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La repentina muerte del profesor estrella de Cambridge que cayó por un escándalo de plagio instala un fuerte debate en Gran Bretaña

LONDRES.– La ...

LONDRES.– La muerte del académico Jason Arday, que en 2023 se convirtió a los 37 años en el profesor negro más joven de la historia de la Universidad de Cambridge, desató un intenso debate en Gran Bretaña sobre racismo, controles en la contratación de profesores y la transparencia de las políticas de diversidad, equidad e inclusión (DEI) de una de las universidades más prestigiosas del mundo.

Arday, de 41 años, fue hallado muerto el viernes en su domicilio de Londres, pocos días después de renunciar a su puesto en Cambridge en medio de acusaciones de plagio y cuestionamientos sobre distintos aspectos de su trayectoria personal. En su carta de renuncia, afirmó que había llegado “al límite de lo que razonablemente se puede esperar que soporte cualquier persona” y que ya no quería vivir bajo una “constante mirada pública”.

Tras la muerte, el primer ministro británico, Andy Burnham, llamó a la reflexión. “No es un momento para precipitarse a juzgar. Es un momento para reflexionar, diría yo, reflexionar sobre cómo se llegó a esto”, dijo.

La muerte ha provocado protestas de que las acusaciones contra Arday se convirtieron en un cruel linchamiento público motivado por el racismo El rector de Cambridge, Chris Smith, sostuvo que las acusaciones debían ser investigadas rigurosamente, pero advirtió sobre lo que calificó como una “vorágine racista” en torno al académico.

La familia, por su parte, denunció una campaña de desinformación y afirmó que Arday había sido sometido durante años a un escrutinio destinado a desacreditarlo.

En tanto, más de 90.000 personas, incluidos varios legisladores, firmaron una petición lanzada por el grupo activista Good Law Project instando a Burnham a impulsar una investigación pública sobre el presunto acoso mediático.

“No puede haber ninguna duda de que la trágica muerte del doctor Arday fue el resultado directo, previsible y previsto del acoso de la prensa”, señaló Good Law Project en su página web. “No puede haber ninguna duda de que el racismo se encontraba en el corazón de esta historia”.

El caso puso bajo la lupa a la propia universidad. Los críticos han argumentado que la universidad estaba ⁠tan interesada en contratar a un académico negro que ⁠no comprobó suficientemente las credenciales de Arday y no respondió adecuadamente cuando surgieron las acusaciones de plagio.

Una investigación de documentos internos y testimonios citada en el material reveló que, al momento de ser entrevistado para uno de los cargos de sociología más prestigiosos de Cambridge, Arday no cumplía con algunos de los requisitos establecidos por la institución, que exigían un historial de investigación de talla internacional y experiencia comprobada en la supervisión de estudiantes de doctorado.

Cambridge, sin embargo, decidió contratarlo en 2023, en un momento en que la institución estaba sometida a presión para diversificar su plantilla. Su nombramiento lo convirtió en una figura internacional de las políticas de diversidad y también, posteriormente, en el blanco de críticas de quienes cuestionan los programas de DEI.

La contratación abrió una incógnita acerca de si la universidad relajó sus propios criterios de selección en nombre de la diversidad y si, al hacerlo, expuso a Arday a un cargo para el que no estaba preparado.

Para el académico Robin Cohen, profesor de Estudios del Desarrollo de la Universidad de Oxford y especialista en cuestiones de diversidad, la intensidad de la campaña contra Jason Arday “se vio alimentada por la influencia de la derecha conservadora estadounidense”, a la vanguardia de las “guerras culturales” que agitan a las universidades.

El exministro conservador James Cleverly, cuya madre nació en Sierra Leona, sostuvo que “es muy posible” que parte del escrutinio contra Arday estuviera motivado por el racismo, pero también dijo que el caso “nunca habría llegado tan lejos si las personas dentro de las instituciones universitarias (...) hubieran llevado a cabo las comprobaciones exhaustivas y la debida diligencia que deberían realizarse con cualquier nombramiento de un académico de alto nivel”.

