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José Cobo Cano: “La democracia empieza a ser limada desde muchas aristas”

MADRID.- El cardenal José Cobo Cano, arzobispo de Madrid, ...

MADRID.- El cardenal José Cobo Cano, arzobispo de Madrid, lo conoce bien al Papa: fueron creados cardenales por Francisco durante la misma tanda, en septiembre 2023 y durante dos años trabajaron juntos ya que también es miembro del dicasterio para los Obispos que dirigía entonces Robert Prevost.

A horas de su llegada a Madrid, Cobo Cano, de 60 años, admite que está “con un estrés muy grande” porque será el anfitrión de esta primera etapa de su viaje de seis días a España, que comenzará este sábado y que significó semanas de intenso trabajo. “Es un poco agobiante, pero también una alegría porque yo pensaba que me iba a encontrar con muchas dificultades, muchos obstáculos, pero fui encontrando mucha gente buena: el Papa saca lo mejor de nosotros”, dijo, sonriente, en una entrevista con LA NACION.

-¿Que espera de la visita papal?

-Vivimos en un tiempo en que la gente vemos que está desanimada, que está muy preocupada, y cuando hemos dicho que viene el Papa, la sorpresa la hemos llevado nosotros y es que de repente surgió una gran expectación y un gran deseo. Entre la comunidad católica, es normal, pero de repente hemos notado que en las instituciones, las fundaciones, el mundo civil, hubo mucha expectación. De repente hacer algo juntos y algo que está por encima de la política, de las ideologías, de las pequeñas miras, hacer algo juntos, a la gente le ilusiona. Hay mucha gente que se ha movilizando con esta visita.

-¿Como es visto el papa León aquí? ¿Su contrapunto con Donald Trump le ha dado popularidad?

-Bueno, él tiene la postura de la Iglesia respecto a la guerra y es una postura que no es nueva. Lo que pasa que la misma voz parece nueva en escenarios distintos. El Papa va ocupando su espacio, lleva un año y en el mundo él y su voz van también ocupando un espacio especial.

-Usted lo conoce bien al papa León ¿cómo lo describiría?

-Un gran agustino, un hombre muy profundo, la espiritualidad agustiniana la tiene muy integrada, es un hombre de mucha reflexión, lo que se le dice, uno tiene conciencia que lo está interiorizando y lo está entendiendo y si no, pregunta. Y es un hombre valiente, que sabe tomar decisiones, en el momento adecuado: controla muy bien los tiempos, sabe en cada tiempo qué decisión tomar.

—Usted conoció bien al papa Francisco, que lo designó arzobispo de Madrid y luego cardenal a los 57 años. ¿Se disipó en España ese cierto malestar —similar al que también se percibía en la Argentina— por el hecho de que finalmente nunca visitara el país?

-Yo creo que a los españoles se nos pasa rápido. O sea, el enojo de que no venga el Papa, pues, ya está. Pero viene otro papa y ya se nos ha olvidado lo que ha pasado antes. El papa Francisco tenía una “política de visitas” muy claras: él quería ir a sitios muy marginales, sitios que necesitaban el enfoque mundial para reconocer que estaban. Entonces, él iba a Lesbos, él iba al norte de África, iba a lugares concretos para decir aquí hay un problema y aquí es donde tiene que estar la Iglesia. Esa era su política de viajes. Bueno, el papa León es otro Papa, tiene un papado también muy largo y tiene otro criterio, entonces a los españoles yo creo que ya se les ha olvidado, simplemente con la alegría de que viene el Papa, lo que había pasado antes.

-León XIV se va a convertir el lunes en el primer papa que le habla al Congreso, en un momento políticamente complicado para el gobierno de Pedro Sánchez, salpicado por diversos escándalos de corrupción. ¿Qué espera usted de ese discurso?

