Generales Escuchar artículo

La línea roja entre egoísmo y cooperación

La pregunta lleva siglos sin encontrar respuesta: ¿somos naturalmente egoístas o cooperativos? Hay quienes dirán que basta con ver cómo están las cosas en el mundo para saber que somos egoíst...

La pregunta lleva siglos sin encontrar respuesta: ¿somos naturalmente egoístas o cooperativos? Hay quienes dirán que basta con ver cómo están las cosas en el mundo para saber que somos egoístas. Otros sostendrán que gracias a nuestro espíritu cooperativo la especie ha sobrevivido hasta hoy y ha logrado sus grandes conquistas técnicas, científicas y sociales. Hay abundante literatura, estudios y experimentos que sostienen una u otra posición, comenzando con El origen del hombre (1871), del naturalista inglés Charles Darwin, o Ayuda mutua (1902), del geógrafo anarquista ruso Piotr Kropotkin. Los pesimistas respecto del destino humano se inclinarán por la hipótesis del egoísmo, los optimistas por la del cooperativismo. Pero, como suele ocurrir, las cosas no son ni blancas ni negras. Navegan en el gris.

Johnatan Goodman, científico social inglés de la Universidad de Cambridge, investiga este tema y piensa que “nuestra predilección colectiva por la explotación, el engaño y la competencia es tan importante como la cooperación en la historia de la evolución humana”. Autor del reciente libro Rivales invisibles: cómo evolucionamos para competir en un mundo cooperativo, Goodman afirma: “Evolucionamos no para cooperar ni para competir, sino con la capacidad de ambas, y con la inteligencia para ocultar la competencia cuando nos conviene, o para engañar cuando es probable que salgamos impunes”.

Dado que somos seres sociales y necesitamos del otro para sobrevivir y prosperar, tendemos a asociarnos en grupos o tribus de consanguíneos, de afines o de iguales, no siempre por amor, sino muchas veces por conveniencia y seguridad. En el interior de esos grupos solemos ser cooperativos, pero en la relación con otros nos volvemos competitivos y no siempre respetamos las reglas del juego. Un estudio de Aneesh Raghunandan (de la Universidad de Yale, en los EE.UU.) y Shiva Rajgopal (de la universidad de Columbia) muestra que las empresas que se declaran socialmente responsables son las que infringen con mayor frecuencia las leyes ambientales y laborales, generan mayores emisiones de carbono y dependen más de los subsidios gubernamentales. Y lo que ocurre con las organizaciones, que no son entes abstractos, suele verificarse a menudo también con las personas. La cooperación y la solidaridad suelen ser más fáciles de enunciar que de practicar.

“Tendemos a asociarnos en grupos o tribus . En el interior de esos grupos solemos ser cooperativos, pero en la relación con otros nos volvemos competitivos y no siempre respetamos las reglas del juego”

Por otra parte, advierte Goodman, no es lo mismo cooperar que ser cooperador. Muchas veces se coopera por conveniencia y otras tantas por coerción. Una prueba es el famoso Juego del Prisionero, en el que dos personas son interrogadas por separado por la policía y si cooperan mutuamente se benefician, o si se traicionan mutuamente se perjudican, pero ambas ignoran qué hará el otro. Cooperar o traicionar para beneficio propio, esa es la cuestión, en definitiva. En numerosas ocasiones se coopera para evitar sanciones o para mejorar la propia imagen, pero se actuaría de modo egoísta si no hubiera sanción o mirada externa.

“Con demasiada frecuencia en la vida diaria, nos vemos obligados a cooperar con otros cuando no queremos, señala Goodman, ya sea pagando precios altos por la comida y el transporte, votando por un político que parece un poco menos malo que otro, o firmando un acuerdo de confidencialidad para conseguir un trabajo” Y apunta: “Piénsalo la próxima vez que escuches la frase ´gracias por su cooperación´“.

En definitiva, egoísmo y cooperativismo son posibilidades que están en nosotros y se activan de acuerdo con nuestra decisión, la que, a su vez, tiene consecuencias. Se trata del omnipresente e ineludible tema de la responsabilidad, que es siempre individual. Y esto conecta a su vez con lo que premia la sociedad: ¿La viveza criolla o la generosidad? ¿El oportunismo o la solidaridad? ¿El egoísmo o la cooperación? La respuesta está en cómo vivimos individual y colectivamente.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/conversaciones-de-domingo/la-linea-roja-entre-egoismo-y-cooperacion-nid14062026/

Comentarios
Volver arriba