John Cena y Jessica Biel: escenas al límite, química en el set y la insólita historia de un Lamborghini falso
Un grupo de amigos que creció inventando aventuras con pequeños autos Matchbox vuelve a encontrarse muchos años después. Solo que esta vez el juego se vuelve real: persecuciones, helicópteros,...
Un grupo de amigos que creció inventando aventuras con pequeños autos Matchbox vuelve a encontrarse muchos años después. Solo que esta vez el juego se vuelve real: persecuciones, helicópteros, agentes secretos y una carrera contra reloj. Ese es el punto de partida de Matchbox: la película, el nuevo film protagonizada por John Cena y Jessica Biel, que se estrena globalmente este 9 de octubre en Apple TV.
Dirigida por Sam Hargrave, responsable de Extraction y Extraction 2, la historia sigue a Sean (Cena), un agente encubierto de la CIA que regresa al pequeño pueblo de Ohio donde creció y vuelve a cruzarse con sus amigos de la infancia. Cuando queda involucrado en el robo de un arma nuclear y es acusado de un delito que no cometió, el grupo termina arrastrado a una aventura internacional para ayudarlo y demostrar su inocencia.
Entre ellos está Aimee (Biel), paramédica, amante de los autos y antiguo amor de infancia de Sean. Completan la llamada Matchbox Gang Arturo Castro, Teyonah Parris y Sam Richardson, mientras que Corey Stoll, Bill Camp, Danai Gurira y Golshifteh Farahani forman parte del elenco secundario.
La producción llevó al elenco por Estados Unidos, Hungría, Marruecos y Eslovaquia y construyó buena parte de sus secuencias de acción alrededor de autos reales, persecuciones y acrobacias.
En una conferencia de prensa internacional de la que participó LA NACION, Cena y Biel hablaron de las exigencias físicas del rodaje, de cómo construyeron su química frente a cámara, de su relación con los autos y de las amistades que sobreviven al paso de los años.
“Me sacó de mi zona de confort”Consultados por LA NACION sobre la preparación para las escenas de acción, ambos reconocieron haber tenido que moverse fuera de terrenos conocidos.
“La mayor parte de la acción me sacó de mi zona de confort”, reconoció Cena. El entrenamiento físico, explicó, es desde hace años uno de los pilares de su vida, por lo que la preparación específica pasó por otro lado. “Tuve que aprender a moverme diferente, a pelear de una manera un poco más fluida, defensiva y, por supuesto, juntar el coraje para saltar de un edificio. Estuve muy asustado y muy incómodo en muchas de las escenas de riesgo”.
Para Biel, el mayor desafío estuvo detrás del volante. La actriz también mantiene desde hace años una rutina física, pero nunca había tenido que dominar la conducción de alto rendimiento que requería Aimee: “Estuve muy fuera de mi zona de confort cuando estaba aprendiendo toda la conducción de alto rendimiento”, explicó. Hasta entonces nunca había aprendido, por ejemplo, a hacer girar un auto 180 grados y detenerlo exactamente en una marca.
El contraste provocó uno de los intercambios más espontáneos de la charla: Biel bromeó con que ella hubiera preferido saltar de edificios; Cena, en cambio, hubiera elegido conducir.
Durante el rodaje, él corrió por el Puente de las Cadenas de Budapest, se colgó de un helicóptero y fue sumergido en el Danubio, además de quedar suspendido desde un puente en Eslovaquia.
A eso se sumó una de las secuencias más caóticas del rodaje en Marruecos. Cena contó que el grupo condujo una ambulancia por un bazar realmente poblado de Casablanca. “No era un set de filmación”, explicó. La producción había incorporado especialistas para la escena, pero los comerciantes seguían allí mientras avanzaban con el vehículo. “Eso fue un caos”, resumió.
“Vimos a John hacer un montón de locuras”, recordó Biel. En una oportunidad, mientras parte del elenco avanzaba en otro vehículo, observaron un helicóptero y descubrieron que había una persona colgando de él. “Ah, no, ese es John”, reconstruyó entre risas.
