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La vuelta de River en 90 días: cómo ven dentro del club el trabajo de Coudet luego de reemplazar a un ídolo como Gallardo

Hay 90 días de diferencia entre la salida de Marcelo Gallardo del 23 de febrero y la final del Torneo Apertura de este domingo 24 de mayo. No hubo punto medio. River vivió un subibaja emocional y...

Hay 90 días de diferencia entre la salida de Marcelo Gallardo del 23 de febrero y la final del Torneo Apertura de este domingo 24 de mayo. No hubo punto medio. River vivió un subibaja emocional y deportivo constante en este semestre tan frenético como revolucionado. De la desilusión tempranera a la revitalización de un plantel golpeado. De la bronca masiva de un Monumental harto y en ebullición a la esperanza renovada con tres victorias en seis días de octavos de final a semifinales. Después de ser “Vietnam”, ahora Córdoba será la sede de una definición con Belgrano impensada por los vaivenes y la irregularidad de un equipo que llega a su último partido con un viento de cola que debe aprovechar.

Tras un arranque de torneo con dos victorias y un empate, llegaron las derrotas al hilo frente a Tigre (1-4), Argentinos (0-1) y Vélez (0-1) que derivaron en la salida del técnico más ganador tras un segundo ciclo sin títulos y con 12 caídas en sus últimos 20 partidos. Un equipo sin reacción, niveles subterráneos, malas lecturas y decisiones del Muñeco, mercados de pases cuestionados y una relación muy desgastada entre el público y los futbolistas… un combo letal. “Las cosas no salieron como teníamos proyectadas. Me invade la emoción y el dolor por no cumplir los objetivos. Espero de todo corazón que la institución que ha crecido enormemente en los últimos años tenga buenos resultados futbolísticos para enaltecer más lo que significa River”, dijo Gallardo aquel 23 de febrero en el anuncio de su partida, que incluyó una victoria 3-1 con Banfield en un Monumental que estalló contra los jugadores. Luego, llegó el empate 1-1 con Independiente Rivadavia con el interino Marcelo Escudero y el arribo de Eduardo Coudet.

Nueve días después, el 4 de marzo, Chacho firmó su contrato y fue presentado en conferencia de prensa. “Sé en el lugar donde estoy y la responsabilidad que implica, me gusta el lío y por eso estamos acá. No es una situación fácil, se ha ido el entrenador más ganador de la historia. Pero hay un gran plantel y estoy convencido de que va a salir bien. Vamos a trabajar mucho y tengo total confianza en el plantel”, dijo el flamante DT. ”El fútbol son momentos, necesitamos recuperar niveles. Necesitamos la ayuda del hincha para resetear y arrancar de cero todos juntos. Tenemos que ganar campeonatos. River es un monstruo, que si no vamos de la mano, se nos va a poner cuesta arriba”.

Coudet tuvo una semana de trabajo antes del estreno y su foco fue muy claro: necesitaba recuperar la mentalidad competitiva de un plantel apuntado y caído. Por eso, su clásica intensidad y vehemencia se trasladó a los entrenamientos para que la reacción sea rápida. ¿Qué cambió? El nuevo técnico apuntó siempre a ser un equipo corto, rápido, que corra constantemente y recupere lo antes posible. Fue adaptando física y futbolísticamente a los jugadores a las nuevas metodologías de trabajo, con la pelota siempre como protagonista, pero priorizando la presión alta y la búsqueda de ese bloque compacto, con automatización de movimientos para ser amplio al atacar y los esquemas 4-1-3-2, 4-2-3-1 y por momentos 4-3-3 como alternativas. Tuvo charlas individuales y colectivas con todos los jugadores, bajo un mandato que se sigue cumpliendo: juega el que mejor está.

Así, sostuvo a Beltrán en el arco pese a la vuelta de Armani, recuperó los niveles de Montiel y Acuña, potenció el triángulo Moreno-Vera-Galván del mediocampo, dispuso a Driussi como su centrodelantero y logró que Colidio vuelva a sentirse importante. En el medio, además, fue dándole lugar a juveniles como Lucas Silva, Juan Cruz Meza, Lautaro Pereyra y Joaquín Freitas.

