Keynes, calificara como “un sueño” trabajar en Maranello.
“La postura de Ferrari es clara y no cambió: la confianza en Fred Vasseur y en su equipo existía y sigue existiendo. Ferrari siempre genera un interés extraordinario y es también una señal de la fuerza de lo que representa a nivel mundial. Estamos orgullosos de ello, pero no queremos alimentar especulaciones o hipótesis que llegan desde fuera. Todo este ruido no ayuda. También es nuestro deber intentar permitir que el equipo se concentre en lo que debe hacer principalmente, es decir, tratar de obtener resultados en la pista”, el respaldo que enseñó el cuerpo que lidera Benedetto Vigna, el CEO de la Scuderia.
Con la idea de reforzar el liderazgo de Vasseur, Ferrari se lanzó a la cadena de tres carreras consecutivas que tiene el calendario y que finalizará el fin de semana en Singapur, antes de que el Gran Circo se traslade a territorio americano para cumplir, a partir del 25 de octubre con un póquer de grandes premios. Pero el segundo episodio, en Malasia, devolvió la inestabilidad con una estrategia que dinamitó la posibilidad de pulsear por la victoria, una oportunidad que estaba dentro de las expectativas con Hamilton largando desde la primera fila, junto a Max Verstappen (RBR) -finalmente, el ganador- y Leclerc, en el cuarto cajón.
Con la pista demasiado húmeda para los neumáticos slicks, después de la bandera roja por el apagón de los software, los dos autos salieron con gomas de compuesto blando en lugar de los intermedios para lluvia. El hundimiento en el clasificador fue instantáneo: en cuatro giros, el británico descendió hasta el 17° lugar, mientras que el monegasco quedó último y sufrió un contacto con Nico Hulkenberg (Audi) que dañó el alerón delantero.
Con los coches en el pitlane, cuando se sacaron las mantas térmicas de los neumáticos, Hamilton inició una conversación de radio con el muro: “Verstappen está con intermedias”, apuntó, y como respuesta recibió el siguiente argumento: “Vimos la pista seca desde la on board del Auto de Seguridad. Tendrás tu propia mirada cuando circules”.
Con los autos ejecutando la vuelta de formación, el británico, mientras intentaba dominar el coche y no despistarse, fue contundente: “La pista todavía está mojada, realmente húmeda. Mierda. Está resbaladizo. Peligroso”. El ingeniero Carlo Santi retrucó: “En nuestra información está seca. Necesitamos sobrevivir al primer par de vueltas. Se secará muy pronto”. Sin embargo, la pista no mejoró y el equipo apuntó un ingreso por neumáticos intermedios, lo que la aventura marcó que hubiera sido un nuevo error. “Es hora de empezar a trabajar un rato más”, dijo el piloto, que se quedó en la pista y agregó: “Tenemos que apostar. Tenemos que quedarnos afuera”.
El tercer y cuarto puesto limitó las consecuencias, pero la remontada expuso el potencial de los autos. El error es un patrón que repite Ferrari, que no se destaca en ejecuciones. Esta vez fue la elección de los neumáticos, pero en otras oportunidades se falló en dejar atrapado a un piloto en el tráfico, en las detenciones tardías... Una réplica de lo que ocurría en los años en los que Mattia Binotto era el jefe del garaje, e Iñaki Rueda el jefe de Estrategias. La situación actual tiene algunos puntos de contacto con aquel 2022, donde se decidió por un líder nuevo -Vasseur- y un cambio también del máximo estratego con el ascenso del ingeniero Ravin Jain.
A champion's fightback 💪#F1 #BahrainGP @ScuderiaFerrari pic.twitter.com/Vlvs2bTWrY
— Formula 1 (@F1) October 4, 2026En Silverstone, con Ferrari señalando el 1-2, el despiste y accidente de Verstappen promovió la salida del Auto de Seguridad. La Scuderia convocó a los dos autos a cambiar neumáticos: Leclerc, con una ventaja de 20 segundos, tenía la parada “gratis”, pero Hamilton al regresar perdió la posición con George Russell (Mercedes). La carrera no se relanzó y el británico cedió un lugar ante una estrategia ilógica, en la que se arriesgó de modo deliberado la posición en la pista para resguardarse de un escenario que nunca se materializó.
Tres semanas después, en Hungaroring, Hamilton volvió a ser perjudicado por una detención que no era necesaria, tras una estrategia agresiva que impuso Ferrari. Con neumáticos duros, pero en buenas condiciones, el piloto conocía la posibilidad de ser superado por Verstappen, aunque las perspectivas de completar el podio eran altas. La parada extra tuvo un aditamento: excedió el límite de velocidad y recibió una penalización de cinco segundos, que derivó en caer al quinto casillero del clasificador. La sanción fue una responsabilidad independiente de la estrategia, aunque fue la consecuencia de una parada adicional.
También en Zandvoort el muro ofreció grietas y desentendimiento. Promediando la carrera, Leclerc marchaba cuarto y una posición detrás asomaba Hamilton, con un ritmo superior, que pidió la intervención de los ingenieros para adelantar a su compañero y no perder tiempo. El cambio de posiciones nunca se produjo: el monegasco retrasó una vuelta el ingreso al pitlane y el británico no se calló: “Gran pérdida de tiempo, chicos”, disparó por la radio. A esa altura, Ferrari, que dividió las estrategias, no lo comunicó para que no se hicieran públicas para el resto de los equipos. El conjunto reflejó una ejecución imperfecta.
La inconsistencia de Ferrari la definió Verstappen, que renovó el contrato con RBR y descartó iniciar un ciclo con la Scuderia. “Solo quiero ganar, no soy un tipo nostálgico. Tengo mucho respeto por la marca, por supuesto. Pero si eso significa que te comprometes y estás conduciendo en P5 o P6, ¿cuál es el sentido?”.