Las tiendas 24 horas de Kim Ho-Yeon y el impacto de la ola coreana: “El éxito es como la nieve que cayó ayer”
De visita por primera vez en la ciudad de Buenos Aires, invitado por la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y el Centro Cultural Coreano, el escritor Kim Ho-Yeon (1974), best seller con L...
De visita por primera vez en la ciudad de Buenos Aires, invitado por la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y el Centro Cultural Coreano, el escritor Kim Ho-Yeon (1974), best seller con La asombrosa tienda de la señora Yeom, presentó a sala llena en La Rural su nueva novela, Las maravillas de la tienda Cheongpa-dong (Duomo, $ 38.000). La trama reúne en un local comercial abierto las veinticuatro horas en el barrio de Cheongpa-dong, en Seúl, a distintos personajes que atraviesan, lo sepan o no, un momento de crisis. Está ambientada en la época de la pandemia de coronavirus.
Si bien Las maravillas de la tienda Cheongpa-dong no es una secuela de La asombrosa tienda de la señora Yeom, las dos novelas (traducidas al español por Ana Barragán y disponibles en el stand de Riverside) transcurren en el mismo escenario. “Una tienda veinticuatro horas en una noche de verano es como un frigorífico, que funciona en medio del silencio y sin parar –comenta el narrador de la novela–. Al igual que las heladeras tienen compresores que generan frío, las tiendas tienen dependientes que generan ganancias”.
–¿Cómo resultó su visita a la Feria del Libro de Buenos Aires y el encuentro con los lectores?
–Fue algo fantástico. Buenos Aires es una ciudad que siempre había admirado, y resultó ser tan hermosa y llena de atmósfera cultural como imaginaba. Me conmovió el apoyo apasionado y la profunda comprensión de los lectores locales hacia mi obra. ¡No podría pedir más!
–¿Qué significa ser un autor best seller con millones de ejemplares vendidos?
–Lo más importante es que me he convertido en un autor que puede escribir su próxima novela. El éxito comercial es como la nieve que cayó ayer. La nieve se derretirá dejando un hermoso paisaje y el autor debe concentrarse enfocándose en su nueva obra.
–¿Hay un boom de la literatura coreana, a qué lo atribuye?
–Es el poder de la cultura coreana en su conjunto: la ola coreana, con el K-Pop, el K-Drama, el K-Beauty y el K-Food, ha ganado popularidad mundial, y dentro de esa ola, el interés por la literatura también ha crecido. Como broche de oro, se sumó el Premio Nobel de Literatura a Han Kang, en 2024. Corea ya contaba con muchas obras excelentes, pero gracias a esto, la literatura coreana ha captado la atención internacional y ha logrado expandirse al extranjero. Sin embargo, ¡por favor recuerden que todavía hay muchas obras literarias maravillosas que aún no han sido traducidas!
–¿Qué papel juega la Nobel en este fenómeno?
–Ella elevó el estatus de la literatura coreana y aumentó significativamente el interés internacional por las novelas coreanas.
–¿El Estado invierte en esta ola cultural?
–Creo que la ola cultural coreana es un contenido excelente que refleja la competitividad y la pasión propias de los coreanos. Corea del Sur es un país pequeño, por lo que crear una cultura consumida solo por coreanos no genera beneficios. La ola cultural coreana es el resultado del esfuerzo de los creadores culturales que deben producir contenidos que conmuevan y que puedan ser exportadas al mundo para poder subsistir. El gobierno ha implementado políticas y apoyos adecuados, y sigue esforzándose en ello. Por supuesto, desde la perspectiva de los productores y creadores, siempre se desea una mayor inversión. Corea siempre ha aspirado a ser una potencia cultural mundial y estamos recorriendo ese camino con determinación.
-¿Cómo define su estilo literario?
-Soy un escritor de literatura popular donde la narrativa es fundamental y me gustaría definirme como un page-turner storyteller . Espero que los lectores se sumerjan por completo en mis historias, olviden su agotadora realidad y disfruten; y que, al mismo tiempo, descubran nuevas facetas de la humanidad dentro de esa realidad y obtengan fuerza para vivir.
–¿Algún personaje de su nueva novela está inspirado en su experiencia?
–En la vida del estudiante de secundaria Min-gyu, hay algunos episodios extraídos de mi propia vida. Mi planta de naranja-lima de José Mauro de Vasconcelos fue la obra que más me conmovió durante mis años escolares. Al igual que Min-gyu, pasé mis días de estudiante yendo a la Biblioteca de Namsan para leer y estudiar.
–¿Qué representa esa categoría de “ficción sanadora” con la que se caracteriza su obra?
–No escribí mi obra con la intención deliberada de hacer “ficción sanadora”, pero me causa mucha alegría que se clasifique y consuma de esa manera. El hecho de que los lectores se “sanen” al leer una novela no es simplemente por un final feliz, sino porque pueden reflexionar sobre una parte de sus propias vidas y sentirse identificados.
–¿Por qué decidió ambientar la novela en la época de la pandemia de coronavirus?
-Cuando planeé esta novela no estábamos en la era del Covid, pero cuando comencé a escribirla en serio, estalló la pandemia. Quería escribir una novela que reflejara la realidad de la época, y utilicé activamente la realidad del Covid, que encajaba bien con el concepto de “inconveniencia”, el código principal de mi novela anterior, La asombrosa tienda de la señora Yeom.
–¿Cómo es la vida en Seúl, además de costosa?
–Seúl, donde nací y crecí, es una ciudad espléndida. Aunque hay mucha contaminación y los precios son altos, allí bulle la vida feroz de los coreanos como si fuera un crisol. Tiene edificios modernos, espacios culturales maravillosos y toda la ciudad está rodeada de montañas. Amo Seúl por ser una ciudad donde la civilización y la naturaleza armonizan. Deseo que llegue el día en que los lectores argentinos también puedan visitarla.