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“La mayoría de los chicos de 5 años nunca vio a un pediatra”

Las primeras en aparecer suelen ser las madres. Apenas los ven estacionar sus camionetas, llegan con sus hijos en brazos. Muchas de ellas recorrieron decenas de kilómetros para llegar hasta allí....

Las primeras en aparecer suelen ser las madres. Apenas los ven estacionar sus camionetas, llegan con sus hijos en brazos. Muchas de ellas recorrieron decenas de kilómetros para llegar hasta allí. Y muchos de esos chicos nunca vieron un médico en toda su vida.

José Boggiano conoce esa escena de memoria. Es enfermero, trabaja en terapia intensiva y hace 13 años fundó la Entidad Neutral de Ayuda Humanitaria (Enashu), una organización con la que hace operativos sanitarios en comunidades aisladas del norte argentino, principalmente en el Impenetrable. Las últimas que visitaron, en noviembre del año pasado y abril de este año, fueron El Sauzalito y Nueva Pompeya, a unos 500 kilómetros de Resistencia.

Tras 33 misiones y más de 15.000 personas atendidas, Boggiano relata cómo viven las comunidades donde la falta de agua potable, médicos y medicamentos forma parte de la vida cotidiana.

—¿Cómo hace una familia del Impenetrable para cuidar su salud?

—Allá es muy difícil que las familias puedan tener una salud básica. Las necesidades son tantas que se ven obligadas a priorizar: tenés que darle de comer a tus hijos, conseguir agua para tomar, tratar de arreglar la casita en la que vivís. La salud pasa a ser algo que ni siquiera queda en segundo plano, queda totalmente relegada.

—¿En qué condiciones viven las personas que atendés en estos viajes?

—Viven en casas muy precarias. Algunas solo son un plástico con dos palos. Las más sofisticadas tienen techo de adobe. Los pisos son de tierra, se inunda todo cuando llueve. Si escarbás un poco en la tierra, está lleno de vinchucas. Les falta comida y no tienen agua potable.

—¿Las familias van al médico con alguna regularidad?

—La mayoría de los chicos de 5 años nunca vio a un pediatra. Hay pocos médicos y no dan abasto para la demanda que hay. La mayoría de las familias viven a 50 o 60 kilómetros del hospital más cercano, es muy difícil que se puedan trasladar. A veces son los médicos los que se mueven para llegar a estas comunidades, pero no pueden tratarlos en el lugar en el que están porque no pueden llevar una farmacia con ellos. Entonces diagnostican, pero no pueden dar un tratamiento.

—¿Qué pasa con el sistema de salud en esa zona? ¿Por qué está colapsado?

—Hay tres problemas. Primero, faltan muchos recursos en los hospitales. Los medicamentos que llegan no les alcanzan y la mayoría de la gente del monte nunca se hizo un análisis de sangre. En segundo lugar, los caminos están en muy mal estado y es muy difícil llegar. Y por último, falta personal. Hay médicos y enfermeros que no hicieron residencias. Faltan especialidades médicas también: en el último operativo que hicimos en el Impenetrable, nos llamaron desde el hospital de Nueva Pompeya porque había un chiquito que estaba en un estado muy grave, tenía neumonía y no había ningún pediatra de guardia en el hospital.

—¿Qué pasó con ese chico?

—Cuando nos llamaron, dejamos de atender y fuimos en las camionetas hasta el hospital, que estaba a 50 kilómetros. En el hospital, el chico fue atendido por dos pediatras y cuatro enfermeros de nuestro equipo. Lo tuvieron que trasladar en ambulancia a un hospital de alta complejidad en la ciudad de Castelli. Dos choferes y un enfermero lo llevaron, que realmente hicieron un milagro.

—¿Por qué decís que hicieron un milagro?

—Porque las ambulancias se pierden, se encajan y quedan varadas en los caminos. Se sabe que salieron, pero no llegan a destino y nadie sabe dónde están. Pasa todo el tiempo. Por esa zona, se hizo conocido el caso de una ambulancia que pasó 24 horas perdida. Pero la realidad es que no es un caso aislado, pasa todo el tiempo. Es lo normal.

—¿Hay acceso a medicamentos en el monte?