-Pues yo creo que sacar lo mejor de los políticos y de la política. Es decir, tenemos la oportunidad de alzar la mirada, como dice el lema de la visita y de mirar a la política y dar las gracias a los políticos, porque hay buenos políticos y hay gente que está dando la vida por la política con mayúscula. Y entonces yo creo que esa es la virtud que tiene la Iglesia, de repente elevar la mirada y decir qué bien que podemos tener un horizonte, que la Iglesia también da la mano a todos los que están trabajando por el bien común y por hacer una sociedad mejor.

-El Papa también llega en un momento delicado también para la Iglesia Católica por el escándalo de los abusos, una herida grande, ¿se espera que se encuentre con víctimas?

-Efectivamente, hay propuestas, pero las entrevistas privadas que tenga el Papa siempre se dan a conocer después de que se produzcan. El tema del trabajo con abusos, también es un tema que en España ya llevamos trabajando y en concreto en la diócesis de Madrid desde hace ocho años tenemos un proyecto de atención a víctimas que nos hace ver no solo las víctimas de abusos sexuales a menores, sino que estamos trabajando todo el tema de abusos incluso de conciencia y todas las ramificaciones que va haciendo. Y nos está exigiendo una atención integral de las personas y eso es lo que podemos aportar. También la iglesia en España, en otros niveles, pues ha hecho también su proceso de cambio cultural, de darse cuenta de ser proactivos en esto.

-Otro tema que va a ser clave y que va a ser en la tercera y última parte del viaje, que es Canarias, es el drama de los inmigrantes. En ese sentido, tengo entendido que la iglesia acompañó también la propuesta del gobierno de regularización de migrantes...

-Sí, el tema de la legislación actual, la regularización, es un proyecto antiguo para la iglesia. ¿Por qué? Porque dentro del pacto migratorio hay una realidad muy grave que es que hay un sector que ya están construyendo la ciudadanía, que están pagando impuestos, que están trabajando aquí y que no tienen ningún derecho, que han venido y que están construyendo nuestras ciudades y nuestro país. ¿Qué hacemos con ellos? Sabiendo que este no es todo el problema de la migración, porque está el tema de los flujos de llegada, está el tema también de la regularización de las fronteras y de la postura desde Bruselas que tenemos que tomar. La Iglesia, desde el papa Francisco, de forma muy directa afronta el reto migratorio como una realidad de nuestro siglo.

-¿Cuáles son los otros grandes desafíos para la Iglesia en España?

-Bueno, en España tenemos una larga lista. Yo creo que el primero es el enfrentamiento, la ideologización de todo y yo creo que la Iglesia también tiene una función de elevar miradas y de provocar la reflexión en torno a lo que significa el bien común, que quizás se nos olvida, porque nosotros aquí en España hablamos del interés general, pero el bien común es mucho más. ¿Cómo trabajamos por el bien común? La dignidad humana, la mirada a la sociedad desde la dignidad humana en un momento donde los derechos humanos empiezan a ser restringidos y donde la democracia empieza a ser limada desde muchas aristas. Entonces yo creo que son los temas que efectivamente podemos plantear y, cómo no, el tema de los más vulnerables. La Iglesia siempre está trabajando con ellos y siempre es el lugar que lo presenta. Son los grandes retos que tenemos en nuestro tiempo y eso es lo que el Papa también me imagino que va a estar contando.

-¿Cómo ha cambiado la Iglesia en España desde el último viaje de un Pontífice, el de Benedicto XVI en 2011?

-Pues, como toda la sociedad europea: esto va muy rápido. La Iglesia y la sociedad han cambiado mucho y la Iglesia que se va a encontrar el papa León es una Iglesia distinta a la Iglesia de Benedicto. Es una generación distinta, hemos pasado un coronavirus, hemos pasado también una evolución democrática, hemos pasado también una visión y una desesperanza que vamos viendo que va creciendo. Entonces la sociedad va cambiando y la Iglesia también… Creo que lo que se mantiene y en España eso sí es verdad, es el entusiasmo por el Papa. Eso nos va un poco en la cultura y aquel entusiasmo que recibió a Benedicto, yo creo que es un entusiasmo parecido al que va a encontrar el papa León.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/jose-cobo-cano-la-democracia-empieza-a-ser-limada-desde-muchas-aristas-nid05062026/

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