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Las encuestas anticipan un posible balotaje en Francia entre la extrema derecha y la izquierda radical

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PARÍS.– A ocho meses de la primera vuelta, las elecciones presidenciales de 2027 en Francia se asemejan cada vez más a un efecto dominó en el que nadie parece controlar aún el orden en que caerán las piezas.

El último capítulo de esta historia es el sensible avance del ultra-izquierdista Jean-Luc Mélenchon en un sondeo del instituto Toluna Harris Interactive publicado este lunes, según el cual, si bien Marine Le Pen lidera ampliamente la carrera, el líder de La Francia Insumisa (LFI) llegaría fácilmente al balotaje.

En las cinco hipótesis de primera vuelta analizadas, la presidenta de la Reunión Nacional (RN) de extrema derecha encabeza sistemáticamente la lista con entre el 35 % y 38 % de intenciones de voto.

El instituto atribuye ese aumento a la confirmación de su condena en apelación —que la hace aparecer como una víctima del sistema ante sus simpatizantes—, al anuncio de su recurso en casación y a la oficialización de su candidatura.

Detrás de ella, Jean-Luc Mélenchon consolida su posición con un 16-17 % según las distintas configuraciones. El escenario más favorable para él sería el de una candidatura conjunta de dos de los primeros ministros de Emmanuel Macron: Édouard Philippe, presidente de Horizontes (centro-derecha) y Gabriel Attal, secretario general de Renacimiento, la formación macronista. En esa composición, Mélenchon alcanzaría un 16 %, superando por dos puntos a Philippe (14 %) y por ocho a Attal (8 %).

Por el contrario, cuando el centro se encuentra dividido, con Philippe y Attal compitiendo frente a Raphaël Glucksmann (quien obtiene entre un 10 % y un 11 % según las hipótesis), Mélenchon empata con Philippe (17 % cada uno) y supera a Attal (15 %).

En el único caso en el que retrocede ligeramente es en el que contempla una candidatura del ex presidente François Hollande por el Partido Socialista (8 %). En ese caso, Mélenchon se mantiene estable con un 17 %, pero es superado por Philippe (19 %), aunque sigue por delante de Attal (14 %).

En la derecha, el líder de Los Republicanos (LR), Bruno Retailleau, sigue rezagado, con entre 6 % y 9 % de intenciones de voto, según las hipótesis. Su mejor resultado lo obtendría frente al dúo Attal-Glucksmann, mientras que su peor desempeño ocurre cuando el centro presenta dos candidatos (Attal y Philippe), escenario en el que cae al 6 %.

A la izquierda de Mélenchon, el secretario nacional del Partido Comunista Francés (PCF), Fabien Roussel (2-3 %), y Marine Tondelier (2-5 %), secretaria nacional de los Ecologistas, permanecen estancados en niveles marginales.

Toluna Harris Interactive señala que la líder de los Verdes no ha obtenido ningún beneficio electoral tras las olas de calor de este verano. En la derecha más radical, Éric Zemmour retrocede ligeramente hasta situarse entre el 3 % y el 4 % (tres puntos menos desde que se anunció la candidatura de Marine Le Pen).

Las cifras de los sondeos han dado alas al jefe de La Francia Insumisa. El domingo, al clausurar las universidades de verano de LFI en Châteauneuf-sur-Isère ante miles de militantes, Mélenchon afirmó que “la victoria es posible”, aun cuando sabe que, para asegurarse el triunfo, necesitará nuevamente la unión de las izquierdas. Y esa cuestión aún sigue en suspenso.

Ese mismo día, Raphaël Glucksmann oficializó su propia candidatura, consolidando una ruptura que venía gestando desde hace meses con Melenchon. El copresidente de Place Publique busca impulsar una izquierda socialdemócrata y proeuropea, claramente diferenciada del “melenchonismo”, y advierte al Partido Socialista que no caiga en la tentación de reconstruir una alianza similar a la Nupes, unión de la izquierda creada en mayo de 2022, que estalló en poco tiempo debido a las posiciones extremistas y el protagonismo de Mélenchon.