—En los hospitales públicos no tienen medicación suficiente como para atender a los pacientes, ni siquiera en lo más básico. Los enfermeros llevan un registro de los pacientes que tienen condiciones crónicas, como la diabetes o la hipertensión, para calcular cuánta medicación van a necesitar. Esa medicación debería llegarles una vez por mes pero no llega.

—¿Y qué hacen las personas cuando no pueden acceder a esta medicación?

—No la toman y su condición empeora. El primer día que estuvimos en Nueva Pompeya, recibimos una ola de gente que se enteró que estábamos ahí, y que lo único que venían a buscar era medicación para la diabetes. En menos de cinco horas repartimos 1200 comprimidos de metformina, una medicación básica para la diabetes.

—¿Cómo resuelven eso ustedes?

—Nosotros detectamos esta realidad en los primeros meses de trabajo. Por eso, tenemos una farmacia en una de las camionetas que lleva 35.000 unidades de medicamentos, para poder hacerle frente a esto. Diagnosticamos a la gente y le dejamos los medicamentos para el tratamiento.

—¿Por qué empezaron a atender casos de urgencia en los viajes? ¿Con qué realidad se encontraron?

—Nos encontramos con una realidad muy golpeada. Empezamos a atender urgencias porque la gente nos fue conociendo y se empezó a acercar. Por eso hemos ido preparando equipos que a veces los usamos y a veces no, como carros de paro o electrocardiógrafos. Además, llevamos cajas armadas para atender quemados y partos. La mayoría de los casos están vinculados a crisis hipertensivas y niveles altos de glucemia en sangre. Muchas veces se nos acercan quemados o nos llaman para atender heridos en choques o accidentes en los caminos que saben que no van a poder llegar al hospital.

—¿Qué enfermedades o condiciones de salud ves más seguido?

—Diabetes, hipertensión. También dolores lumbares, en su mayoría en mujeres, que caminan muchos kilómetros acarreando baldes para conseguir un poco de agua todos los días. Vemos muchos chicos con infecciones bucales que pierden piezas definitivas por falta de higiene. Hay muchos cuadros de desnutrición y anemia por la mala alimentación. Además, es preocupante la salud sexual de las chicas. Nos llegan chicas de 13, 14 años con dolor abdominal y cuando las examinamos resulta que llevan seis meses de embarazo. No se hacen ningún control, no tienen ningún tipo de acompañamiento. En la pandemia vimos mucho COVID. Ahora hay mucho dengue, zika en menor medida. También vimos muchos casos de tuberculosis.

—¿Cuáles son las necesidades más urgentes?

—Agua potable y cloacas. Es algo muy básico que frenaría un montón de enfermedades. Por un lado, están las cuestiones de higiene, prevenir el contagio de enfermedades con el lavado de manos. Por otro, solo brindando agua potable se evita el contagio de un montón de enfermedades, porque se contagian parásitos por tomar agua estancada o de abrevaderos.

—¿Qué fue lo que más te impactó en los primeros operativos sanitarios que hiciste con la organización?

—Antes de ir, yo nunca hubiese creído que la Argentina estaba así. La miseria que sufre esa gente es tremenda. La vida ha golpeado tanto a esas personas que están en un punto donde solo sobreviven.

—Si ustedes no organizaran estos operativos sanitarios, ¿a dónde recurrirían las familias del monte?

—Intentan recurrir al sistema de salud que tienen, llegar como sea al hospital. Pero la realidad es que si grupos como el nuestro no van, no tienen demasiadas alternativas. Es terrible, pero la gente se acostumbra al dolor y sobrevive como puede.

—Si te acompañara en un viaje al Impenetrable, ¿qué escenas concretas veríamos al llegar?

—Veríamos mucho sufrimiento y abandono. La primera imagen, apenas nos bajamos de la camioneta, serían madres con sus hijos en brazos, que se abalanzan sobre nosotros para que atendamos a los chicos. Lo más probable es que la mayoría de esos chicos nunca haya visto a un médico.

Más información

La Entidad Neutral de Ayuda Humanitaria (Enashu) es una organización que hace operativos sanitarios en comunidades aisladas del norte argentino.

Si querés conocer más sobre esta ONG, podés visitar su perfil de Instagram o Facebook

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/comunidad/la-mayoria-de-los-chicos-de-5-anos-nunca-vio-a-un-pediatra-nid09062026/

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