La furiosa reacción del gobierno de Netanyahu a la elección de la ganadora del Nobel de la Paz
JERUSALÉN.– EL gobierno del primer ministro israelí, ...
JERUSALÉN.– EL gobierno del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, dijo el viernes que el Nobel de la Paz otorgado el mismo día a la abogada sudafricana Navanethem “Navi” Pillay, exalta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, legitima el “odio contra Israel”.
De 85 años, Pillay presidió, entre otros, la comisión de investigación independiente de la ONU que concluyó el año pasado que Israel cometió un genocidio en la Franja de Gaza. Ya entonces Tel Aviv había rechazado el informe por considerarlo “escandaloso”.
If there were an award for lies, hatred, and blood libels, Navi Pillay wouldn’t just be a contender. She’d be a frontrunner.
Her role in the relentless, politically motivated demonization of Israel and promotion of the genoLIE speaks volumes.
Awarding Pillay the Nobel Peace…
“Su papel en la implacable demonización de Israel por motivos políticos y en la promoción de la mentira del genocidio habla por sí solo”, escribió el Ministerio de Relaciones Exteriores israelí en un comunicado en X tras la entrega del premio.
“Otorgarle el Premio Nobel de la Paz a Pillay no es un reconocimiento de la justicia. Es el uso grotesco de un premio como arma para legitimar el odio y los prejuicios contra Israel”, disparó.
“Ahora que el comité del Nobel ha premiado la mayor mentira del siglo XXI, Joseph Goebbels seguramente está aplaudiendo desde el infierno”, afirmó la cartera en el comunicado, en referencia al infame ministro de Propaganda de la Alemania nazi.
La jurista sudafricana alcanzó notoriedad mundial por sus contundentes denuncias de la represión ejercida por varios gobiernos contra movimientos de protesta en el mundo árabe, especialmente en Libia y Siria.
Entre 2021 y 2025 presidió una comisión de investigación creada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU para examinar las causas profundas del conflicto israelí-palestino.
El panel, que no habla en nombre de Naciones Unidas y fue duramente criticado por Israel, concluyó que en Gaza se estaba produciendo un genocidio desde el inicio de la guerra desencadenada por el ataque de Hamas contra Israel el 7 de octubre de 2023.
El informe también acusó a Netanyahu, al presidente israelí y al exministro de Defensa de “incitar a la comisión de genocidio”. Israel, que se negó a colaborar con el organismo desde su creación, rechazó categóricamente las acusaciones.
“La responsabilidad recae en el Estado de Israel”, declaró Pillay a la AFP en 2025.
La abogada dijo también que su equipo había compartido “miles de elementos de información” con los fiscales de la Corte Penal Internacional (CPI), que investiga por separado las acusaciones de que Israel cometió genocidio durante la guerra en Gaza. Actualmente, Pillay ejerce como jueza ad hoc de la CIJ, donde participa en un caso sobre la minoría rohinyá.
El Comité Nobel se distanció de las conclusiones del informe sobre Gaza y aclaró que la distinción no supone avalar la calificación de genocidio.
“Es su informe, el informe de la comisión. Por supuesto, confiamos plenamente en su profesionalismo y su integridad, pero se trata del trabajo de una comisión de investigación de la ONU. La decisión corresponderá a la Corte Internacional de Justicia (CIJ). El Comité Nobel no es un tribunal”, afirmó el presidente del Comité Nobel, Jorgen Watne Frydnes, a la agencia AFP al ser consultado sobre el tema.
La larga trayectoria de PillayNacida en 1941 en Durban, en la costa este de Sudáfrica, en el seno de una familia de origen tamil, Pillay creció en un barrio humilde durante el régimen de segregación racial del apartheid. Estudió Derecho en la Universidad de Natal antes de obtener una maestría y un doctorado en Harvard. Se convirtió en la primera mujer no blanca en abrir un bufete de abogados en Durban, donde ganó reconocimiento por su defensa de opositores al apartheid.
En 1973 consiguió que los presos políticos recluidos en la prisión de Robben Island, donde estaba encarcelado Nelson Mandela, obtuvieran acceso a abogados. Un año después de que Mandela llegara a la presidencia tras las primeras elecciones democráticas de Sudáfrica en 1994, Pillay hizo historia al convertirse en la primera mujer perteneciente a una minoría nombrada para un Tribunal Superior del país.
Poco después, Mandela la recomendó para integrar un tribunal de la ONU encargado de juzgar a los responsables del genocidio de Ruanda.
En 1998 formó parte del grupo de jueces que estableció por primera vez que una violación podía ser considerada un acto constitutivo de genocidio. Diez años más tarde fue nombrada alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, cargo que ocupó hasta 2014.
Su infancia en la profundamente injusta sociedad del apartheid la impulsó a combatir la discriminación en todas sus formas y le valió la reputación de ser una defensora de las víctimas de la injusticia en todo el mundo.
“Sufrimos los peores insultos y la discriminación racial; nos maltrataron y nos trataron como si no fuéramos nada”, recordó Pillay en una entrevista concedida a la AFP.
Ante esa realidad, explicó, solo había dos opciones: ser “débil y llorar” o “luchar”.
“Siempre supe quién soy y cómo enfrentar cualquier forma de discriminación. Hay que atreverse a alzar la voz y condenarla. Eso es lo que hice en la ONU”, afirmó.
En esa misma entrevista, reconoció que su labor al frente de la comisión de investigación de la ONU encargada de examinar las violaciones de derechos humanos en los Territorios Palestinos e Israel había sido probablemente la misión más difícil de su carrera.
Pillay fue acusada de antisemitismo a raíz de ese trabajo, una imputación que rechazó con la franqueza que la caracteriza: “Sería gracioso si no fuera tan absurdo”.
Agencia AFP