Sobre esta cuestión, los ecologistas se despedazan. Marine Tondelier aboga por no romper el diálogo con LFI. El diputado Jérémie Iordanoff presiona para crear una estructura común con el PS, Place publique y Glucksmann. Mientras tanto, otro de sus líderes, Yannick Jadot, este lunes anunció que se uniría al bando de Glucksmann, al considerar que Mélenchon es incompatible con los valores ecologistas.

Y esa fragmentación no es un detalle menor. Reproduce, casi de forma idéntica, el escenario de 2022: una izquierda dividida en múltiples candidaturas que compiten entre sí, incapaz de unificarse en torno a un solo nombre, con Roussel y Tondelier estancados cada uno por debajo del 5 %.

Mélenchon, consciente del problema pero poco dispuesto a dar un paso atrás, desestimó la objeción anteayer con una frase lapidaria: “Lo que cuenta no es el número de candidaturas, sino el número de votantes”.

En cuanto al fondo, el líder de La Francia Insumisa quiso ampliar su propuesta más allá de la mera protesta: tras un verano marcado por olas de calor, incendios y sequía, defendió la idea de un “Estado ecológico” y pidió una “ruptura programática neta y clara”, al tiempo que anunció que censuraría al gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu si el presupuesto de 2027 se mantiene tal cual.

Sin embargo, aquellos que se sienten aterrados ante la posibilidad de tener que votar en la segunda vuelta de las elecciones francesas por la extrema derecha o la extrema izquierda deberían recordar que, en Francia, hay un refrán pocas veces desmentido que afirma: “El que comienza una campaña electoral como presidente, suele terminar último”.

Y esta vez, esa dinámica de primera vuelta se vuelve a topar, por ahora, con un muro en la segunda. En todos los escenarios analizados, Marine Le Pen saldría victoriosa: con un 68 % frente a Jean-Luc Mélenchon y un 57 % frente a Gabriel Attal.

Ante Édouard Philippe, la brecha se estrecha pero sigue siendo clara —55 % contra 45 %—, lo que supone una ventaja neta de la candidata del RN, con un incremento de cuatro puntos respecto a las mediciones anteriores.

No obstante, el instituto subraya que, a ocho meses de los comicios, entre el 25 % y el 32 % de los franceses —según las hipótesis— se declaran dispuestos a abstenerse o a votar en blanco o nulo en la segunda vuelta, una reserva de votos considerable que debe manejarse con cautela.

E incluso esa radiografía debe tomarse con prudencia, ya que la presencia de la propia Marine Le Pen en la segunda vuelta no está garantizada.

Es cierto que el 7 de julio la Corte de Apelación de París redujo su pena de inhabilitación en el caso de los asistentes parlamentarios de la Reunión Nacional pagados con fondos del Parlamento Europeo, dejándola en 15 meses ya cumplidos, lo que en principio le permitiría presentarse.

Sin embargo, la presidenta del RN recurrió la sentencia ante el Tribunal de Casación, un recurso que suspende su ejecución. El Tribunal de Casación indicó su intención de dictar sentencia antes de la primera vuelta, fijada para el 18 de abril de 2027, aunque sin comprometerse con una fecha concreta.

Entre las reconfiguraciones de la izquierda, la resolución judicial pendiente en la derecha y un electorado que el propio instituto califica de volátil, la fotografía del 24 de agosto no dice mucho, en el fondo, sobre la del 18 de abril. En la política francesa, ocho meses son más que suficientes para cambiar las reglas del juego: pueden surgir o retirarse candidaturas, pueden forjarse o romperse alianzas, y la situación judicial de la propia Marine Le Pen sigue siendo inestable.

En otras palabras, el sondeo de este lunes representa mucho más una instantánea que una tendencia de fondo: la de un panorama político fragmentado, donde la izquierda lucha por elegir a su líder y donde incluso la cuestión de quién se enfrentará a quién en la segunda vuelta sigue, en esta etapa, siendo una gran incógnita.

Fuente: https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/las-encuestas-anticipan-un-posible-balotaje-en-francia-entre-la-extrema-derecha-y-la-izquierda-nid24082026/

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