A lo largo de todo este tiempo, el puesto del cuarto volante fue la incógnita más grande, con pruebas constantes -los hermanos Meza, Subiabre, Kendry Páez, Galoppo, Lencina- y Juanfer Quintero siempre como alternativa desde el banco. Las lesiones reiteradas fueron el aspecto más doloroso, al punto tal que sufrió cinco en los últimos 10 días: Ruberto sufrió la rotura de ligamentos cruzados de la rodilla izquierda; Montiel y Viña padecen lesiones musculares; y Moreno y Driussi tienen sendos esguinces del ligamento colateral medial derecho. Tanto Montiel como Moreno están trabajando a destajo para al menos ir al banco de suplentes, pero es una utopía riesgosa.

El debut de Coudet contra Huracán del 12/3 fue un augurio de lo que vendría: gol a los 84’ de penal de Montiel para ganarlo por 2-1 en el final. A partir de allí comenzó una racha de cinco éxitos al hilo en el Apertura que llevaron al equipo del 10° puesto de su zona y en el 22° de la tabla anual, con solo siete puntos de los primeros 18 que se disputaron en el cierre del ciclo Gallardo, a ser uno de los protagonistas. Pero la energía positiva se cortó con el superclásico del 19/4 y ese 0-1 con Boca volvió a revivir viejos pesares.

Luego, le ganó a Aldosivi sin convencer y llegó una declaración que dejó mucha repercusión: “Esto era Vietnam. Acá no era Galoppo o Colidio. Y es un proceso lento. Yo no soy un genio. Acá se tuvo que ir un técnico indiscutido como Marcelo Gallardo, el más ganador de la historia del club. Es demasiado rápido lo que nos está pasando, de ganar tantos partidos después de un momento complejo, lo vamos llevando de la mejor manera, creo que vamos muy bien”, dijo Chacho. “Podemos dar más y mejorar, podemos llenar más el paladar de nuestra gente, sí, y lo vamos a hacer. Llevamos un mes y medio. ¿Te parece que un equipo puede cambiar totalmente en un mes y medio?. Ante las dificultades que tenemos, vamos ganando. Y miren que llegamos en una situación compleja, eh”.

Aunque perdió con Atlético Tucumán en el Monumental, al mismo tiempo consiguió 10/12 puntos en la Copa Sudamericana, con dos festejos en el descuento en Brasil y Venezuela. Y ese viento de cola lo trasladó al ámbito local: empató increíblemente 2-2 con San Lorenzo a los 120 minutos cuando se moría el alargue y el estadio explotaba con un pesado “que se vayan todos”. Gol de Juanfer Quintero, triunfo por penales con Santiago Beltrán de figura tras estar dos veces match point en contra y una clasificación muy festejada que torció el rumbo.

A partir de allí, el equipo entendió que podía mirar hacia adelante. Y lo hizo con creces para jugar dos de sus mejores partidos en cuartos de final y semifinales: 2-0 a Gimnasia y 1-0 a Rosario Central en casa para clasificarse a la final.

¿Cómo ven en la dirigencia de River el trabajo de Coudet? Están conformes, entienden que asumió un desafío complejo y más allá de los números positivos desde los resultados, hay muy buenos indicios de mejoras a futuro. Y entienden que se está trabajando en el mercado de pases para mejorarle el plantel, para que el equipo pueda jugar mejor. Pero destacan que se ve un River más agresivo, sobre todo desde las búsquedas y las velocidades para buscar el arco rival.

Sorteando inconvenientes, penando con las lesiones y recuperando rendimientos, el Chacho acumula 11 victorias, tres empates y dos caídas en 16 partidos. Y ahora va por esa definición que vino a buscar cuando dejó Alavés en España para cumplir su sueño de ser el director técnico de River.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/deportes/futbol/la-vuelta-de-river-en-90-dias-como-ven-dentro-del-club-el-trabajo-de-coudet-luego-de-reemplazar-a-un-nid22052026/

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