Llegar a clase, un desafío
Cuando la extensión de un territorio impone enormes distancias y dificultades de acceso para que muchos puedan llegar a las aulas, el trabajo de acompañamiento a docentes, escuelas y comunidades ...
Cuando la extensión de un territorio impone enormes distancias y dificultades de acceso para que muchos puedan llegar a las aulas, el trabajo de acompañamiento a docentes, escuelas y comunidades rurales se agiganta. En la localidad El Durazno, a 55 km de Tinogasta, Catamarca, a 1250 metros de altura está la Escuela Primaria Rural N°133. Apenas cinco familias integran esa comunidad catamarqueña. Durante 2024, Joaquín Araya, de 13 años, fue allí el único alumno de una de las maestras rurales que deberíamos honrar cada día, Andrea. Completó los 7 años y se graduó del nivel medio en el establecimiento, convertido en el abanderado de la ceremonia de cierre de esta etapa de su escolarización, con el sueño de continuar estudiando. El año pasado, la escuela contó con algunos alumnos más, pero continúa funcionando con una matrícula reducida que cursa con el sistema de plurigrado.
La falta de inscripciones por baja de natalidad que impacta en centros urbanos tiene efectos devastadores en zonas rurales. En los últimos 20 años, por ejemplo, se cerraron más de 60 escuelas rurales en el NOA, una de las últimas en la localidad de Queta (Jujuy), por falta de alumnos. Alberto Siufi, secretario de Comunicación y Gobierno Abierto, informó que en Jujuy hay una decena de escuelas que peligran porque tienen menos de diez chicos. El debate sobre cuál es la mejor forma de enfrentar esta situación no debe postergarse. Habrá que evaluar si las razones económicas pueden ser el único motor de las decisiones o si deben considerarse otras ligadas al desarraigo, la cultura y el futuro de pequeñas comunidades.
Allí donde el Estado falta, la sociedad civil se hace presente. Misiones Rurales Argentinas lleva 85 años de trabajo entusiasta y comprometido en favor de la educación. Durante 2025 trabajó en 19 provincias, junto a 3000 docentes y 33.000 alumnos, alcanzando a 690 escuelas; capacitando a maestros rurales; haciéndoles llegar útiles, juegos de mesa, libros, ropa y calzado, entre otros insumos de primera necesidad, en un esfuerzo tan valioso como siempre insuficiente. La situación económica de las familias, sumada a la geografía, son obstáculos insalvables para muchos.
Hoy Misiones Rurales promueve una campaña de becas para que alumnos del interior del país puedan completar el secundario, con todas las dificultades que eso implica: distancias, caminos intransitables, falta de recursos y acompañamiento, que muchas veces llevan al abandono. La contribución económica que cada uno pueda hacer se traduce en ayuda que se complementa con acompañamiento de un tutor escolar que articula con la escuela. Esos niños también tienen derecho a acceder a la educación, herramienta de transformación de la sociedad. Como bien señala Misiones Rurales, “que la distancia no decida su futuro”.
Fuente: https://www.lanacion.com.ar/editoriales/llegar-a-clase-un-desafio-nid17052026/