Ella tampoco estuvo exenta de adrenalina. Describió escenas en las que debía conducir a más de 96 kilómetros por hora rodeada de autos de cámara, motociclistas y enormes camiones. “Ellos son profesionales. Yo no. Yo simplemente estaba manejando ese auto esperando no hacer ninguna estupidez”, contó. Pese al miedo, calificó la experiencia como “muy divertida, aterradora y desafiante”.
“Quiere sacar lo máximo de nuestros personajes”La presencia del director Sam Hargrave fue también una de las razones que atrajeron a Biel al proyecto. La actriz destacó su experiencia en el terreno de los dobles de riesgo y, especialmente, su preferencia por hacer las secuencias de manera práctica.
Sin embargo, hubo algo que terminó sorprendiéndola más. “Le importaba tanto el desarrollo de los personajes como todo el trabajo de acción”, señaló. “Fue exigente en prácticamente todos los niveles y, como artista, quiero que me desafíen de esa manera”.
Cena coincidió y explicó que Hargrave suele llevar el límite un poco más lejos. “Quiere sacar lo máximo de nuestros personajes. Quiere contar la historia de la amistad y de las relaciones”, explicó Cena. Para él, esa combinación permitió que la película buscara sorprender tanto a quien llega por las secuencias de riesgo como a quien se interesa por los personajes.
“Sos una verdadera amiga”La química entre ambos no quedó solo en la pantalla. Cuando LA NACION les preguntó cómo había sido trabajar juntos, Cena fue directo: “Es la mejor”.
Biel recordó que algunas de las escenas más íntimas entre Sean y Aimee llegaron justo cuando ellos mismos ya se conocían mejor y el cansancio del rodaje empezaba a sentirse. “Al final de esos días en los que simplemente nos sentábamos a hablar, recuerdo mirarlo y decirle: ‘eso fue realmente lindo, gracias’”, contó. “Podíamos sentarnos, escucharnos y creo que en esos momentos aprendimos mucho sobre quiénes somos como personas”.
Esa cercanía también se construyó entre toma y toma. Pasaron horas juntos dentro de una ambulancia y de una combi hablando de música, comida, café y matrimonio. “Probablemente hayan sido algunos de mis momentos favoritos de la película”, admitió la actriz.
Cena fue más lejos al hablar de su compañera. Recurrió a una distinción aprendida durante sus años en la World Wrestling Entertainment ( WWE): en un equipo se puede ser un “predador”, preocupado por destacarse, o un “colaborador”, interesado en que funcione el conjunto: “Desde un punto de vista profesional, no hay una mejor colaboradora. Sos generosa, sos empática y querés asegurarte de que gane el equipo. Me hacés mejor como profesional. Desde un punto de vista personal, sos una verdadera amiga”.
Las amistades que resisten el tiempoEse vínculo detrás de cámara terminó dialogando con una de las preguntas centrales de Matchbox: qué ocurre con las amistades de la infancia cuando las personas crecen y cambian.
Cena respondió desde su propia experiencia: “Tenemos muchos capítulos en nuestra vida, si tenemos la suerte de tener un libro completo”. Contó que ya no mantiene contacto con algunos de sus mejores amigos de la escuela y que tampoco siente la necesidad de recuperar aquellos vínculos. “Nuestra relación fue beneficiosa, fantástica y maravillosa mientras ocurrió, y después ese capítulo se cierra y uno sigue adelante”, explicó.
Al mismo tiempo, conserva uno o dos amigos desde que tenía aproximadamente cinco años. Para él, el secreto de esos vínculos está precisamente en no quedar detenidos en el pasado. “Las amistades que duran mucho tiempo tienen que crecer con vos como ser humano”, señaló.
Biel encontró enseguida un recuerdo propio. Habló de una amiga de la escuela con quien se sentaba en las hamacas y a quien, cuando tenía alrededor de 14 años, le confesaba su temor a crecer. “No quiero ser más grande que ahora”, recuerda haberle dicho.