El debate también alcanzó las cifras de representación racial de Cambridge. Según el informe de diversidad de la universidad de 2025, solo el 0,4% de sus profesores son negros, una proporción incluso ligeramente inferior a la registrada en 2023, cuando Arday fue contratado. Actualmente hay cinco profesores negros en Cambridge.

Algunos analistas utilizaron el caso como argumento contra las políticas de DEI y acusaron a Cambridge de haber priorizado la ideología sobre los criterios académicos. Jacob Rees-Mogg, exdiputado conservador, afirmó que la universidad parecía haberse dejado influir por la “ideología de la DEI”.

Pero desde sectores progresistas también surgieron cuestionamientos hacia Cambridge, ya que sostienen que el caso demuestra los riesgos de colocar a un académico negro bajo una exposición excepcional y luego someterlo al escrutinio.

“Hay preguntas importantes para la academia, las instituciones, el periodismo y todos los que participamos en las redes sociales sobre cómo exigir responsabilidades sin perder de vista la humanidad”, escribió el activista Patrick Vernon.

La universidad anunció una investigación sobre las circunstancias del nombramiento de Arday y su trayectoria dentro de la institución. Sin embargo, sus autoridades se negaron hasta ahora a responder en detalle sobre las decisiones adoptadas, alegando que existe una investigación independiente en curso.

Concentraciones

Mientras tanto, la muerte de Arday provocó concentraciones y vigilias en Londres y Cambridge. Una de ellas reunió, según los organizadores, a unas 30.000 personas. En tanto, una colecta para ayudar a su familia superaba las 146.000 libras (unos 198.000 dólares).

Claire Lynch, una profesora jubilada para personas disléxicas, de 69 años, declaró que se sintió “horrorizada” por lo que le ocurrió a Arday, y afirmó que fue “acosado”.

“He pasado gran parte de mi vida enseñando a mis alumnos que podían hacer cualquier cosa si se lo proponían. Y ver cómo derriban a alguien que estaba haciendo exactamente eso (...) habría sido alguien al que yo habría puesto como ejemplo”, señaló.

El Runnymede Trust, un centro de estudios dedicado a la igualdad racial del que Jason Arday fue administrador, considera que los investigadores negros son “a la vez excluidos y considerados excepciones” dentro de la educación superior británica.

En un comunicado, este centro denuncia una “ofensiva ideológica” contra la diversidad que se ha “intensificado en los últimos años”.

“Como profesor negro en Reino Unido, estoy acostumbrado a ver muchos prejuicios en torno a la discriminación positiva”, declaró Steven Spoel, profesor de Biología en la Universidad de Edimburgo.

“Creo que muchos académicos negros tienen la sensación de estar siendo vigilados y de que su legitimidad está siendo cuestionada”, añade.

Quién era Arday

Jason Arday nació en mayo de 1985 en Londres, hijo de padres ghaneses.

En su autobiografía, publicada el 11 de agosto en Estados Unidos con el título “Great and Unfortunate Things” (Cosas grandes y desafortunadas), relataba que, cuando era niño, los médicos le diagnosticaron autismo y un retraso global del desarrollo que, según ellos, le impediría vivir de manera autónoma.

Arday consideraba que había sido su madre, enfermera especializada en salud mental y activista antirracista, quien le ayudó a desafiar esos pronósticos utilizando la música para estimular su lenguaje.

Aunque afirmaba que no había hablado hasta los 11 años, algunos excompañeros de clase aseguraron a The Guardian que ya hablaba antes de esa edad.

Después de formarse en el ámbito deportivo, se convirtió en profesor de educación física antes de obtener su doctorado en Liverpool, donde dejó escrita su ambición en la pared de su habitación: “Algún día trabajaré en Oxford o Cambridge”.

Ese objetivo lo alcanzó en menos de diez años. Pese a una producción científica modesta, Cambridge lo contrató y lo presentó entonces como un “investigador destacado en cuestiones de raza, desigualdad y educación”.

La muerte de Arday, que tenía dos hijos, sigue suscitando gran conmoción tres días después de su fallecimiento.

Agencias AFP, AP y Reuters, y diario The New York Times

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/la-repentina-muerte-del-profesor-estrella-de-cambridge-que-cayo-por-un-escandalo-de-plagio-instala-nid18082026/

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