Las buenas noticias llegan desde Japón y no hay que desaprovecharlas
El anuncio por parte ...
El anuncio por parte del ministro de Economía, Luis Caputo, de la apertura del mercado japonés a la carne argentina para todo el territorio nacional, es decir que comprende la zona libre de aftosa con vacunación, representa un avance histórico para la cadena de ganados y carnes del país.
No solo porque representa el acceso a uno de los principales importadores de cortes vacunos a nivel global, por US$3100 millones anuales, sino porque se rompe con el antiguo aislamiento que tenía la Argentina al pertenecer al grupo de “países aftósicos”.
El criterio de desarrollar planes de vacunación de largo plazo con cobertura nacional y contar con un servicio sanitario que otorgue garantías de trazabilidad, como el Senasa, demuestra que, al final, los resultados se obtienen. Más allá de todas las cuestiones por mejorar, si se compara lo que representa la decisión del gobierno de Japón con lo que ocurrió hace 26 años cuando el país decidió ocultar la reaparición de la fiebre aftosa, el contraste es enorme.
Hace 20 años comenzaron las negociaciones con Japón para lograr la apertura y en los dos últimos años se aceleraron en el contexto de un gobierno que estaba dispuesto a dejar atrás los años de cuotas y prohibiciones para exportar. Fue el entonces secretario de Bioeconomía, Fernando Vilella, quien en julio de 2024 se reunió con Yoshimasa Hayashi, secretario de jefe de Gabinete del gobierno japonés, a quien le explicó que no había motivos para retrasar la apertura. Antes, la Argentina estaba cumpliendo una serie de pasos exigidos por las autoridades niponas para tomar la decisión final. A los pocos días, de regreso a Buenos Aires, a Vilella le pidieron la renuncia. Hayashi, en cambio, hoy es ministro de Asuntos Internos en el gobierno japonés. La vida pública tiene sus vaivenes.
Más allá de estas situaciones, queda por resolver la cuestión del negocio. Los especialistas explican que la Argentina tiene aranceles más elevados para ingresar que los principales proveedores de Japón, Estados Unidos y Australia. Es parte del déficit histórico del país que durante décadas ha tenido gobiernos refractarios a la firma de acuerdos de libre comercio.
Pero la aprobación sanitaria de Japón es crucial para obtener el ingreso a otro destino altamente codiciado: Corea del Sur. En definitiva, se está accediendo a los países de mayor crecimiento económico en las últimas décadas a nivel global. Aunque China sigue siendo el mercado principal para la oferta exportadora argentina, la diversificación de mercados permite una mayor autonomía comercial que la dependencia de unos pocos destinos. Además, permite organizar la actividad productiva de acuerdo a los requerimientos de cada segmento de la demanda.
Claramente, la cadena de ganados y carnes está en un círculo virtuoso, dentro de un contexto de transformación que, como suele ocurrir con procesos de cambio, presenta traspiés en el camino. Esto se comprueba por las dificultades que tienen los frigoríficos que se especializan en el mercado interno, por la caída del consumo, y los problemas de rentabilidad de los feedlots, entre otros. Además, pese a que el Gobierno eliminó las restricciones al comercio y a las exportaciones de carne, todavía mantiene la vigencia de los Derechos de Exportación (DEX), mal llamados retenciones, a la carne de novillo. El presidente Javier Milei dejó pasar una oportunidad en la Exposición Rural de Palermo a fin de julio pasado de anunciar la eliminación de una de las restricciones a las exportaciones que todavía persisten.
No obstante, las señales son favorables. En un informe elaborado por la Fundación Mediterránea-Ieral se explica que “el aumento del peso medio de la res, las primeras señales compatibles con una retención de vientres y el récord alcanzado por las exportaciones constituyen datos favorables para la eficiencia, la capacidad productiva futura y la inserción internacional de la cadena”. El contexto es el del aumento de la demanda global de proteínas animales de alta calidad y valor como la carne vacuna.
En definitiva, las señales que se suceden son de previsibilidad de mediano y largo plazo, lo que tantas veces propuso la cadena ante distintos gobiernos y en pocas oportunidades logró.