Hoy las dos son madres de dos varones; Biel tiene a Silas y Phineas, fruto de su matrimonio con Justin Timberlake, y aunque sus vidas tomaron rumbos distintos, siguen formando parte de la vida de la otra. “Mirar a tus amigos y pensar: ‘Dios, mirá esta vida que construiste’”, reflexiona Biel, visiblemente movilizada por el recuerdo.
“Una amistad duradera es algo hermoso”, concluye. Y agrega: “Resiste el paso del tiempo y es algo muy raro”.
Acción, humor y un lenguaje universalAdemás de persecuciones y grandes escenas de riesgo, Matchbox se apoya en la comedia. Y allí fue Biel quien admitió encontrarse nuevamente fuera de su terreno más conocido.
“Probablemente sea el género que menos hice en mi carrera”, reconoce. La actriz contó que le gustaría sumar más comedias a su recorrido y que, justamente por su falta de experiencia, todavía lo vive como uno de sus registros más vulnerables. El desafío era sostener la gravedad de lo que ocurre en la historia, resolver las escenas físicas y, al mismo tiempo, encontrar los momentos de humor de cada personaje.
Cena, con mayor experiencia en el género, puso el foco en la comedia física. Según él, los chistes apoyados exclusivamente en el diálogo no siempre funcionan de la misma manera en distintos países. El cuerpo, en cambio, puede construir un lenguaje mucho más universal. Citó a Buster Keaton, Charlie Chaplin y Jackie Chan como ejemplos de artistas capaces de narrar y hacer reír sin depender de las palabras. “Si fuera una película muda, ¿entenderían lo que está pasando? Creo que con Matchbox sí”, sostuvo Cena.
Esa dinámica también se apoyó en la química que se generó dentro del elenco. Al ser consultados por los compañeros de reparto con los que más habían disfrutado trabajar por fuera de la Matchbox Gang, Cena y Biel coincidieron en un nombre: Golshifteh Farahani.
“Es increíble”, señaló Biel antes de intentar definirla: “Es como una criatura luminosa y tiene un corazón enorme. Creo que puede ser mi girl crush”.
Cena no dejó pasar el comentario: “Sé que es el girl crush de mi esposa”, respondió, entre risas.
De los autos de la infancia a un Lamborghini falsoLos autos no solo articulan la película: también forman parte de la historia personal de sus protagonistas.
Cena contó que jugaba con Matchbox durante su infancia y que aquel hobby terminó convirtiéndose en su amor por los automóviles. Biel, aunque nunca llegó al nivel de entusiasmo de su compañero, también recordó haber jugado con esos autos junto a su hermano.
Cuando la charla derivó hacia los primeros vehículos que compraron con su propio dinero, Biel recordó un Ford Bronco negro de 1993, adquirido cuando tenía 16 años y obtuvo su licencia. Lo decoró con dados colgando del espejo retrovisor y una pequeña bailarina de hula en el tablero. “Pensaba que era lo más cool”, recordó.
Cena respondió con una historia bastante menos feliz. Cuando comenzó a alcanzar el éxito en WWE quiso tener un Lamborghini, pero terminó comprando una réplica. “Compré un Lamborghini falso”, resumió. Según relató durante la conferencia, lo adquirió a comienzos de 2004 y recién consiguió terminarlo en 2025, después de que pasara por distintos talleres y constructores. Aseguró que, en total, terminó gastando 825.000 dólares y que cuando finalmente lo vendió acumuló una pérdida de 720.000 dólares.
“Creo que la gente debería hablar más de sus fracasos”, dijo Cena. Durante años, explicó, siguió invirtiendo dinero porque ya estaba demasiado comprometido con terminar el proyecto. Con el tiempo comprendió también qué había buscado en aquel auto: “Quería que pareciera que había triunfado”, reconoció. Pero aquella experiencia terminó dejándole otra medida del éxito: “No llegás por lo que tenés. Llegás por esa sensación dentro tuyo de saber que sos suficiente”.