La filosa pregunta de Mario Pergolini que descolocó a Gonzalo Heredia: “¿Y por qué no lo terminás?
En medio de las funciones de su obra de teatro El estado de la unión en el Teatro Picadero, esta semana ...
En medio de las funciones de su obra de teatro El estado de la unión en el Teatro Picadero, esta semana Gonzalo Heredia estuvo en Otro día perdido (eltrece) y mantuvo una divertida charla con Mario Pergolini. Sin embargo, en un momento la conversación llegó a un punto de tensión cuando el actor hizo una revelación personal y el conductor no se lo dejó pasar. Sin vueltas ni rodeos, y frente a todo el estudio y la audiencia, le hizo una punzante pregunta: “¿Por qué no terminás el secundario?”.
Durante el mano a mano, el actor habló de su juventud y recordó la época en la que trabajaba en un taller mecánico: “Mi papá es mecánico, sigue trabajando ahí y yo estuve con él dos años y dejé el secundario”. Esta última parte quedó resonando en la cabeza del conductor: “Tiempo, ¿no terminaste el secundario?“. Sin dar excusas, Heredia admitió que no y el conductor le preguntó: ”¿Y por qué no terminás el secundario?“.
“Es increíble. ¿Ustedes notaron la cantidad de gente adulta con la que nos cruzamos acá que no terminó el secundario? ¿Y con qué cara les decís a tus hijos que vayan a terminar el colegio?“, insistió Pergolini. ”Con esta", sostuvo Heredia. Contó que dejó sus estudios cuando estaba en tercer año. Luego hizo un año y medio de la escuela nocturna, pero volvió a dejar. Cuando le consultaron si le gustaría finalizarlos, dijo: “No, ahora no”.
En este sentido, contó que hizo una maestría en Escritura Creativa en la Universidad Nacional de Tres de Febrero (UNTREF). Si bien para inscribirse necesitaba el título de acreditación de sus estudios, tuvo que “presentar ciertas credenciales y avales” para cursarla. Además de la actuación, Heredia hizo una destacada incursión en la literatura y ya publicó tres libros: Construcción de la mentira, El punto de no retorno y Extranjera.
“El hábito de la lectura empezó siendo una obsesión y una especie de bálsamo, pero con el tiempo. En ese momento en mi familia no existía el objeto libro. No había biblioteca, no había nadie en la familia que leyera o que tuviera alguna cercanía con el arte. Fue bastante difícil deconstruir la idea de lo que era un lector en mi vida”, reflexionó.