“Hasta los 120″: un homenaje teatral a la amistad a través del tiempo
Dramaturgia y dirección: Sebastián Kirszner. Intérpretes: Silvia Kanter y Nora Mercado. Vestuario y utilería: Alberto López Castell. Escenografía: Gerardo Porion. Pelucas: Mónica Gutiérrez....
Dramaturgia y dirección: Sebastián Kirszner. Intérpretes: Silvia Kanter y Nora Mercado. Vestuario y utilería: Alberto López Castell. Escenografía: Gerardo Porion. Pelucas: Mónica Gutiérrez. Maquillaje: Bárbara Tavosnanska. Sala: La pausa (Luis Viale 625). Funciones: sábados, a las 20.30. Duración: 60 minutos. Nuestra opinión: buena.
Tres líneas se cruzan en el entramado de Hasta los 120. Primera, la del autor y director Sebastián Kirszner, un renovador del teatro judío de Buenos Aires que con humor, ironía y nada de solemnidad pone en el centro a personajes y situaciones de la colectividad (El Ciclo Mendelbaum, La shikse, Goy, el musical e Instrucciones para ser una idishe mame, entre otras).
La segunda es que Hasta los 120 puede inscribirse en el subgénero de comedia de adultos mayores, el de historias de gente grande que se juega la última ficha hasta el final como, por dar dos ejemplos, Dos menos -de Samuel Benchetrit, de 2008, con José Sacristán y Héctor Alterio- y el musical Forever Young, de Eric Gedeon, y dirección de Daniel Casablanca (vuelve en junio al Picadero).
Y, por último, la tercera -y principal- es la reunión de las actrices Silvia Kanter y Nora Mercado que a fines de los ochenta formaron el recordado dúo humorístico “Caladas y Coloradas”. La relación con Kirszner empezó antes de esta obra porque Kanter fue la protagonista de Instrucciones para ser una idishe mame, en 2023. Ahora, otra vez juntas, interpretan a Fanny y Ruthy, dos amigas de toda la vida a las que sus hijos deciden alojar en el geriátrico “Hasta los 120”, un saludo de cumpleaños común en la colectividad y que suele usarse como nombre de instituciones dedicadas a la ancianidad.
Mientras planean cómo escapar de su encierro para descansar en las playas de Miami o de Miramar, estas amigas tienen todo el tiempo del mundo para recordar el álbum de sus vidas compartidas desde la juventud: el viaje a Israel a cosechar naranjas en un kibutz, amores y casamientos, el country, la circuncisión del hijo, los sueños que no se cumplieron, también algunos rencores pero, por encima de todo, la constante de un vínculo resistente y auténtico.
La puesta está centrada en las actuaciones de las actrices, en un espacio -el de la sala La Pausa- muy cercano a los espectadores, condición que ambas aprovechan al máximo con mucha gracia. Por momentos, las vemos charlar sobre su presente para después, viajar hacia un recuerdo, volver a vivir con sus cuerpos aquel instante. En la pantalla de fondo se suceden fotos del álbum que pertenecen no solo a estos personajes, sino que son de ellas, las actrices. La ficción se junta, en este aspecto, con la realidad: la amistad de Ruthy y Fanny es una proyección ficcional de la historia de Nora y Silvia.
En ese sentido, y para retomar lo del principio, Hasta los 120 es un homenaje a la amistad, cualquiera sea la identidad comunitaria. Y un reconocimiento a estas dos artistas que mantienen vivo el amor al juego de reírse de una misma.
3 stars