Karoline Preisler: “Si nos rendimos, la vida de nuestros hijos carecerá de libertad”
Como tantos ciudadanos europeos, Karoline Preisler está preocupada por las crecientes manifestaciones callejeras en las que se funden sectores de la extrema izquierda con inmigrantes islamistas y ...
Como tantos ciudadanos europeos, Karoline Preisler está preocupada por las crecientes manifestaciones callejeras en las que se funden sectores de la extrema izquierda con inmigrantes islamistas y jóvenes de las elites académicas. En esas protestas se lanzan consignas racistas, antisemitas y antioccidentales, y es frecuente en ellas el apoyo a grupos terroristas, tales como Hamas, que han cometido atrocidades contra poblaciones civiles indefensas.
“Mi pasión es la sociedad civil”, dice esta abogada alemana y docente de 54 años, madre de cuatro hijos, que reside en Berlín, donde nació en 1971, y busca actualmente ser elegida al parlamento de su ciudad en representación de un partido de centro. Preisler creció del lado oriental del muro de Berlín y en su juventud militó contra el comunismo y en pos de la unificación alemana. “Hemos luchado contra la injusticia y la opresión. Luchamos por nuestra libertad”, dice Preisler en entrevista con LA NACION desde Berlín. “Ahora los yihadistas quieren quedarse con nuestras libertades. No lo voy a permitir.”
Lo curioso e inspirador es el método que adoptó Preisler para enfrentar los mensajes de odio que se suceden en esas protestas. Cuando toma conocimiento de una manifestación de corte antisemita, imprime en su casa pequeñas pancartas con consignas humanistas en las que combina sentido común con decencia humana elemental. Se viste de forma impecable, elegante y colorida. Impermeable rojo y cartera amarilla. Saco verde y camisa azul. Colores fuertes y alegres. Combina su conjunto con un ramo de flores en la mano, lo que según ella refuerza su mensaje de equilibrio, civilidad y no violencia. Se dirige a la manifestación -siempre sola y en transporte público- y al llegar, se posiciona en medio de la multitud con expresión amable y expone sus pancartas sosteniéndolas sobre su cabeza.
Cuando toma conocimiento de una manifestación de corte antisemita, imprime en su casa pequeñas pancartas con consignas humanistas en las que combina sentido común con decencia humana elemental
Su consigna más conocida es: “La violación no es resistencia”, una alusión al abuso sufrido por decenas de mujeres israelíes el 7 de octubre de 2023. Pero tiene varias más: “Hay que creerles a las mujeres israelíes”. “Putin go home”. “No dejamos a nadie atrás”. Su presencia suele enloquecer a los manifestantes. La han insultado, escupido y golpeado. Intentan robarle las pancartas. En una oportunidad, un hombre fornido la atropelló violentamente, causándole traumas físicos que persisten. Preisler jamás responde de forma agresiva e incluso se niega a denunciar a sus agresores. “Son pobre gente. No necesito agregar sal a sus heridas denunciándolos ante la policía,” dice. Hoy la policía es la que le exige a Preisler que informe sobre su presencia en protestas callejeras para brindarle seguridad.
Así, Preisler se ha transformado en una suerte de heroína popular con alcance internacional y seguidores en geografías lejanas. Desde lugares tan diversos como Canadá o Tailandia le hacen llegar ramos de flores para que lleve a las manifestaciones. Ha recibido numerosos premios de entidades públicas y privadas de su país por su civismo, y se ha ganado motes como “la manifestante más valiente de Alemania”, según una portada en el periódico alemán Bild, el más leído de Europa.
La escritora argentina Ariana Harwicz, que ha compartido con Preisler una marcha en defensa de las mujeres iraníes en Berlín, destaca que sus protestas ayudan a comprender las distorsiones ideológicas actuales: “Ella desenmascara, y por eso su acción política es tan importante. Ayuda a entender la época actual, en la que si alguien dice que violar no es una forma de resistencia puede ser tildado de fascista. Muestra el estado de depravación de la lengua”.
Muchas mujeres alemanas han comenzado a replicar su forma de protesta, en lo que ella define como la creación de un movimiento de bases (grassroots movement). Preisler insiste en que es imperioso ocupar el espacio público con mensajes democráticos, para que los violentos no crean que han sembrado el temor y ganen la partida.
-¿Como llegó a pensar en esta forma de protesta, tan minimalista y tan potente a la vez?
