Junior Marabel: casi pierde una pierna, estuvo un año sin jugar y hoy pelea por ser el goleador del fútbol argentino
“Frente a mi casa vivían unos parientes que tenían moto. Yo me puse a jugar, aceleré y la moto se levantó y cayó encima de mi cuerpo. Un fierro me atravesó el gemelo, el corte era gigante. ...
“Frente a mi casa vivían unos parientes que tenían moto. Yo me puse a jugar, aceleré y la moto se levantó y cayó encima de mi cuerpo. Un fierro me atravesó el gemelo, el corte era gigante. Cuando llegué al hospital, el médico me dijo: ‘Pueden pasar muchas cosas: perder la pierna o no volver a caminar”.
Junior Osvaldo Marabel es, además de un jugador marcado por una historia límite, uno de los máximos goleadores del fútbol argentino. Una de las revelaciones del Torneo Clausura y un futbolista con una historia de vida muy distinta a la de la mayoría: se repuso de un accidente que pudo costarle muy caro, se levantó, vistió la camiseta de siete clubes entre Paraguay, Argentina y Chile y este año recaló en Sarmiento para establecerse como una de las figuras del conjunto de Facundo Sava que este miércoles recibirá a River, por el pendiente de la fecha 11, en un partido clave por la pelea de arriba.
La camiseta número 27, que lo acompañó en gran parte de su carrera y ahora en el Verde, es, de algún modo, una cicatriz. Es la cantidad de puntos que recibió en aquella intervención en la que pudo dejar mucho más que el futuro de su carrera. En ese entonces daba sus primeros pasos de una carrera que lo llevó por Capiatá, Cerro Porteño, 12 de Octubre, Guaireña, General Caballero, Unión, Palestino y Sarmiento, donde lleva ocho gritos en el Clausura y ante el Millonario buscará alcanzar a Agustín Modica, de Gimnasia y Esgrima de Mendoza, que lidera la tabla de artilleros con uno más.
Pero su historia tiene poco de convencional. Aquella situación que vivió a los 12 años, mientras daba sus primeros pasos en las inferiores de Capiatá, marcó no solo su carrera sino también su vida y le dejó una forma de afrontar las dificultades que hoy traslada al campo de juego. Es un 9 de área, con olfato, muy buen cabezazo y un alto grado de efectividad. Pero también tiene sacrificio: corre, presiona y no se da por vencido.
“Por la profundidad de la herida pasé un año sin jugar. Gracias a Dios, la vida me dio otra oportunidad y estoy aprovechando al máximo todos los días. El número 27 intento usarlo en cada club al que voy, ya que es una marca para toda la vida”, cuenta a LA NACION este delantero de 28 años y 1,86 metro de altura que debutó profesionalmente en 2017 y, tras convertir ocho goles en 22 partidos, dio el salto a Cerro Porteño, donde casi no tuvo lugar: apenas disputó cuatro encuentros y no convirtió.
El golpe fue duro. “Al menos diez veces pensé en dejar todo, se me vino el mundo abajo. Después empecé la rehabilitación y el especialista me dijo que tenía un 50% de posibilidades de volver a jugar, aunque probablemente iba a necesitar algún tipo de apoyo ortopédico. El músculo se había acortado y no podía mover la pierna con normalidad. Pero me propuse recuperarme y lo conseguí. Empecé de nuevo y hoy disfruto cada partido”, explica.
En 2022, Marabel tuvo su primera experiencia en la Argentina: Unión compró el 60% de su pase por una suma cercana a los 600.000 dólares. La adaptación no fue sencilla. La noche del estreno marcó el sobre la hora para el triunfo 2-1 ante Vélez, pero después sufrió una distensión en la rodilla derecha y nunca terminó de afirmarse: convirtió dos goles en 31 partidos. La reinvención llegó en Palestino, donde encontró su mejor nivel: marcó 22 goles en 83 partidos entre todas las competencias, incluidas la Copa Libertadores y la Sudamericana. Después recaló en Sarmiento, donde ya suma 14 goles en 29 partidos -seis de ellos en el Apertura- y pelea por convertirse en el primer futbolista del club en terminar como goleador de un campeonato de Primera División.
El antecedente reciente juega a su favor: de los últimos nueve torneos, apenas uno tuvo como máximo artillero a un futbolista de uno de los cinco grandes: Miguel Borja, en 2022. Los otros fueron Mauro Boselli, de Estudiantes; Mateo Retegui, de Tigre; Michael Santos, de Talleres; Pablo Vegetti, Lucas Passerini y Franco Jara, de Belgrano; Tomás Molina, de Argentinos Juniors, y Ronaldo Martínez, de Platense.
—Después de tanto luchar, ¿cómo vivís este presente con Sarmiento?
—Muy contento. Creo que el sacrificio, el trabajo y la dedicación hacen que las cosas pasen como uno sueña. A principio de año visualicé este momento y vine con mucha convicción de que podía darse así. Ahora quiero terminar el año de la mejor manera, tanto en lo colectivo como en lo individual.
—Ahora viene River, un rival directo en la pelea del Grupo B.
—Sí, va a ser un partido difícil. River tiene jugadores de muchísima jerarquía, pero tampoco será fácil para ellos. De local venimos muy bien y vamos a hacer todo para seguir así.
En 2018, ocho años después del episodio que puso en riesgo su futuro, Marabel tuvo su primera experiencia con la selección de Paraguay: ingresó sobre el final de un amistoso del Sub 21 que terminó con derrota 2-1 ante Países Bajos. Después siguió bajo la órbita de distintos entrenadores, pero no volvió a tener una oportunidad. Ahora, con Gustavo Alfaro al frente de la Albirroja, mantiene la ilusión de recibir otra convocatoria. “El llamado es un sueño que quiero cumplir y sé que en algún momento se va a dar. Mientras tanto, trabajo y trato de rendir en mi club para que llegue esa oportunidad”, dice Junior, el futbolista que aprendió desde muy chico a no bajar nunca los brazos.