La confesión de Sally Field sobre su relación con Robin Williams en el set de Papá por siempre: “Lo volví loco”
A más de tres décadas del estreno de Papá por siempre, siguen apareciendo historias inéditas sobre el rodaje de una de las comedias familiares más queridas de los años 90. Esta vez fue Sally ...
A más de tres décadas del estreno de Papá por siempre, siguen apareciendo historias inéditas sobre el rodaje de una de las comedias familiares más queridas de los años 90. Esta vez fue Sally Field quien sorprendió al público al revelar una anécdota tan inesperada como divertida sobre su trabajo junto a Robin Williams.
Durante una reciente entrevista en el programa The Late Show with Stephen Colbert, la actriz contó que, mientras todo el equipo de filmación estallaba en carcajadas ante las improvisaciones constantes de Williams, ella se mantenía completamente seria. Y eso, según recordó entre risas, terminaba desesperando al actor.
“Yo nunca me reía, jamás. Todos los demás se reían y seguían adelante, pero yo no”, confesó Field.
La revelación sorprendió porque Williams era famoso precisamente por su capacidad para romper la solemnidad de cualquier escena. Su humor espontáneo, vertiginoso e impredecible se convirtió en una marca registrada tanto dentro como fuera de cámara. En el set de Papá por siempre, esa energía era permanente: improvisaba, inventaba voces, hacía gestos absurdos y cambiaba diálogos sobre la marcha con el único objetivo de provocar la risa de quienes trabajaban con él.
Sin embargo, con Field las cosas no funcionaban. La protagonista de Magnolias de acero explicó que estaba tan concentrada en mantenerse dentro del personaje de Miranda Hillard —la exesposa del protagonista— que decidió no ceder ante las bromas de Williams. Con el tiempo, aquello terminó convirtiéndose casi en un juego interno entre ambos.
“Lo volvía loco”, recordó. Y agregó: “No tenía gracia. Simplemente no tenía gracia”. La frase, claramente dicha en tono humorístico, provocó la risa del público en el estudio. Field explicó que Robin insistía constantemente en intentar quebrar su seriedad con nuevos chistes o improvisaciones cada vez más disparatadas, pero ella seguía imperturbable.
Paradójicamente, quien sí logró hacerla reír durante el rodaje fue Pierce Brosnan, el actor que en la película interpretaba a Stu, el refinado y exitoso nuevo interés amoroso del personaje de Field.
La actriz recordó especialmente una escena filmada en un restaurante. Mientras estaban sentados en la mesa, Brosnan improvisó un ruido similar a una flatulencia utilizando el brazo. El gesto fue tan inesperado y absurdo que Field terminó rompiendo en carcajadas inmediatamente. “Ahí sí me morí de risa”, contó.
La anécdota refleja perfectamente el clima creativo y caótico que caracterizó el rodaje de aquella comedia que terminaría convirtiéndose en uno de los trabajos más recordados de Williams.
Estrenado en 1993, el film narra la historia de Daniel Hillard, un actor desempleado y padre divorciado que, desesperado por pasar más tiempo con sus hijos, crea el personaje de una excéntrica niñera británica llamada Euphegenia Doubtfire. Disfrazado bajo capas de maquillaje y prótesis, Daniel logra infiltrarse en la vida de su exfamilia sin que nadie descubra su verdadera identidad.
La película combinaba humor físico, improvisación y momentos profundamente emotivos, algo que Williams manejaba con una naturalidad extraordinaria. Su interpretación convirtió a Papá por siempre en un ícono del cine familiar de los años 90 y consolidó aún más su reputación como uno de los grandes talentos cómicos de Hollywood.
Pero detrás de aquella gracia y aquella energía que parecían inagotables existía también una faceta mucho más vulnerable.
El 11 de agosto de 2014, Robin Williams fue hallado muerto en su casa de Paradise Cay, en California. Tenía 63 años. La noticia conmocionó al mundo entero y generó una ola inmediata de homenajes por parte de colegas, admiradores y figuras públicas.
En un primer momento se informó que el actor atravesaba una fuerte depresión. Más tarde se supo que también padecía un caso no diagnosticado de Demencia por cuerpos de Lewy, una enfermedad neurodegenerativa devastadora que afecta las funciones cognitivas, motoras y emocionales.
Su esposa, Susan Schneider Williams, expresó entonces un mensaje profundamente conmovedor: “Esta mañana perdí a mi esposo y a mi mejor amigo, mientras que el mundo perdió a uno de sus artistas más queridos y a un ser humano maravilloso”.
La muerte de Williams provocó reacciones en todos los ámbitos. El entonces presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, lo describió como “único” y destacó la enorme capacidad del actor para conmover el espíritu humano a través de la comedia y la sensibilidad.
Hollywood también quedó paralizado. Estudios, actores, directores y compañeros de trabajo recordaron no solo su talento extraordinario, sino también su calidez personal. Muchos coincidieron en que Robin Williams poseía una combinación rarísima de genialidad artística y profunda humanidad.