-Fueron ideas que evolucionaron de forma natural. Yo siempre he protestado contra los autoritarismos. Cuando comenzaron a aparecer estas manifestaciones de grupos de ultraizquierda antisemitas, transmitían sus mensajes por streaming desde el mismo lugar de la protesta. Y ahí pensé que sería una buena idea que emitieran mi mensaje también. Así que me sumé a las protestas con mis propias consignas. Y rápidamente me di cuenta que tenían gran éxito por las reacciones positivas que comenzaron a llegarme desde el mundo entero. Muchas mujeres comenzaron a copiar mi forma de protesta y hoy nos hemos convertido en un movimiento.
-Sus mensajes son breves y claros.
-Así es. Los escribo en inglés para que se entiendan en todas partes y busco mensajes simples y potentes. Hay veces que algún transeúnte me consulta por mi consigna y en tal caso podemos mantener conversaciones civilizadas.
-Usted no es judía pero defiende la causa de las mujeres israelíes abusadas el 7 de octubre por Hamas.
-Sí. El antisemitismo en Alemania es un problema. No olvidemos que en este país se ha perpetrado el Holocausto, por lo que somos culpables de esa gran masacre. Yo me siento obligada a hacer algo contra el odio antijudío. Ahora están llegando a Europa nuevos antisemitas que convergen con un sector de ultraizquierda que está ávido de una nueva intifada. Como mujer, estoy shockeada por cómo mujeres islamistas y de extrema izquierda pueden estar de acuerdo con violar los derechos de otras mujeres. Lo que sucedió el 7 de octubre permanece como un crimen grave y estas supuestas activistas de los derechos humanos están calladas. ¡Es tan injusto! Como mujer, madre, hija y hermana, que esto sea así me asusta. Los islamistas son bienvenidos en mi país, pero muchos de ellos obligan a las mujeres a colocarse el hijab, a cubrirse, y las someten a violencia de género. ¿Le parece lógico?
-Su traje, su actitud, sus flores, la hacen destacarse dentro de la multitud.
-Mi imagen, las flores y mis pancartas, todas fueron ocurriendo gradualmente. Me fui adaptando a ser filmada y quería transmitir un mensaje que no me obligara hablar y que pudiese contrarrestar todos los insultos que recibo. Por eso elijo colores bellos, flores hermosas, y me manejo con corrección y educación, todo con un pequeño mensaje simple y convincente.
-Las flores tienen una fuerza en sí mismas.
-SÍ. Las flores pasaron a ser importantes, porque muchas veces me protegen de ser golpeada. Algunas veces las regalo. Recibo donaciones del mundo entero. De Canadá, Israel, Tailandia. Adoro esa conexión.
-¿Siente que las protestas son odio antijudío?
-A La mayoría de las personas en estas protestas no les importan los palestinos. Si bien hay hoy un cese de fuego, eso no les interesa en absoluto. Lo que quieren es aniquilar a Israel y a los judíos del mundo. Nadie allí está preocupado por mejorar las condiciones de vida de mujeres y niños o minorías.
-Debe requerir mucho coraje mezclarse en estas manifestaciones.
-No quiero mentir. Es aterrador. Las heridas que tengo son dolorosas y mis hijos están constantemente bajo amenaza. Pero lo cierto es que, si nos rendimos, la vida de nuestros hijos carecerá de libertad. Eso me obliga a continuar. Sé lo que es la falta de libertad. La he vivido en forma personal y es horroroso.
-Tiene protección policial.
-Si no fuese por el excelente trabajo que realiza la policía, ya me hubieran matado o herido gravemente. Me amenazan, me siguen en el bus. Recibo amenazas de muerte. La violencia es enorme. Pero estoy convencida que el activismo prodemocracia es necesario.
-¿Y cómo se lleva con la fama positiva que generó?
-Me gusta. Hay gente en el mundo que me ofrece ir a visitarlos. Una vez me escapaba de unos matones y una persona me protegió y me dio dinero para el taxi. Otra vez un motociclista me sacó de un lugar complicado. Creo que el mundo civilizado se está uniendo y eso me alienta.
-¿Cómo se imagina hacia adelante?
-Quiero expandir este trabajo. Quiero entrar al parlamento de la ciudad. Se vienen tiempos difíciles. Pero no podemos sucumbir al terror. Hay que ser valientes. Si yo puedo hacerlo, otros también pueden hacerlo. El futuro depende de nosotros.