La vida es así suaviza algunos fuertes contrastes que dividen a la sociedad italiana
La vida es así (La vita va cosí, Italia/2025). Dirección: Riccardo Milani. Guion: Riccardo Milani y Michele Astori. Fotografía: Simone D’Onofrio y Saverio Guarda. Música: Moses Concas. Edici...
La vida es así (La vita va cosí, Italia/2025). Dirección: Riccardo Milani. Guion: Riccardo Milani y Michele Astori. Fotografía: Simone D’Onofrio y Saverio Guarda. Música: Moses Concas. Edición: Patrizia Ceresani y Francesco Renda. Elenco: Virginia Raffaelle, Diego Abatantuono, Giuseppe Ignazio Loi, Aldo Baglio, Geppi Cucciari. Distribuidora: Mirada. Duración: 118 minutos. Calificación: audiencia general. Nuestra opinión: buena.
3 stars
La vida es así (traducción literal del título original) es uno de los más grandes éxitos recientes del cine italiano. Se mantuvo durante varias semanas al frente de las recaudaciones desde su estreno en la península, a fines de octubre de 2025, y fue vista allí por más de un millón de personas. Después de pasar hace muy poco por la Semana del Cine Italiano de Buenos Aires como una de las atracciones principales de su programación llega a las salas locales con su mezcla de pintoresquismo y crítica social.
Podría hablarse también de una toma de posición bastante elocuente que recorre todo el relato, alineada con un dilema histórico que la política italiana nunca pudo resolver: el destrato hacia el Sur, una región tradicionalmente afectada por la pobreza, el desempleo y el subdesarrollo, por parte del Norte opulento e industrializado.
En este caso, el villano que aparece a la vista de todos está representado por la poderosa empresa de desarrollo inmobiliario que quiere construir un espacio de recreo vacacional cinco estrellas en un enclave de la bellísima Costa Esmeralda de Cerdeña con playas inmaculadas y un entorno natural que resistió cualquier avance transformador.
La película se inspira en el caso real de Ovidio Marras, un sencillo pastor que, hasta su fallecimiento en 2024 a edad muy avanzada, se resistió a la venta del terreno en el que pasó toda la vida y evitó de esa manera la construcción del resort de lujo. En esta adaptación libre, Marras se convierte en Efisio Mulas, personificado por un actor no profesional y auténtico pastor de vacas de la zona, el octogenario Giuseppe Ignazio Loi, porfiado defensor de la preservación absoluta del lugar.
El contraste queda a la vista entre una tradición llena de virtuosos rituales y la amenazante llegada del progreso, dispuesto a romper con esos rituales y privar a la gente del lugar del acceso libre a esas playas de ensueño para reservarlas solo a quienes pueden pagarlas.
En el medio están los propios lugareños, que encuentran en el proyecto inmobiliario una oportunidad única para el despegue económico en una zona muy postergada. La disputa entre ellos y el obstinado pastor queda expuesta en apariencia como una batalla entre dos tipos diferentes de egoísmo, alimentado desde Milán por una empresa inmobiliaria que no siempre está dispuesta a jugar limpio.
Pero en ningún momento se cruza la frontera que nos podría llevar a un escenario de cine político o de denuncia. Todo transcurre en un tono de fábula marcado por el costumbrismo, cierta sensación de irrealidad (tenemos por un lado autos eléctricos y por el otro una llamativa ausencia del posible impacto que un caso de este tipo podría despertar en las redes sociales) y una dimensión casi caricaturesca que le quitan gravedad a los potenciales conflictos y enfrentamientos.
Cuando algo explota lo hace “a la italiana”, de un modo exagerado y casi grotesco presentado en clave de comedia. Y siempre está abierta la puerta para la redención de quienes parecen dispuestos a cambiar una realidad que debería mantenerse en nombre de las mejores tradiciones.
Todo está aquí deliberadamente simplificado, pero ese esquematismo no impide que la trama evolucione alrededor de algunos contrapuntos muy divertidos y el buen aprovechamiento de la escenografía natural de Teulada, el atractivo rincón rural de Cerdeña donde ocurrieron los hechos reales. El elenco (incluyendo al anciano pastor, un protagonista ciertamente inesperado) se compromete con naturalidad y sin esfuerzo a la propuesta.